martes, 14 de abril de 2020
2020 HÁBLAME DE TI: Día 45 de un curso de milagros
2020 HÁBLAME DE TI: Día 45 de un curso de milagros: Ofrenda 105 para mi árbol de gratitud 1. La idea de hoy es la llave que te dará acceso a tus pensamientos reales, los cuales no tien...
Día 45 de un curso de milagros
Ofrenda 105 para mi árbol de gratitud
1.
La idea de hoy es la llave que te dará acceso a tus pensamientos reales, los
cuales no tienen nada que ver con lo que piensas que piensas, de la misma
manera en que nada de lo que piensas que ves guarda relación alguna con la
visión. No existe ninguna relación entre lo que es real y lo que tú piensas que
es real. Ni uno solo de los que según tú son tus pensamientos reales se parece
en modo alguno a tus pensamientos reales. Nada de lo que piensas que ves guarda
semejanza alguna con lo que la visión te mostrará.
2.
Piensas con la Mente de Dios. Por lo tanto, compartes tus pensamientos con Él,
de la misma forma en que Él comparte los Suyos contigo. Son los mismos
pensamientos porque los piensa la misma Mente. Compartir es hacer de manera
semejante o hacer lo mismo. Los pensamientos que piensas con la Mente de Dios
no abandonan tu mente porque los pensamientos no abandonan su fuente. Por
consiguiente, tus pensamientos están en la Mente de Dios, al igual que tú. Están
en tu mente también, donde Él está. Tal como tú eres parte de Su Mente, así
también tus pensamientos son parte de Su Mente.
3.
¿Dónde están, pues, tus pensamientos reales? Hoy intentaremos llegar a ellos. Tendremos
que buscarlos en tu mente porque ahí es donde se encuentran. Aún tienen que
estar ahí, ya que no pueden haber abandonado su fuente. Lo que la Mente de Dios
ha pensado es eterno, al ser parte de la creación.
4.
Nuestras tres sesiones de práctica de hoy, de cinco minutos cada una, seguirán
el mismo modelo general que usamos al aplicar la idea de ayer. Intentaremos
abandonar lo irreal y buscar lo real. Negaremos el mundo en favor de la verdad.
No permitiremos que los pensamientos del mundo nos detengan. No dejaremos que
las creencias del mundo nos digan que lo que Dios quiere que hagamos es imposible.
En lugar de ello, trataremos de reconocer que sólo aquello que Dios quiere que
hagamos es posible.
5.
Trataremos asimismo de comprender que sólo lo que Dios quiere que hagamos es lo
que nosotros queremos hacer. Y también trataremos de recordar que no podemos
fracasar al hacer lo que Él quiere que hagamos. Tenemos hoy todas las razones
del mundo para sentirnos seguros de que vamos a triunfar, pues ésa es la
Voluntad de Dios.
6.
Comienza los ejercicios de hoy repitiendo la idea para tus adentros, al mismo
tiempo que cierras los ojos. Luego dedica unos cuantos minutos a pensar en
ideas afines que procedan de ti, mientras mantienes la idea presente en tu
mente. Una vez que hayas añadido cuatro o cinco de tus pensamientos a la idea,
repite ésta otra vez mientras te dices a ti mismo suavemente:
Mis
pensamientos reales están en mi mente. Me gustaría encontrarlos. Trata luego de
ir más allá de todos los pensamientos irreales que cubren la verdad en tu mente
y de llegar a lo eterno.
7.
Debajo de todos los pensamientos insensatos e ideas descabelladas con las que
has abarrotado tu mente, se encuentran los pensamientos que pensaste con Dios
en el principio. Están ahí en tu mente, ahora mismo, completamente inalterados.
Siempre estarán en tu mente, tal como siempre lo han estado. Todo lo que has
pensado desde entonces cambiará, pero los cimientos sobre los que eso descansa
son absolutamente inmutables.
8.
Hacia esos cimientos es adonde los ejercicios de hoy apuntan. Ahí es donde tu
mente está unida a la Mente de Dios. Ahí es donde tus pensamientos son uno con
los Suyos. Para este tipo de práctica sólo se necesita una cosa: que tu actitud
hacia ella sea la misma que tendrías ante un altar consagrado en el Cielo a
Dios el Padre y a Dios el Hijo. Pues tal es el lugar al que estás intentando
llegar. Probablemente no puedes darte cuenta todavía de cuán alto estás
intentando elevarte. Sin embargo, aun con el poco entendimiento que has adquirido
hasta la fecha, deberías ser capaz de recordarte a ti mismo que esto no es un
juego fútil, sino un ejercicio de santidad y un intento de alcanzar el Reino de
los Cielos.
9.
En las sesiones de práctica cortas de hoy, trata de recordar cuán importante es
para ti comprender la santidad de la mente que piensa con Dios. Mientras
repites la idea a lo largo del día, dedica uno o dos minutos a apreciar la
santidad de tu mente. Deja a un lado, aunque sea brevemente, todos los pensamientos
que son indignos de Aquel de Quien eres anfitrión. Y dale gracias por los
pensamientos que Él está pensando contigo.
lunes, 13 de abril de 2020
Día 44 un curso de milagros
Ofrenda 104 para mi árbol de gratitud.
1.
Hoy continuamos con la idea de ayer, agregándole otra dimensión. No puedes ver
en la oscuridad, y no puedes fabricar luz. Puedes fabricar oscuridad y luego
pensar que ves en ella, pero la luz refleja vida, y es, por lo tanto, un
aspecto de la creación. La creación y la oscuridad no pueden coexistir, pero la
luz y la vida son inseparables, pues no son sino diferentes aspectos de la
creación.
2.
Para poder ver, tienes que reconocer que la luz se encuentra en tu interior y
no afuera. No puedes ver fuera de ti, ni tampoco se encuentra fuera de ti el
equipo que necesitas para poder ver. Una parte esencial de ese equipo es la luz
que hace posible el que puedas ver. Esa luz está siempre contigo, haciendo que la
visión sea posible en toda circunstancia.
3.
Hoy vamos a intentar llegar hasta esa luz. Para tal fin, utilizaremos una forma
de ejercicio que ya se sugirió anteriormente, y que vamos a utilizar cada vez
más. Dicha forma de ejercicio es especialmente difícil para la mente
indisciplinada y representa uno de los objetivos principales del entrenamiento
mental. Requiere precisamente lo que le falta a la mente sin entrenar. Con
todo, si has de ver, dicho entrenamiento tiene que tener lugar.
4.
Lleva a cabo como mínimo tres sesiones de práctica hoy, cada una de tres a
cinco minutos de duración. Recomendamos enfáticamente que les dediques más
tiempo, pero únicamente si notas que el tiempo pasa sin que experimentes
ninguna sensación de tensión o muy poca. La forma de práctica que vamos a utilizar
hoy es la más natural y fácil del mundo para la mente entrenada, tal como
parece ser la más antinatural y difícil para la mente sin entrenar.
5.
Tu mente ya no está completamente sin entrenar. Estás bastante listo para aprender
la forma de ejercicio que vamos a utilizar hoy, pero es posible que te topes
con una gran resistencia. La razón es muy simple. Al practicar de esta manera,
te desprendes de todo lo que ahora crees y de todos los pensamientos que has
inventado. Propiamente dicho, esto constituye tu liberación del infierno. Sin embargo,
si se percibe a través de los ojos del ego, es una pérdida de identidad y un
descenso al infierno.
6.
Si te puedes apartar del ego, aunque sólo sea un poco, no tendrás dificultad
alguna en reconocer que su oposición y sus miedos no significan nada. Tal vez
te resulte útil recordarte a ti mismo de vez en cuando, que alcanzar la luz es
escapar de la oscuridad, independientemente de que creas al contrario.
Dios
es la luz en la que ves. Estás intentando llegar a Él.
7.
Da comienzo a la sesión de práctica repitiendo la idea de hoy con los ojos
abiertos, luego ciérralos lentamente mientras repites la idea varias veces más.
Trata entonces de sumergirte en tu mente, abandonando cualquier clase de
interferencia e intrusión a medida que te sumerges serenamente más allá de
ellas. No hay nada, excepto tú, que pueda impedirle a tu mente hacer esto. Tu
mente está sencillamente siguiendo su curso natural. Trata de observar los
pensamientos que te vengan sin involucrarte con ninguno de ellos, y pásalos de
largo tranquilamente.
8.
Si bien no se recomienda ningún enfoque en particular para esta forma de
ejercicio, sí es necesario que te des cuenta de cuán importante es lo que estás
haciendo, el inestimable valor que ello tiene para ti, así como que seas
consciente de que estás intentando hacer algo muy sagrado. La salvación es el
más feliz de todos tus logros. Es asimismo el único que tiene sentido porque es
el único que tiene verdadera utilidad para ti.
9.
Si experimentas cualquier clase de resistencia, haz una pausa lo suficientemente
larga como para poder repetir la idea de hoy con los ojos cerrados, a no ser
que notes que tienes miedo. En ese caso es probable que abrir los ojos
brevemente te haga sentir más tranquilo. Trata, sin embargo, de reanudar los ejercicios
con los ojos cerrados tan pronto como puedas.
10.
Si estás haciendo los ejercicios correctamente, deberías experimentar una
cierta sensación de relajación, e incluso sentir que te estás aproximando a la
luz o de hecho adentrándote en ella. Trata de pensar en la luz, sin forma y sin
límites, según pasas de largo los pensamientos de este mundo. Y no te olvides
de que no te pueden atar a él a no ser que tú les des el poder de hacerlo.
11.
Durante el transcurso del día, repite la idea a menudo con los ojos abiertos o
cerrados, como mejor te parezca en su momento. Pero no te olvides de repetirla.
Sobre todo, decídete hoy a no olvidarte.
domingo, 12 de abril de 2020
Día 43 de un curso de milagros
Mi ofrenda 103 practicar lección 43 de UCM.
1.
La percepción no es un atributo de Dios. El ámbito de Dios es el del
conocimiento. Sin embargo, Él ha creado al Espíritu Santo para que sirva de
Mediador entre la percepción y el conocimiento. Sin este vínculo con Dios, la
percepción habría reemplazado al conocimiento en tu mente para siempre. Gracias
a este vínculo con Dios, la percepción se transformará y se purificará en tal
medida que te conducirá al conocimiento. Ésa es su función tal como la ve el
Espíritu Santo. Por lo tanto, ésa es en verdad su función.
2.
En Dios no puedes ver. La percepción no tiene ninguna función en Dios, y no
existe. Pero en la salvación, que es el proceso de erradicar lo que nunca fue,
la percepción tiene un propósito sumamente importante. Habiéndola inventado el
Hijo de Dios para un propósito no santo, tiene que convertirse ahora en el
medio a través del cual se le restaura su santidad en su conciencia. La
percepción no tiene significado. Sin embargo, el Espíritu Santo le otorga un
significado muy parecido al de Dios. Una percepción que ha sanado se convierte
en el medio por el que el Hijo de Dios perdona a su hermano, y, por ende, se
perdona a sí mismo.
3.
No puedes ver separado de Dios porque no puedes estar separado de Dios. Todo lo
que haces, lo haces en Él, porque todo lo que piensas, lo piensas con Su Mente.
Si la visión es real, y es real en la medida en que comparte el propósito del
Espíritu Santo, entonces no puedes ver separado de Dios.
4.
Hoy son necesarias tres sesiones de práctica de cinco minutos cada una. La
primera debe hacerse lo más temprano que puedas; la segunda lo más tarde
posible, y la tercera en el momento más oportuno y adecuado que las
circunstancias y la buena disposición permitan.
Al
comienzo de estas sesiones repite la idea de hoy para tus adentros con los ojos
cerrados. Luego mira a tú alrededor brevemente, aplicando la idea específicamente
a lo que veas. Cuatro o cinco objetos durante esta fase de la sesión de
práctica serán suficientes. Podrías
decir, por ejemplo:
Dios
es mi Fuente. No puedo ver este
escritorio separado de Él.
Dios
es mi Fuente. No puedo ver ese cuadro
separado de Él.
5.
Si bien esta parte del ejercicio debe ser relativamente corta, asegúrate, en
esta fase de la práctica, de seleccionar los objetos tan al azar como sea
posible, sin controlar su inclusión o exclusión.
Para
la segunda fase, la más larga, cierra los ojos, repite la idea de hoy
nuevamente, y luego deja que cualquier pensamiento pertinente que se te ocurra
sea una aportación a la idea de hoy en tu propio estilo particular. Pensamientos
tales como:
Veo
a través de los ojos del perdón. Veo el mundo como un lugar bendito.
El
mundo me puede mostrar quién soy. Veo mis propios pensamientos, que son como
los de Dios.
Cualquier
pensamiento que en mayor o menor medida esté directamente relacionado con la
idea de hoy es adecuado. Los pensamientos no tienen que tener una relación
obvia con la idea, pero tampoco deben oponerse a ella.
6.
Si ves que tu mente se distrae o si comienzas a notar la presencia de
pensamientos que están en clara oposición a la idea de hoy, o si te resulta
imposible pensar en algo, abre los ojos, repite la primera fase del ejercicio,
y luego intenta de nuevo la segunda. No dejes transcurrir grandes lapsos de
tiempo en los que te enfrascas en pensamientos irrelevantes. Para evitar eso,
vuelve a la primera fase del ejercicio cuantas veces sea necesario.
7.
Al aplicar la idea de hoy durante las sesiones de práctica más cortas, la forma
de la idea puede variar de acuerdo con las circunstancias y situaciones en las
que te encuentres en el transcurso del día. Cuando estés con otra persona, por
ejemplo, trata de acordarte de decirle silenciosamente: Dios es mi Fuente. No
puedo verte separado de Él. Esta variación puede aplicarse por igual tanto a
desconocidos como a aquellas personas con las que crees tener una relación
íntima. De hecho, evita a toda costa hacer distinciones de esta clase.
8.
La idea de hoy también debe aplicarse en el transcurso del día a las diversas
situaciones y acontecimientos que puedan presentarse, especialmente a aquellos
que de alguna forma parezcan afligirte.
A
tal fin, aplica la idea de esta manera:
Dios
es mi Fuente.
No
puedo ver esto separado de Él.
9.
Si en ese momento no se presenta en tu conciencia ningún sujeto en particular,
repite simplemente la idea en su forma original. Trata de no dejar pasar
grandes lapsos de tiempo sin recordar la idea de hoy y, por ende, sin recordar
tu función.
sábado, 11 de abril de 2020
Día 42 de un curso de milagros
Mi ofrenda 102 en mi árbol de gratitud.
1.
La idea de hoy combina dos pensamientos muy poderosos, ambos de gran
importancia. Plantea también una relación de causa y efecto que explica por qué
tus esfuerzos por alcanzar la meta del curso no pueden ser en vano. Verás, porque
ésa es la Voluntad de Dios. Es Su fortaleza, no la tuya, la que te da poder. Y
es Su regalo, no el tuyo, el que te ofrece visión.
2.
Dios es ciertamente tu fortaleza, y lo que Él da, es verdaderamente dado. Esto
quiere decir que lo puedes recibir en cualquier momento o lugar, donde quiera que
estés y en cualquier circunstancia en la que te encuentres. Tu paso por el
tiempo y por el espacio no es al azar. No puedes sino estar en el lugar perfecto,
en el momento perfecto. Tal es la fortaleza de Dios. Tales Sus dones.
3.
Hoy llevaremos a cabo dos sesiones de práctica de tres a cinco minutos cada
una; una tan pronto como te despiertes, y la otra, lo más cerca posible de la
hora de irte a dormir. Es mejor, no obstante, esperar hasta que puedas sentarte
tranquilamente por tu cuenta en un momento en que te sientas listo, que preocuparte
de la hora en sí.
4.
Da comienzo a estas sesiones de práctica repitiendo la idea de hoy lentamente
mientras miras a tu alrededor. Luego cierra los ojos y repite la idea otra vez,
aún más despacio que antes. Después de eso, trata de no pensar en nada, excepto
en los pensamientos que se te ocurran relacionados con la idea de hoy. Puedes
pensar, por ejemplo:
La
visión tiene que ser posible.
Dios
da verdaderamente,
o:
Los
regalos que Dios me ha hecho tienen que ser míos porque Él me los dio.
5.
Cualquier pensamiento que esté claramente relacionado con la idea de hoy es
adecuado. De hecho, tal vez te asombre la cantidad de entendimiento relacionado
con el curso que algunos de tus pensamientos reflejan. Déjalos que te vengan
sin censurarlos, a menos que notes que tu mente está simplemente divagando y
que es obvio que has permitido que se infiltren pensamientos irrelevantes. Es
posible también que llegue un punto en el que parece que no te van a venir más
pensamientos a la mente. De ocurrir tales interferencias, abre los ojos y
repite el pensamiento una vez más mientras miras lentamente a tu alrededor;
después ciérralos, repite la idea otra vez, y continúa buscando en tu mente
pensamientos afines.
6.
Recuerda, no obstante, que en conexión con los ejercicios de hoy no es
apropiado que te esfuerces por encontrar pensamientos afines. Trata
sencillamente de hacerte a un lado y dejar que te vengan a la mente por su
cuenta. Si esto te resulta difícil, es mejor pasar la sesión de práctica
alternando entre repeticiones lentas de la idea con los ojos abiertos y luego
con los ojos cerrados, que esforzarte por encontrar pensamientos adecuados.
7.
No hay límite en el número de sesiones de práctica cortas que podrían
resultarte beneficiosas hoy. La idea de hoy es uno de los pasos iniciales en el
proceso de unificar tus pensamientos y de enseñarte que estás estudiando un
sistema de pensamiento unificado que no carece de nada que sea necesario, y en
el que no se incluye nada contradictorio o irrelevante.
8.
Cuanto más a menudo repitas la idea de hoy durante el transcurso del día, más a
menudo estarás recordando que el objetivo del curso es importante para ti y que
no lo has olvidado.
viernes, 10 de abril de 2020
Día 41 de un curso de milagros
Mi ofrenda 101 para mi árbol de gratitud.
1.
Con el tiempo, la idea de hoy desvanecerá por completo la sensación de soledad
y abandono que experimentan todos los que se consideran separados. La depresión
es una consecuencia inevitable de la separación, como también lo son la
ansiedad, las preocupaciones, una profunda sensación de desamparo, la
infelicidad, el sufrimiento y el intenso miedo a perder.
2.
Los que se consideran separados han inventado muchos "remedios" para
lo que, según ellos, son "los males del mundo": Pero la única cosa
que no han hecho es cuestionar la realidad del problema. Los efectos de éste,
no obstante, no se pueden sanar porque el problema no es real. La idea de hoy
tiene el poder de acabar con todo este desatino para siempre. Pues eso es lo
que es, un desatino, por muy serias y trágicas que parezcan ser sus
manifestaciones.
3.
En lo profundo de tu interior yace todo lo que es perfecto, presto a irradiar a
través de ti sobre el mundo. Ello sanará todo pesar y dolor, todo temor y toda
sensación de pérdida porque curará a la mente que pensaba que todas esas cosas
eran reales y que sufría debido a la lealtad que les tenía.
4.
jamás se te puede privar de tu perfecta santidad porque su Fuente va contigo
dondequiera que tú vas. Jamás puedes sufrir porque la Fuente de toda dicha va contigo
dondequiera que tú vas. Jamás puedes estar solo porque la Fuente de toda vida
va contigo dondequiera que tú vas. Nada puede destruir tu paz mental porque
Dios va contigo dondequiera que tú vas.
5.
Comprendemos que no creas nada de esto. ¿Cómo ibas a creerlo cuando la verdad
se halla oculta en lo profundo de tu interior, bajo una pesada nube de pensamientos
dementes, densos y turbios que representan, no obstante, todo lo que ves? Hoy
intentaremos por primera vez atravesar esa oscura y pesada nube y llegar a la
luz que se encuentra más allá.
6.
Hoy tendremos una sola sesión de práctica larga. Por la mañana, a ser posible
tan pronto como te levantes, siéntate en silencio de tres a cinco minutos con
los ojos cerrados. Al comienzo de la sesión de práctica repite la idea de hoy
muy lentamente. No trates de pensar en nada en particular. Trata, en cambio, de
experimentar la sensación de que estás sumergiéndote en tu interior, más allá
de todos los pensamientos vanos del mundo. Trata de llegar hasta lo más
profundo de tu mente, manteniéndola despejada de cualquier pensamiento que
pudiese distraerte.
7.
De vez en cuando puedes repetir la idea de hoy si observas que eso te ayuda. Pero
sobre todo, trata de sumergirte tan profundamente como puedas en tu interior,
lejos del mundo y de todos sus pensamientos disparatados. Estás tratando de llegar
más allá de todo. ello. Estás tratando de dejar atrás las apariencias y de
aproximarte a la realidad.
8.
Es perfectamente posible llegar a Dios. De hecho, es muy fácil, ya que es la
cosa más natural del mundo. Podría decirse incluso que es lo único que es
natural en el mundo. El camino quedará despejado, si realmente crees que ello
es posible. Este ejercicio puede producir resultados asombrosos incluso la
primera vez que se intenta, y tarde o temprano acaba por tener éxito. A medida
que avancemos ofreceremos más detalles acerca de este tipo de práctica. No
obstante, nunca fracasa del todo, y es posible tener éxito inmediatamente.
9.
Usa la idea frecuentemente a lo largo del día, repitiéndola muy despacio,
preferiblemente con los ojos cerrados. Piensa en lo que estás diciendo, en el
significado de las palabras. Concéntrate en la santidad que esas palabras te
atribuyen, en la compañía indefectible de la que gozas, en la completa
protección que te rodea.
10.
Puedes ciertamente permitirte el lujo de reírte de los pensamientos de miedo,
recordando que Dios va contigo dondequiera que tú vas.
jueves, 9 de abril de 2020
Día 40 de un curso de milagros
Ofrenda 100 para mi árbol de gratitud
1.
Comenzamos hoy a afirmar algunas de las bienaventuranzas a las que tienes
derecho por ser quien eres. Hoy no se requieren largas sesiones de práctica, sino
muchas cortas y frecuentes. Lo ideal sería una cada diez minutos, y se te
exhorta a que trates de mantener este horario y a adherirte a él siempre que
puedas. Si te olvidas, trata de nuevo. Si hay largas interrupciones, trata de
nuevo. Siempre que te acuerdes, trata de nuevo.
2.
No es preciso que cierres los ojos durante los ejercicios, aunque probablemente
te resultará beneficioso hacerlo. Mas puede que durante el día te encuentres en
situaciones en las que no puedas cerrar los ojos. 3No obstante, no dejes de
hacer la sesión por eso. Puedes practicar muy bien en cualquier circunstancia, si
realmente deseas hacerlo.
3.
Los ejercicios de hoy no requieren ningún esfuerzo ni mucho tiempo. Repite la
idea de hoy y luego añade varios de los atributos que asocias con ser un Hijo
de Dios, aplicándotelos a ti mismo. Una sesión de práctica, por ejemplo, podría
consistir en lo siguiente:
Soy
bendito por ser un Hijo de Dios.
Soy
feliz y estoy en paz; soy amoroso y estoy contento.
Otra
podría ser, por ejemplo:
Soy
bendito por ser un Hijo de Dios.
Estoy
calmado y sereno; me siento seguro y confiado.
Si
sólo dispones de un momento, basta con que simplemente te digas a ti mismo que
eres bendito por ser un Hijo de Dios.
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