Ofrenda 104 para mi árbol de gratitud.
1.
Hoy continuamos con la idea de ayer, agregándole otra dimensión. No puedes ver
en la oscuridad, y no puedes fabricar luz. Puedes fabricar oscuridad y luego
pensar que ves en ella, pero la luz refleja vida, y es, por lo tanto, un
aspecto de la creación. La creación y la oscuridad no pueden coexistir, pero la
luz y la vida son inseparables, pues no son sino diferentes aspectos de la
creación.
2.
Para poder ver, tienes que reconocer que la luz se encuentra en tu interior y
no afuera. No puedes ver fuera de ti, ni tampoco se encuentra fuera de ti el
equipo que necesitas para poder ver. Una parte esencial de ese equipo es la luz
que hace posible el que puedas ver. Esa luz está siempre contigo, haciendo que la
visión sea posible en toda circunstancia.
3.
Hoy vamos a intentar llegar hasta esa luz. Para tal fin, utilizaremos una forma
de ejercicio que ya se sugirió anteriormente, y que vamos a utilizar cada vez
más. Dicha forma de ejercicio es especialmente difícil para la mente
indisciplinada y representa uno de los objetivos principales del entrenamiento
mental. Requiere precisamente lo que le falta a la mente sin entrenar. Con
todo, si has de ver, dicho entrenamiento tiene que tener lugar.
4.
Lleva a cabo como mínimo tres sesiones de práctica hoy, cada una de tres a
cinco minutos de duración. Recomendamos enfáticamente que les dediques más
tiempo, pero únicamente si notas que el tiempo pasa sin que experimentes
ninguna sensación de tensión o muy poca. La forma de práctica que vamos a utilizar
hoy es la más natural y fácil del mundo para la mente entrenada, tal como
parece ser la más antinatural y difícil para la mente sin entrenar.
5.
Tu mente ya no está completamente sin entrenar. Estás bastante listo para aprender
la forma de ejercicio que vamos a utilizar hoy, pero es posible que te topes
con una gran resistencia. La razón es muy simple. Al practicar de esta manera,
te desprendes de todo lo que ahora crees y de todos los pensamientos que has
inventado. Propiamente dicho, esto constituye tu liberación del infierno. Sin embargo,
si se percibe a través de los ojos del ego, es una pérdida de identidad y un
descenso al infierno.
6.
Si te puedes apartar del ego, aunque sólo sea un poco, no tendrás dificultad
alguna en reconocer que su oposición y sus miedos no significan nada. Tal vez
te resulte útil recordarte a ti mismo de vez en cuando, que alcanzar la luz es
escapar de la oscuridad, independientemente de que creas al contrario.
Dios
es la luz en la que ves. Estás intentando llegar a Él.
7.
Da comienzo a la sesión de práctica repitiendo la idea de hoy con los ojos
abiertos, luego ciérralos lentamente mientras repites la idea varias veces más.
Trata entonces de sumergirte en tu mente, abandonando cualquier clase de
interferencia e intrusión a medida que te sumerges serenamente más allá de
ellas. No hay nada, excepto tú, que pueda impedirle a tu mente hacer esto. Tu
mente está sencillamente siguiendo su curso natural. Trata de observar los
pensamientos que te vengan sin involucrarte con ninguno de ellos, y pásalos de
largo tranquilamente.
8.
Si bien no se recomienda ningún enfoque en particular para esta forma de
ejercicio, sí es necesario que te des cuenta de cuán importante es lo que estás
haciendo, el inestimable valor que ello tiene para ti, así como que seas
consciente de que estás intentando hacer algo muy sagrado. La salvación es el
más feliz de todos tus logros. Es asimismo el único que tiene sentido porque es
el único que tiene verdadera utilidad para ti.
9.
Si experimentas cualquier clase de resistencia, haz una pausa lo suficientemente
larga como para poder repetir la idea de hoy con los ojos cerrados, a no ser
que notes que tienes miedo. En ese caso es probable que abrir los ojos
brevemente te haga sentir más tranquilo. Trata, sin embargo, de reanudar los ejercicios
con los ojos cerrados tan pronto como puedas.
10.
Si estás haciendo los ejercicios correctamente, deberías experimentar una
cierta sensación de relajación, e incluso sentir que te estás aproximando a la
luz o de hecho adentrándote en ella. Trata de pensar en la luz, sin forma y sin
límites, según pasas de largo los pensamientos de este mundo. Y no te olvides
de que no te pueden atar a él a no ser que tú les des el poder de hacerlo.
11.
Durante el transcurso del día, repite la idea a menudo con los ojos abiertos o
cerrados, como mejor te parezca en su momento. Pero no te olvides de repetirla.
Sobre todo, decídete hoy a no olvidarte.


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