Ofrenda 100 para mi árbol de gratitud
1.
Comenzamos hoy a afirmar algunas de las bienaventuranzas a las que tienes
derecho por ser quien eres. Hoy no se requieren largas sesiones de práctica, sino
muchas cortas y frecuentes. Lo ideal sería una cada diez minutos, y se te
exhorta a que trates de mantener este horario y a adherirte a él siempre que
puedas. Si te olvidas, trata de nuevo. Si hay largas interrupciones, trata de
nuevo. Siempre que te acuerdes, trata de nuevo.
2.
No es preciso que cierres los ojos durante los ejercicios, aunque probablemente
te resultará beneficioso hacerlo. Mas puede que durante el día te encuentres en
situaciones en las que no puedas cerrar los ojos. 3No obstante, no dejes de
hacer la sesión por eso. Puedes practicar muy bien en cualquier circunstancia, si
realmente deseas hacerlo.
3.
Los ejercicios de hoy no requieren ningún esfuerzo ni mucho tiempo. Repite la
idea de hoy y luego añade varios de los atributos que asocias con ser un Hijo
de Dios, aplicándotelos a ti mismo. Una sesión de práctica, por ejemplo, podría
consistir en lo siguiente:
Soy
bendito por ser un Hijo de Dios.
Soy
feliz y estoy en paz; soy amoroso y estoy contento.
Otra
podría ser, por ejemplo:
Soy
bendito por ser un Hijo de Dios.
Estoy
calmado y sereno; me siento seguro y confiado.
Si
sólo dispones de un momento, basta con que simplemente te digas a ti mismo que
eres bendito por ser un Hijo de Dios.


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