Mi ofrenda 102 en mi árbol de gratitud.
1.
La idea de hoy combina dos pensamientos muy poderosos, ambos de gran
importancia. Plantea también una relación de causa y efecto que explica por qué
tus esfuerzos por alcanzar la meta del curso no pueden ser en vano. Verás, porque
ésa es la Voluntad de Dios. Es Su fortaleza, no la tuya, la que te da poder. Y
es Su regalo, no el tuyo, el que te ofrece visión.
2.
Dios es ciertamente tu fortaleza, y lo que Él da, es verdaderamente dado. Esto
quiere decir que lo puedes recibir en cualquier momento o lugar, donde quiera que
estés y en cualquier circunstancia en la que te encuentres. Tu paso por el
tiempo y por el espacio no es al azar. No puedes sino estar en el lugar perfecto,
en el momento perfecto. Tal es la fortaleza de Dios. Tales Sus dones.
3.
Hoy llevaremos a cabo dos sesiones de práctica de tres a cinco minutos cada
una; una tan pronto como te despiertes, y la otra, lo más cerca posible de la
hora de irte a dormir. Es mejor, no obstante, esperar hasta que puedas sentarte
tranquilamente por tu cuenta en un momento en que te sientas listo, que preocuparte
de la hora en sí.
4.
Da comienzo a estas sesiones de práctica repitiendo la idea de hoy lentamente
mientras miras a tu alrededor. Luego cierra los ojos y repite la idea otra vez,
aún más despacio que antes. Después de eso, trata de no pensar en nada, excepto
en los pensamientos que se te ocurran relacionados con la idea de hoy. Puedes
pensar, por ejemplo:
La
visión tiene que ser posible.
Dios
da verdaderamente,
o:
Los
regalos que Dios me ha hecho tienen que ser míos porque Él me los dio.
5.
Cualquier pensamiento que esté claramente relacionado con la idea de hoy es
adecuado. De hecho, tal vez te asombre la cantidad de entendimiento relacionado
con el curso que algunos de tus pensamientos reflejan. Déjalos que te vengan
sin censurarlos, a menos que notes que tu mente está simplemente divagando y
que es obvio que has permitido que se infiltren pensamientos irrelevantes. Es
posible también que llegue un punto en el que parece que no te van a venir más
pensamientos a la mente. De ocurrir tales interferencias, abre los ojos y
repite el pensamiento una vez más mientras miras lentamente a tu alrededor;
después ciérralos, repite la idea otra vez, y continúa buscando en tu mente
pensamientos afines.
6.
Recuerda, no obstante, que en conexión con los ejercicios de hoy no es
apropiado que te esfuerces por encontrar pensamientos afines. Trata
sencillamente de hacerte a un lado y dejar que te vengan a la mente por su
cuenta. Si esto te resulta difícil, es mejor pasar la sesión de práctica
alternando entre repeticiones lentas de la idea con los ojos abiertos y luego
con los ojos cerrados, que esforzarte por encontrar pensamientos adecuados.
7.
No hay límite en el número de sesiones de práctica cortas que podrían
resultarte beneficiosas hoy. La idea de hoy es uno de los pasos iniciales en el
proceso de unificar tus pensamientos y de enseñarte que estás estudiando un
sistema de pensamiento unificado que no carece de nada que sea necesario, y en
el que no se incluye nada contradictorio o irrelevante.
8.
Cuanto más a menudo repitas la idea de hoy durante el transcurso del día, más a
menudo estarás recordando que el objetivo del curso es importante para ti y que
no lo has olvidado.


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