sábado, 18 de abril de 2020
2020 HÁBLAME DE TI: Día 49 de un curso de milagros.
2020 HÁBLAME DE TI: Día 49 de un curso de milagros.: Ofrenda 109 para mi diario de gratitud. 1. Es muy posible escuchar la Voz de Dios durante todo el día sin que ello interrumpa para n...
2020 HÁBLAME DE TI: Día 49 de un curso de milagros.
2020 HÁBLAME DE TI: Día 49 de un curso de milagros.: Ofrenda 109 para mi diario de gratitud. 1. Es muy posible escuchar la Voz de Dios durante todo el día sin que ello interrumpa para n...
Día 49 de un curso de milagros.
Ofrenda 109 para mi diario de gratitud.
1.
Es muy posible escuchar la Voz de Dios durante todo el día sin que ello
interrumpa para nada tus actividades normales. La parte de tu mente donde
reside la verdad está en constante comunicación con Dios, tanto si eres consciente
de ello como si no. Es la otra parte de tu mente la que opera en el mundo y la
que obedece sus leyes. Ésa es la parte que está constantemente distraída, y que
es desorganizada y sumamente insegura.
2.
La parte que está escuchando a la Voz de Dios es serena, está en continuo
reposo y llena de absoluta seguridad. Es la única parte que realmente existe. La
otra es una loca ilusión, frenética y perturbada, aunque desprovista de toda
realidad. Trata hoy de no prestarle oídos. Trata de identificarte con la parte de
tu mente donde la quietud y la paz reinan para siempre. Trata de oír la Voz de
Dios llamándote amorosamente recordándote que tu Creador no se ha olvidado de
Su Hijo.
3.
Hoy necesitaremos por lo menos cuatro sesiones de práctica de cinco minutos
cada una, e incluso más si es posible. De hecho, trataremos de oír la Voz de
Dios recordándote a Dios y a tu Ser. Abordaremos el más santo y gozoso de todos
los pensamientos llenos de confianza, sabiendo que al hacer esto estamos uniendo
nuestra voluntad a la Voluntad de Dios. Él quiere que oigas Su Voz. Te la dio
para que la oyeses.
4.
Escucha en profundo silencio. Permanece muy quedo y abre tu mente. Ve más allá
de todos los chillidos estridentes e imaginaciones enfermizas que encubren tus
verdaderos pensamientos y empañan tu eterno vínculo con Dios: Sumérgete
profundamente en la paz que te espera más allá de los frenéticos y tumultuosos
pensamientos, sonidos e imágenes de este mundo demente. No vives aquí. Estamos tratando
de llegar a tu verdadero hogar. Estamos tratando de llegar al lugar donde eres
verdaderamente bienvenido. Estamos tratando de llegar a Dios.
5.
No te olvides de repetir la idea de hoy frecuentemente. Hazlo con los ojos
abiertos cuando sea necesario, pero ciérralos siempre que sea posible. Y
asegúrate de sentarte quedamente y de repetir la idea cada vez que puedas,
cerrando los ojos al mundo, y comprendiendo que estás invitando a la Voz de Dios
a que te hable.
viernes, 17 de abril de 2020
Día 48 de un curso de milagros
Mi
ofrenda 108 para mi árbol de gratitud.
1. La idea de hoy afirma
simplemente un hecho. No es un hecho para los que creen en ilusiones, pues las
ilusiones no son hechos. En realidad no hay nada que temer. Esto es algo muy
fácil de reconocer. Pero a los que quieren que las ilusiones sean verdad les es
muy difícil reconocerlo.
2. Las
sesiones de práctica de hoy serán muy cortas, muy simples y muy frecuentes. Repite
sencillamente la idea tan a menudo como puedas. Puedes hacerlo con los ojos
abiertos en cualquier momento o situación. Recomendamos enérgicamente, no
obstante, que siempre que puedas cierres los ojos durante aproximadamente un
minuto y repitas la idea lentamente para tus adentros varias veces. Es especialmente
importante también que la uses de inmediato si observas que algo perturba tu
paz mental.
3. La
presencia del miedo es señal inequívoca de que estás confiando en tu propia
fortaleza. La conciencia de que no hay nada que temer indica que, en algún
lugar de tu mente, aunque no necesariamente en un lugar que puedas reconocer,
has recordado a Dios y has dejado que Su fortaleza ocupe el lugar de tu
debilidad. En el instante en que estés dispuesto a hacer eso, ciertamente no
habrá nada que temer.
jueves, 16 de abril de 2020
Día 47 de un curso de milagros
1.
Si sólo confías en tus propias fuerzas, tienes todas las razones del mundo para
sentirte aprensivo, ansioso y atemorizado. ¿Qué puedes predecir o controlar? ¿Qué
hay en ti con lo que puedas contar?
4
¿Qué te podría capacitar para ser consciente de todas las facetas de un
problema, y de resolverlos de tal manera que de ello sólo resultase lo bueno? ¿Qué
hay en ti que te permita poder reconocer la solución correcta, y garantizar su
consecución?
2.
Por ti mismo no puedes hacer ninguna de esas cosas. Creer que puedes es poner
tu confianza en algo que no es digno de ella, y justificar el miedo, la
ansiedad, la depresión, la ira y el pesar. ¿Quién puede depositar su fe en la
debilidad y sentirse seguro? Por otra parte, ¿quién puede depositar su fe en la
fortaleza y sentirse débil?
3.
Dios es tu seguridad en toda circunstancia. Su Voz habla por Él en toda
situación y en todos los aspectos de cada situación, diciéndote exactamente qué
es lo que tienes que hacer para invocar Su fortaleza y Su protección. En esto
no hay excepciones porque en Dios no hay excepciones. Y la Voz que habla por Él
piensa como Él.
4.
Hoy trataremos de llegar más allá de tu debilidad hasta la Fuente de la
verdadera fortaleza. Son necesarias hoy cuatro sesiones de práctica de cinco
minutos cada una, aunque se te exhorta a que hagas más y a que les dediques más
tiempo. Cierra los ojos y comienza como de costumbre repitiendo la idea de hoy.
Luego dedica un minuto o dos a buscar situaciones en tu vida que hayas
revestido de temor, y desecha cada una de ellas diciéndote a ti mismo:
Dios
es la fortaleza en la que confío.
5.
Trata ahora de deslizarte más allá de todas las preocupaciones relacionadas con
tu propia sensación de insuficiencia. Es obvio que cualquier situación que te
causa inquietud está asociada con sentimientos de insuficiencia, pues, de lo
contrario, creerías que puedes lidiar con la situación con éxito. Confiando en
ti mismo no es la manera de adquirir confianza. Mas la fortaleza de Dios en ti
tiene éxito en todo.
6.
Reconocer tu propia debilidad es un paso necesario para la corrección de tus
errores, pero no es suficiente para darte la confianza que necesitas, y a la
que tienes derecho. Debes adquirir asimismo la conciencia de que confiar en tu
verdadera fortaleza está plenamente justificado en relación con todo y en toda
circunstancia.
7.
En la última fase de cada sesión de práctica, trata de llegar muy hondo dentro
de tu mente a un lugar de verdadera seguridad. Reconocerás que has llegado
cuando sientas una profunda sensación de paz, por muy breve que sea. Despréndete
de todas las trivialidades que bullen y burbujean en la superficie de tu mente,
y sumérgete por debajo de ellas hasta llegar al Reino de los Cielos. Hay un
lugar en ti donde hay perfecta paz. Hay un lugar en ti en el que nada es
imposible. Hay un lugar en ti donde mora la fortaleza de Dios.
8.
Repite la idea frecuentemente en el transcurso del día. Úsala como respuesta a
cualquier cosa que te perturbe. Recuerda que tienes derecho a la paz porque
estás depositando tu confianza en la fortaleza de Dios.
miércoles, 15 de abril de 2020
Día 46 de un curso de milagros
Mi ofrenda 106 para mi árbol de gratitud.
1.
Dios no perdona porque nunca ha condenado. Y primero tiene que haber
condenación para que el perdón sea necesario. El perdón es la mayor necesidad
de este mundo, y esto se debe a que es un mundo de ilusiones. Aquellos que
perdonan se liberan a sí mismos de las ilusiones, mientras que los que se
ruegan a hacerlo se atan a ellas. De la misma manera en que sólo te condenas a
ti mismo, de igual modo, sólo te perdonas a ti mismo.
2.
Pero si bien Dios no perdona, Su Amor es, no obstante, la base del perdón. El
miedo condena y el amor perdona. El perdón, pues, des-hace lo que el miedo ha
producido, y lleva de nuevo a la mente a la conciencia de Dios. Por esta razón,
al perdón puede llamársele verdaderamente salvación. Es el medio a través del
cual desaparecen las ilusiones.
3.
Los ejercicios de hoy requieren por lo menos tres sesiones de práctica de cinco
minutos completos, y el mayor número posible de las más cortas. Como de
costumbre, comienza las sesiones de práctica más largas repitiendo la idea de
hoy para tus adentros. Cierra los ojos mientras lo haces, y dedica un minuto o dos
a explorar tu mente en busca de aquellas personas a quienes no has perdonado. No
importa en qué medida no las hayas perdonado. O las has perdonado completamente
o no las has perdonado en absoluto.
4.
Si estás haciendo los ejercicios correctamente no deberías tener ninguna
dificultad en encontrar un buen número de personas a quienes no has perdonado.
2En general, se puede asumir correctamente que cualquier persona que no te caiga
bien es un sujeto adecuado. Menciona cada una de ellas por su
nombre, y di:
[Nombre],
Dios es el Amor en el que te perdono.
5.
El propósito de la primera fase de las sesiones de práctica de hoy es colocarte
en una posición desde la que puedes perdonarte a ti mismo. Después que hayas
aplicado la idea a todas las personas que te hayan venido a la mente, di para
tus adentros:
Dios
es el Amor en el que me perdono a mí mismo.
Dedica
luego el resto de la sesión a añadir ideas afines tales como:
Dios
es el Amor con el que me amo a mí mismo.
Dios
es el Amor en el que me alzo bendecido.
6.
El modelo a seguir en cada aplicación puede variar considerablemente, pero no
se debe perder de vista la
idea
central.
Podrías
decir, por ejemplo:
No
puedo ser culpable porque soy un Hijo de Dios.
Ya
he sido perdonado.
El
miedo no tiene cabida en una mente que Dios ama.
No
tengo necesidad de atacar porque el amor me ha perdonado.
La
sesión de práctica debe terminar, no obstante, con una repetición de la idea de
hoy en su forma original.
7.
Las sesiones de práctica más cortas pueden consistir ya sea en una repetición
de la idea de hoy en su forma original, o en una afín, según prefieras. Asegúrate,
no obstante, de aplicar la idea de manera más concreta si surge la necesidad. Esto
será necesario en cualquier momento del día en el que te percates de cualquier
reacción negativa hacia alguien, tanto si esa persona está presente como si no.
En tal caso, dile silenciosamente:
Dios
es el Amor en el que te perdono.
martes, 14 de abril de 2020
2020 HÁBLAME DE TI: Día 45 de un curso de milagros
2020 HÁBLAME DE TI: Día 45 de un curso de milagros: Ofrenda 105 para mi árbol de gratitud 1. La idea de hoy es la llave que te dará acceso a tus pensamientos reales, los cuales no tien...
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