martes, 14 de julio de 2020
2020 HÁBLAME DE TI: Día 136 un curso de milagros
2020 HÁBLAME DE TI: Día 136 un curso de milagros: Ofrenda 196 para mi árbol agradecido 2020 1. Nadie puede sanar a menos que comprenda cuál es el propósito que aparentemente tiene...
Día 136 un curso de milagros
Ofrenda 196 para mi árbol agradecido 2020
1. Nadie puede sanar a
menos que comprenda cuál es el propósito que aparentemente tiene la enfermedad.
Pues entonces comprende también que dicho propósito no tiene sentido. Al no
tener la enfermedad causa ni ningún propósito válido, es imposible que exista. Una
vez que se reconoce esto, la curación es automática. Pues dicho reconocimiento
desvanece esta ilusión sin sentido, valiéndose del mismo enfoque que lleva a
todas las ilusiones ante la verdad, y simplemente las deja allí para que
desaparezcan.
2. La enfermedad no es un
accidente. Al igual que toda defensa, es un mecanismo demente de autoengaño. Y
al igual que todos los demás mecanismos, su propósito es ocultar la realidad,
atacarla, alterarla, incapacitarla, distorsionarla, tergiversarla y reducirla a
un insignificante montón de partes desarmadas. La meta de todas las defensas es
impedir que la verdad sea íntegra. Las partes se ven entonces como si cada una
de ellas fuese un todo en sí misma.
3. Las defensas no son
involuntarias ni se forjan inconscientemente. Son como varitas mágicas secretas
que utilizas cuando la verdad parece amenazar lo que prefieres creer. Parecen
ser algo inconsciente debido únicamente a la rapidez con que decides
emplearlas. En ese segundo, o fracción de segundo en que decides emplearlas,
reconoces exactamente lo que te propones hacer, y luego lo das por hecho.
4. ¿Quién sino tú decide
que existe una amenaza, que es necesario escapar, y erige una serie de defensas
para contrarrestar la amenaza que ha juzgado real? Todo esto no puede hacerse
de manera inconsciente. Mas una vez que lo has hecho, tu plan requiere que te
olvides de que fuiste tú quien lo hizo, de manera que parezca ser algo ajeno a
tu propia intención; un acontecimiento que no guarda relación alguna con tu
estado mental; un desenlace que produce un efecto real en ti, en vez de uno que
tú mismo has causado.
5. La rapidez con la que te
olvidas del papel que desempeñas en la fabricación de tu "realidad"
es lo que hace que las defensas no parezcan estar bajo tu control. Mas puedes
recordar lo que has olvidado, si estás dispuesto a reconsiderar la decisión que
se encuentra doblemente sellada en el olvido. El hecho de que no te acuerdes no
es más que la señal de que esa decisión todavía está en vigor, en cuanto que
ese es lo que deseas. No confundas esto con un hecho. Las defensas hacen que los
hechos sean irreconocibles. Ése es su propósito, y eso es lo que hacen.
6. Las defensas toman
fragmentos de la totalidad, los ensamblan sin tener en cuenta la verdadera
relación que existe entre ellos, y, de esta manera, tejen ilusiones de una
totalidad que no existe. Este proceso es lo que produce la sensación de
amenaza, y no cualquier resultado que pueda derivarse de él. Cuando se arrancan
partes de la totalidad y se consideran como algo separado y como un todo en sí
mismas, se convierten en símbolos que representan un ataque contra la totalidad
y al, en efecto lograrlo, ésta no se puede volver a ver como la totalidad que
es. Sin embargo, has olvidado que dichas partes sólo representan tú decisión de
lo que debe ser real, a fin de que ocupe el lugar de lo que sí es real.
7. La enfermedad es una
decisión. No es algo que te suceda sin tú mismo haberlo pedido, y que te
debilita y te hace sufrir. Es una decisión que tú mismo tomas, un plan que
trazas, cuando por un instante la verdad alborea en tu mente engañada y todo tu
mundo parece dar tumbos y estar a punto de derrumbarse. Ahora enfermas, para
que la verdad se marche y deje de ser una amenaza para tus falsos castillos.
8. ¿Por qué crees que la
enfermedad puede escudarte de la verdad? Porque demuestra que el cuerpo no está
separado de ti y que, por lo tanto, tú no puedes por menos que estar separado
de la verdad. Experimentas dolor cuando el cuerpo lo experimenta, y en ese
dolor te vuelves uno con él. De ésta, manera, tu "verdadera” identidad
queda a salvo, y el extraño y perturbador pensamiento de que tal vez seas algo
más que un puñado de polvo queda mitigado y silenciado. Pues fíjate, ese polvo
puede hacerte sufrir, torcerte las extremidades y pararte el corazón,
ordenándote que mueras y dejes de existir.
9. De esta manera, el
cuerpo es más fuerte que la verdad, la cual te pide que vivas, pero no puede
imponerse a tu decisión de querer morir. Y así, el cuerpo es más poderoso que
la vida eterna, el Cielo más frágil que el infierno y los designios de Dios
para la salvación de Su Hijo se ven contrarrestados por una decisión que es más
fuerte que Su Voluntad. El Hijo no es más que polvo, el Padre no está completo
y el caos se sienta triunfante en Su trono.
10. Tal es el plan que has
elaborado para tu propia defensa. Y crees que el Cielo se estremece ante
ataques tan irracionales como éstos, en los que Dios queda cegado por tus
ilusiones, la verdad transformada en mentiras y todo el universo hecho esclavo
de las leyes que tus defensas quieren imponerle. Mas ¿quién podría creer en
ilusiones salvo el que las inventa? ¿Quién más podría verlas y reaccionar ante
ellas como si fuesen la verdad?
11. Dios no sabe nada de
tus planes para cambiar Su Voluntad. El universo permanece indiferente a las
leyes con las que has creído gobernarlo. Y el Cielo no se ha inclinado ante el
infierno, ni la vida ante la muerte. Lo único que puedes hacer es elegir pensar
que mueres o que sufres enfermedades, o que de alguna manera tergiversas la
verdad. Lo que ha sido creado no guarda relación alguna con eso. Las defensas
son planes para derrotarlo que no puede ser atacado. Lo que es inalterable no
puede cambiar. Y lo que es absolutamente impecable no puede pecar.
12. Ésta es la simple
verdad. No recurre a la fuerza ni al dominio. No exige obediencia, ni intenta demostrar
cuán fútiles y lamentables son tus intentos de planear defensas que la pudiesen
alterar. La verdad sólo desea brindarte felicidad, pues ése es su propósito. Quizá
exhala un pequeño suspiro cuando rechazas sus dones. No obstante, sabe con
absoluta certeza que recibirás lo que Dios dispone para ti.
13. Este hecho es lo que
demuestra que el tiempo es una ilusión. Pues el tiempo te permite pensar que lo
que Dios te ha dado no es verdad ahora mismo, como no puede por menos que
serlo. Los Pensamientos de Dios son totalmente ajenos al tiempo. Pues el tiempo
no es sino otra absurda defensa que has urdido contra la verdad. Lo que Él
dispone, no obstante, esta aquí, y tú sigues siendo tal como Él te creó.
14. El poder de la verdad
es muy superior al de cualquier defensa, pues ninguna ilusión puede permanecer
allí donde se le ha dado entrada a la verdad. Y ésta alborea en cualquier mente
que esté dispuesta a deponer sus armas y a dejar de jugar con necedades. La
verdad se puede encontrar en cualquier momento; incluso hoy mismo, si eliges
practicar darle la bienvenida.
15. Este es nuestro
objetivo hoy. Dedicaremos un cuarto de hora en dos ocasiones a pedirle a la verdad
que venga y nos libere. Y la verdad vendrá, pues jamás ha estado separada de
nosotros. Tan sólo aguarda la invitación que hoy le hacemos. Introducimos dicha
invitación con una plegaria de curación para que nos ayude a. superar nuestra
actitud defensiva y permita que la verdad sea como siempre ha sido: La
enfermedad es una defensa contra la verdad. Aceptaré la verdad de lo que soy, y
dejaré que mi mente sane hoy completamente.
16. La curación destellará
a través de tu mente abierta a medida que la paz y la verdad se alcen para
ocupar el lugar de la contienda y de las imaginaciones vanas. No quedará ni un
solo rincón tenebroso que la enfermedad pueda ocultar y defender contra la luz
de la verdad. No quedarán en tu mente figuras sombrías procedentes de tus
sueños ni sus absurdos y oscuros anhelos, cuyos propósitos dobles se persiguen
descabelladamente. La mente sanará de todo deseo enfermizo que jamás haya
tratado que el cuerpo obedeciera.
17. Ahora el cuerpo está
sano porque la fuente de la enfermedad está dispuesta a recibir alivio. Y
reconocerás que practicaste bien por lo siguiente: el cuerpo no sentirá nada en
absoluto. Si has tenido éxito, no habrá sensación alguna de enfermedad o de bienestar,
de dolor o de placer. La mente no responderá en absoluto a lo que el cuerpo
haga. Lo único que se conserva es su utilidad y nada más.
18. Tal vez no te des
cuenta de que esto elimina los límites que le habías impuesto al cuerpo como
resultado de los propósitos que le habías adjudicado. A medida que éstos se
dejan a un lado, el cuerpo tendrá suficiente fuerza para servir a cualquier
propósito que sea verdaderamente útil. La salud del cuerpo queda plenamente
garantizada porque ya no se ve limitado por el tiempo, por el clima o la
fatiga, por lo que come o bebe, ni por ninguna de las leyes a que antes lo
sometías. No tienes que hacer nada para que esté bien, pues la enfermedad es
ahora imposible.
19. Más para conservar esta
protección es preciso que te mantengas extremadamente alerta. Si permites que
tu mente abrigue pensamientos de ataque, juzgue o trace planes para
contrarrestar cosas que tal vez puedan pasar en el futuro, te habrás vuelto a
extraviar, y habrás forjado una identidad corporal que atacará al cuerpo, pues
en ese caso la mente estará enferma.
20. De ocurrir esto,
remédialo de inmediato, no permitiendo que tu actitud defensiva te siga
haciendo daño. No te confundas con respecto a lo que necesita sanar, sino que
di para tus adentros: He olvidado lo que realmente soy, pues me confundí a mí
mismo con mi cuerpo. La enfermedad es una defensa contra la verdad. Mas yo no
soy un cuerpo. Y mi mente es incapaz de atacar. Por lo tanto, no puedo estar
enfermo.
lunes, 13 de julio de 2020
2020 HÁBLAME DE TI: Día 135 un curso de milagros
2020 HÁBLAME DE TI: Día 135 un curso de milagros: Ofrenda 195 para mi árbol de vida 2020. 1. ¿Quién se defendería a sí mismo a menos que creyese que ha sido atacado, que el ataq...
Día 135 un curso de milagros
Ofrenda 195 para mi árbol de vida 2020.
1. ¿Quién se defendería a sí mismo a menos que creyese
que ha sido atacado, que el ataque es real y que defendiéndose es cómo puede
salvarse? En esto radica la insensatez de las defensas, las cuales otorgan
absoluta realidad a las ilusiones y luego intentan lidiar con ellas como si
fuesen reales. Ello no hace sino
añadir más ilusiones, a las ilusiones, haciendo así que la corrección sea
doblemente difícil. Y esto es lo que haces cuando tratas de planear el
futuro, reactivar el pasado u organizar el presente de acuerdo con tus deseos.
2. Actúas basándote en la creencia de que tienes que
protegerte de lo que está ocurriendo porque ello encierra una amenaza para
ti. Sentirte amenazado es el reconocimiento de una debilidad inherente; es,
asimismo, la creencia de que hay un peligro que tiene el poder de incitarte a
que busques una defensa apropiada. El mundo está basado en esta creencia
demente. Y todas sus estructuras,
pensamientos y dudas, sus castigos y su pesado armamento, sus definiciones
legales y sus códigos, su ética, sus líderes y sus dioses, no hacen sino
perpetuar esta sensación de amenaza. Pues nadie andaría por el mundo
cargando con una pesada armadura si no fuese porque el terror le encoge el
corazón.
3. Las defensas son atemorizantes. Surgen del
miedo, el cual se intensifica con cada defensa adicional. Crees que te
ofrecen seguridad. Sin embargo, lo que hacen es proclamar que el miedo es
real y que el terror está justificado. ¿No
te parece extraño que al elaborar planes para reforzar tu armadura y afianzar
tus cerrojos todavía más, jamás te detienes a pensar qué es lo que estás defendiendo,
cómo lo estás defendiendo y contra qué?
4. Examinemos en primer lugar qué es lo que
defiendes. Debe ser algo muy débil y vulnerable. Algo que es presa
fácil, incapaz de protegerse a sí mismo y que, por lo tanto, necesita que tú lo
defiendas. ¿Qué otra cosa sino el cuerpo adolece de tal fragilidad que
para proteger su insignificante vida es necesario prestarle un constante
cuidado y preocuparse en gran manera por su bienestar? ¿Qué otra cosa sino
el cuerpo flaquea y es incapaz de ser el digno anfitrión del Hijo de Dios?
5. Sin embargo, no es el cuerpo el que puede temer o
ser algo temible. Las únicas necesidades que tiene son las que tú mismo le
impones. No necesita complicadas estructuras que lo defiendan, ni
medicamentos para conservar la salud, ni cuidados, ni que te preocupes por él
en absoluto. Si defiendes su vida, le haces regalos para embellecerlo o
construyes murallas para su protección, estarás declarando que tu hogar está a
merced del ladrón del tiempo, que es corruptible, que se está deteriorando y
que es tan vulnerable que tienes que protegerlo con tu propia vida.
6. ¿No es este cuadro aterrador? ¿Cómo puedes
estar en paz con semejante concepto de tu hogar? Sin embargo, ¿qué fue lo
que dotó al cuerpo con el derecho de servirte de esta manera sino tus propias
creencias? Fue tu mente la que le asignó al cuerpo todas las funciones que
percibes en él, y la que fijó su valor muy por encima del pequeño montón de
polvo y agua que realmente es. ¿Quién defendería semejante cosa si
reconociese que eso es lo que es?
7. El cuerpo .no necesita ninguna defensa. No
podemos hacer suficiente hincapié en esto. El cuerpo se mantendrá fuerte y
saludable si la mente no abusa de él asignándole funciones que no puede
cumplir, propósitos que están fuera de su alcance y elevadas metas que no
puede alcanzar. Tales intentos ridículos, aunque celosamente atesorados,
son la fuente de los múltiples y dementes ataques a que lo sometes. Pues
el cuerpo parece frustrar tus esperanzas, tus valores y tus sueños, así como
no satisfacer tus necesidades.
8. El "ser" que necesita protección no es
real. El cuerpo, que de por sí no tiene valor ni es
merecedor de la más mínima defensa, sólo requiere que se le perciba como algo
completamente ajeno a ti, para convertirse en un instrumento saludable y útil a
través del cual la mente puede operar hasta que deje de tener utilidad. Pues
¿quién querría conservarlo una vez que deja de ser útil?
9. Defiende el cuerpo y habrás atacado a tu
mente. Pues habrás visto en ella las debilidades, las limitaciones, las
faltas y los defectos de los cuales crees que el cuerpo debe ser
liberado. De este modo, no podrás ver a la mente como algo separado de las
condiciones corporales. Y descargarás sobre el cuerpo todo el dolor que
procede de concebir a la mente como frágil, limitada y separada de las demás
mentes y de su Fuente.
10. Estos
son los pensamientos que necesitan curación, y una vez que hayan sido
corregidos y reemplazados por la verdad, el cuerpo gozará de perfecta
salud. La verdad es la única defensa real del cuerpo. Sin embargo,
¿recurres a ella para defenderlo? El tipo de protección que le
ofreces no le beneficia en absoluto, sino que le añade más angustia a tu
mente. Y no sólo no te curas, sino que eliminas toda
esperanza de curación, pues no puedes ver dónde se deben depositar las
esperanzas si es que éstas han de ser esperanzas fundadas.
11. La mente que ha sanado no planifica. Simplemente
lleva a cabo los planes que recibe al escuchar a una Sabiduría que no es
la suya. Espera hasta que se le indica lo que tiene que hacer, y luego procede a hacerlo. No depende de sí
misma para nada, aunque confía en su capacidad para llevar a cabo los planes
que se le asignan. Descansa serena en la certeza de que ningún obstáculo
puede impedir su avance hacia el logro de cualquier objetivo que sirva al gran
plan que se diseñó para el bien de todos.
12. La mente que ha sanado se ha liberado de la
creencia de que tiene que planear, si bien no puede saber cuál sería el mejor
desenlace, los medios por los que éste se puede alcanzar, ni cómo reconocer
el problema que el plan tiene como propósito solucionar. La mente no podrá
sino hacer un mal uso del cuerpo al hacer sus planes mientras no reconozca que
esto es así. Más cuando acepte que esto es verdad, sanará y dejará a un
lado al cuerpo.
13. Forzar al cuerpo a que se amolde a los planes que
una mente no curada traza para salvarse a sí misma es lo que hace que el cuerpo
enferme. En tal caso el cuerpo no es libre para ser un instrumento de
ayuda en un plan que le ofrece mucha más protección de la que él podría
prestarse a sí mismo, y que por un tiempo requiere de sus servicios. Cuando
se utiliza con este propósito, la salud está asegurada. Pues todo aquello
de lo que la mente se valga para tal fin funcionará perfectamente y con la
fortaleza que se le ha otorgado, la cual no puede fallar.
14. Tal vez no sea fácil darse cuenta de que los planes
que uno mismo inicia son tan sólo defensas, al ser su propósito el mismo para
el que se concibieron todas las defensas: Estos planes constituyen los
medios a través de los cuales una mente atemorizada intenta hacerse cargo de su
propia protección a costa de la verdad. Esto se puede reconocer
fácilmente en algunas de las formas que adopta este autoengaño, en las que la
negación de la realidad es muy evidente. No obstante, rara vez se reconoce
que hacer planes es en sí una defensa.
15. La mente que se dedica a hacer planes para sí misma
está tratando de controlar acontecimientos futuros. No cree que se le
vaya a proveer de todo cuanto pueda necesitar, a menos que ella misma lo
haga. El tiempo se convierte en algo en lo que lo que se enfatiza es el
futuro, el cual se debe controlar mediante el aprendizaje y la experiencia
derivada de sucesos pasados y de las creencias que se abrigan. Dicha
mente pasa por alto el presente, basándose en la idea de que el pasado le ha
enseñado lo suficiente como para permitirle dirigir su futura trayectoria.
16. La mente que hace planes, por lo tanto, no permite
ningún cambio. Lo que aprendió en el pasado se convierte en la base de
sus futuros objetivos. Sus experiencias pasadas determinan su elección de
lo que ha de suceder. Y no se da cuenta de que aquí y ahora se encuentra
todo cuanto necesita para garantizar un futuro muy diferente del pasado, libre
de la continuidad de las viejas ideas y de las creencias enfermizas. No
hay ansiedad con respecto al porvenir, pues la confianza presente está a cargo
de éste.
17. Las
defensas son los planes que emprendes para atacar la verdad. Su objetivo es seleccionar aquello a
lo que le das tu conformidad, y descartar lo que consideras incompatible con
tus creencias acerca de lo que es tu realidad. No obstante, lo que queda
ciertamente no tiene significado. Pues tu realidad es la amenaza que tus
defensas intentan atacar, ocultar, despedazar y crucificar.
18. ¿Qué no ibas a poder aceptar si supieses que todo
cuanto sucede, todo acontecimiento, pasado, presente y por venir; es
amorosamente planeado por Aquel cuyo único propósito es tu bien? Tal vez
no hayas entendido bien Su plan, pues Él nunca podría ofrecerte dolor. Mas
tus defensas no te dejaron ver Su amorosa
bendición iluminando cada paso que jamás diste. Mientras hacías planes
para la muerte, Él te conducía dulcemente hacia la vida eterna.
19. Tu presente confianza en Él es la defensa que te
promete un futuro tranquilo, sin ningún vestigio de sufrimiento y lleno de un
júbilo que es cada vez mayor, a medida que esta vida se vuelve un instante
santo, ubicado en el tiempo, pero reconociendo únicamente la
inmortalidad. No permitas que ninguna defensa, excepto tu presente
confianza, dirija el futuro, y esta vida se convertirá en un encuentro
significativo con la verdad, la cual sólo tus defensas podrían ocultar.
20. Sin
defensas, te conviertes en una luz que el Cielo mismo, lleno de gratitud,
reconoce como propia. Y te
conducirá por los caminos que se diseñaron para tu felicidad, de acuerdo con
el plan ancestral que comenzó al
nacer el tiempo. Tus seguidores unirán su luz a la tuya, y ésta aumentará
hasta que el júbilo ilumine al mundo. Y nuestros hermanos gustosamente dejarán a un lado
sus engorrosas defensas, que de nada les sirvieron y sólo les causaban terror.
21. Esperaremos hoy con gran expectación ese momento
lleno de absoluta confianza en el presente, pues esto es parte de lo que se
planeó para nosotros. Descansaremos en la certeza de que se nos proveerá de todo cuanto podamos necesitar para
lograr esto hoy. No haremos planes acerca de cómo se va a lograr, sino que
nos daremos cuenta de que nuestra indefensión es lo único que se requiere para
que la verdad alboree en nuestras mentes con absoluta certeza.
22. Durante quince minutos, en dos ocasiones hoy, nos
abstendremos de elaborar planes sin sentido y de albergar pensamientos que le
impidan la entrada a la verdad en nuestras mentes. Hoy recibiremos en lugar de planear, de manera que
podamos dar en vez de organizar. Y en verdad se nos da cuando decimos: Si me
defiendo he sido atacado. Mas en mi indefensión seré fuerte. Y descubriré lo
que mis defensas ocultan.
23. Eso es todo. Si tienes que hacer planes, ya se te dirá cuáles
son. Puede que no sean los planes que tú creías necesarios, ni las
respuestas a los problemas a los que creías enfrentarte. Mas son las
respuestas a otro tipo de pregunta, la cual sigue aún sin contestar -si bien
necesita ser contestada- hasta que por fin te llegue la Respuesta.
24. El propósito de todas tus defensas ha sido impedir
que recibas lo que has de recibir hoy. Y ante la luz y la dicha de la
simple confianza, te preguntarás sorprendido cómo pudiste jamás pensar que
tenías que defenderte de tu liberación. El Cielo no pide nada. Es el
infierno el que exige extravagantes sacrificios. Hoy no estarás
renunciando a nada durante estos momentos en los que, sin defensas, te
presentas ante tu Creador tal como realmente eres.
25. Él se ha acordado de
ti. Hoy nosotros nos acordaremos de Él. Pues ésta es
la Pascua Florida de tu salvación. Y tú emerges de nuevo de lo que parecía
ser la muerte y la desesperanza. Ahora renace en ti la luz de la
esperanza, pues ahora vienes sin defensas a descubrir cuál es tu papel en el plan de Dios. ¿Qué insignificantes
planes o creencias mágicas pueden seguir teniendo valor una vez que la Voz que
habla por Dios Mismo te ha mostrado tu función?
26. No trates de que este día se ajuste a lo que según
tú sería más beneficioso para ti. Pues no puedes ni concebir toda la
felicidad que te llega sin que tú tengas que planear nada. Decídete a
aprender hoy, y todo el mundo se unirá a ti para dar este paso gigantesco
y celebrar tu Pascua Florida contigo. Si en cualquier momento a lo largo
del día adviertes que cosas pueriles e insignificantes parecen ponerte a la
defensiva y tentarte a urdir planes, recuerda que éste es un día dedicado a un
aprendizaje especial, y reconócelo repitiendo lo siguiente: Ésta es mi
Pascua Florida. Y quiero conservarla santa. No me defenderé, pues el Hijo de
Dios no necesita defensas contra la verdad de su realidad.
domingo, 12 de julio de 2020
2020 HÁBLAME DE TI: Día 134 un curso de milagros
2020 HÁBLAME DE TI: Día 134 un curso de milagros: Ofrenda 194 para mi árbol agradecido 2020. 1. Repasemos hoy lo que significa "perdonar" ya que es algo que puede, tergiv...
Día 134 un curso de milagros
Ofrenda 194 para mi árbol agradecido 2020.
1. Repasemos hoy lo que significa "perdonar" ya que es algo que puede, tergiversarse muy fácilmente y
percibirse como que entraña un sacrificio injusto de la justa indignación, como
una dádiva injustificada e inmerecida y como una total negación de la
verdad. Desde esta perspectiva, perdonar no puede sino verse como una
extravagancia, y este curso aparenta basar la salvación sobre un capricho.
2. Esta perspectiva distorsionada de lo que significa
perdonar puede corregirse fácilmente, si puedes aceptar el hecho de que no se
te está pidiendo que perdones lo que es verdad. El perdón se limita únicamente a lo que es
falso. Es irrelevante con respecto a todo, excepto con respecto a las ilusiones. La verdad es la creación de
Dios, y perdonar eso no tiene sentido. Todo lo que es verdad le pertenece
a Él, refleja Sus leyes e irradia Su Amor. ¿Puede esto acaso requerir
perdón? ¿Cómo vas a poder perdonar lo que es incapaz de pecar y es
eternamente bondadoso?
3. La mayor dificultad a la que te enfrentas para
poder perdonar realmente, es que todavía crees que tienes que perdonar lo que
es verdad, no lo que es ilusorio. Consideras que el perdón es un vano
intento de ignorar lo que se encuentra ahí y de pasar por alto lo que es
verdad, lo cual es parte de un esfuerzo inútil por engañarte a ti mismo al
querer hacer que una ilusión sea verdad. Este punto de vista tergiversado
no hace sino reflejar el dominio que la idea del pecado todavía ejerce sobre tu
mente tal como tú te consideras a ti mismo.
4. Puesto que crees que tus pecados son reales, consideras que el perdón
es un engaño. Pues es imposible pensar que el pecado es verdad sin creer
que el perdón es una mentira. Así pues, el perdón en realidad no es más
que otro pecado, al igual que todos los demás. Afirma que la verdad es
falsa, y le sonríe al corrupto como si fuera tan irreprochable como la hierba;
tan inmaculado como la nieve. El perdón se engaña con respecto a lo que
cree que puede lograr. Considera correcto lo que es claramente erróneo, y
ve lo aborrecible como algo bueno.
5. Desde esta perspectiva, el perdón no es un escape. Es simplemente
una señal más de que el pecado es imperdonable, algo que en el mejor de los
casos se debe ocultar, negar o llamar por otro nombre, ya que es una traición a
la verdad. La culpabilidad no se puede perdonar. Si pecas, tu
culpabilidad es eterna. Aquellos que son perdonados desde la perspectiva
de que sus pecados son reales son víctimas de la burla y de una doble condena:
en primer lugar, la suya propia por lo que creen haber hecho, y en segundo
lugar; la de los que los perdonan.
6. La irrealidad del pecado es lo que hace que el perdón sea algo completamente natural y sano; un
profundo consuelo para todos aquellos que lo conceden y una silenciosa
bendición allí donde se recibe. El perdón no apoya las ilusiones, sino
que, riendo dulcemente, las congrega a todas sin muchos aspavientos y las deposita
tiernamente ante los pies de la verdad: Y ahí desaparecen por completo.
7. El perdón es lo único que representa a la
verdad en medio de las ilusiones del mundo. El perdón ve su
insustancialidad, y mira más allá de las miles de formas en que pueden
presentarse. Ve las mentiras, pero no se deja engañar por ellas. No
hace caso de los alaridos autoacusadores de los pecadores enloquecidos por la
culpabilidad. Los mira con ojos serenos, y simplemente les dice:
"Hermano mío; lo que crees no es verdad".
8. La fuerza del perdón estriba en su honestidad, la
cual es tan incorruptible que ve las ilusiones como ilusiones y no como la verdad. Por eso, en presencia de las mentiras,
el perdón se convierte en aquello que desengaña; en el gran restaurador de la
simple verdad. Mediante su capacidad de pasar por alto lo que no existe,
le allana el camino a la verdad, la cual había estado bloqueada por sueños de
culpabilidad. Ahora eres libre para recorrer el camino que al perdonar de
verdad se despliega ante ti. Pues si un hermano ha recibido este regalo de
tu parte, la puerta queda abierta para ti.
9. Hay una manera muy sencilla de encontrar la puerta
que conduce al verdadero perdón y de percibir que está abierta de par en par
en señal de bienvenida. Cuando te sientas tentado de acusar a alguien de
algún pecado, no permitas que tu mente se detenga a pensar en lo que esa persona hizo, pues eso es engañarse uno a
sí mismo. Pregúntate, en cambio: "¿Me acusaría a mí mismo de
eso?"
10. De esta manera podrás ver las alternativas
entre las que puedes elegir desde una perspectiva que hace
que el acto de elegir tenga significado y que mantiene a tu mente tan libre de
culpa y de dolor como Dios Mismo dispuso que estuviese, y como en verdad
está: Son únicamente las mentiras las que condenan. En realidad, lo
único que existe es la
inocencia. El perdón se alza entre las ilusiones y la verdad; entre el mundo que ves y lo que se encuentra más
allá; entre el infierno de la culpabilidad y las puertas del Cielo.
11. A través de este puente, que es tan poderoso como
el Amor que derramó su bendición
sobre él, todos los sueños
de maldad, de odio y de ataque se llevan silenciosamente ante la verdad. No
se conservan para que se inflen, exploten y aterren al cándido soñador que
cree en ellos. A éste ya se le ha despertado dulcemente de su sueño al
entender que lo que creía ver jamás existió. Y ahora ya no puede pensar
que se le ha negado toda escapatoria.
12. No tiene que luchar para salvarse. No tiene
que matar a los dragones que pensaba le perseguían. Tampoco tiene que
erigir las sólidas murallas de piedra ni las puertas de hierro que pensó que lo
mantendrían a salvo. Ahora. puede deshacerse de la pesada e inútil
armadura que construyó a fin de encadenar su mente a la miseria y al
temor. Su paso es ligero, y cada vez que alza el pie para dar otro paso
hacia adelante, deja tras de sí una estrella para señalarles el camino a
aquellos que le siguen.
13. El perdón tiene que practicarse, pues el mundo no
puede percibir su significado ni proveer un guía que muestre su
beneficencia. No hay un solo
pensamiento en todo el mundo que conduzca a un entendimiento de las leyes que
rigen el perdón o del Pensamiento que refleja. El perdón es algo tan
ajeno al mundo como lo es tu propia realidad. Sin embargo, es lo que une a
tu mente con la realidad que mora en ti.
14. Hoy vamos a practicar el verdadero perdón, para que
el momento de la unión no se demore más. Pues deseamos encontrarnos con
nuestra realidad en libertad y en paz. Nuestras prácticas se convierten
en las pisadas que alumbran el camino a todos nuestros hermanos, quienes nos
seguirán a la realidad que compartimos con ellos. A tal efecto, dediquemos
hoy un cuarto de hora en dos ocasiones a pasarlo con el Guía que entiende el
significado del perdón y que nos fue enviado para enseñárnoslo: Pidámosle: Permítaseme
poder percibir el perdón tal como es.
15. Escoge entonces un hermano tal como Él te indique,
y cataloga sus "pecados" uno por uno a medida que crucen tu
mente. Asegúrate de no concentrarte en ninguno de ellos en particular,
antes bien, date cuenta de que te estás valiendo de sus "ofensas" para salvar al mundo de toda idea de pecado. Examina
brevemente todas las cosas negativas que hayas pensado acerca de él y
pregúntate en cada caso: "¿Me condenaría a mí mismo por haber hecho
eso?"
16. Libéralo de todos los pensamientos de pecado que
hayas tenido en relación con él. Y entonces tú mismo estarás listo para la
libertad. Si has estado practicando hasta ahora de buen grado y con
honestidad, empezarás a notar una sensación de ser elevado; un gran alivio en tu pecho y un sentimiento profundo e inequívoco de
desahogo. Debes dedicar el resto del tiempo a experimentar que te escapas
de todas las pesadas cadenas con las que quisiste encadenar a tu hermano; pero con las que en realidad te
encadenabas a ti mismo.
17. Debes practicar el perdón a lo largo del día, pues
todavía habrá muchas ocasiones en las que te olvidarás de su significado y te atacarás a ti mismo. Cuando esto ocurra, permite
que tu mente vea más allá de esa ilusión según repites para tus adentros: Permítaseme
poder recibir el perdón tal como
es. ¿Me acusaría a mí mismo de eso? No me voy a encadenar a mí mismo de esta
manera. Antes de hacer cualquier cosa, recuerda lo siguiente: Nadie es
crucificado solo, mas, por otra parte, nadie puede entrar en el Cielo solo.
sábado, 11 de julio de 2020
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