Ofrenda 195 para mi árbol de vida 2020.
1. ¿Quién se defendería a sí mismo a menos que creyese
que ha sido atacado, que el ataque es real y que defendiéndose es cómo puede
salvarse? En esto radica la insensatez de las defensas, las cuales otorgan
absoluta realidad a las ilusiones y luego intentan lidiar con ellas como si
fuesen reales. Ello no hace sino
añadir más ilusiones, a las ilusiones, haciendo así que la corrección sea
doblemente difícil. Y esto es lo que haces cuando tratas de planear el
futuro, reactivar el pasado u organizar el presente de acuerdo con tus deseos.
2. Actúas basándote en la creencia de que tienes que
protegerte de lo que está ocurriendo porque ello encierra una amenaza para
ti. Sentirte amenazado es el reconocimiento de una debilidad inherente; es,
asimismo, la creencia de que hay un peligro que tiene el poder de incitarte a
que busques una defensa apropiada. El mundo está basado en esta creencia
demente. Y todas sus estructuras,
pensamientos y dudas, sus castigos y su pesado armamento, sus definiciones
legales y sus códigos, su ética, sus líderes y sus dioses, no hacen sino
perpetuar esta sensación de amenaza. Pues nadie andaría por el mundo
cargando con una pesada armadura si no fuese porque el terror le encoge el
corazón.
3. Las defensas son atemorizantes. Surgen del
miedo, el cual se intensifica con cada defensa adicional. Crees que te
ofrecen seguridad. Sin embargo, lo que hacen es proclamar que el miedo es
real y que el terror está justificado. ¿No
te parece extraño que al elaborar planes para reforzar tu armadura y afianzar
tus cerrojos todavía más, jamás te detienes a pensar qué es lo que estás defendiendo,
cómo lo estás defendiendo y contra qué?
4. Examinemos en primer lugar qué es lo que
defiendes. Debe ser algo muy débil y vulnerable. Algo que es presa
fácil, incapaz de protegerse a sí mismo y que, por lo tanto, necesita que tú lo
defiendas. ¿Qué otra cosa sino el cuerpo adolece de tal fragilidad que
para proteger su insignificante vida es necesario prestarle un constante
cuidado y preocuparse en gran manera por su bienestar? ¿Qué otra cosa sino
el cuerpo flaquea y es incapaz de ser el digno anfitrión del Hijo de Dios?
5. Sin embargo, no es el cuerpo el que puede temer o
ser algo temible. Las únicas necesidades que tiene son las que tú mismo le
impones. No necesita complicadas estructuras que lo defiendan, ni
medicamentos para conservar la salud, ni cuidados, ni que te preocupes por él
en absoluto. Si defiendes su vida, le haces regalos para embellecerlo o
construyes murallas para su protección, estarás declarando que tu hogar está a
merced del ladrón del tiempo, que es corruptible, que se está deteriorando y
que es tan vulnerable que tienes que protegerlo con tu propia vida.
6. ¿No es este cuadro aterrador? ¿Cómo puedes
estar en paz con semejante concepto de tu hogar? Sin embargo, ¿qué fue lo
que dotó al cuerpo con el derecho de servirte de esta manera sino tus propias
creencias? Fue tu mente la que le asignó al cuerpo todas las funciones que
percibes en él, y la que fijó su valor muy por encima del pequeño montón de
polvo y agua que realmente es. ¿Quién defendería semejante cosa si
reconociese que eso es lo que es?
7. El cuerpo .no necesita ninguna defensa. No
podemos hacer suficiente hincapié en esto. El cuerpo se mantendrá fuerte y
saludable si la mente no abusa de él asignándole funciones que no puede
cumplir, propósitos que están fuera de su alcance y elevadas metas que no
puede alcanzar. Tales intentos ridículos, aunque celosamente atesorados,
son la fuente de los múltiples y dementes ataques a que lo sometes. Pues
el cuerpo parece frustrar tus esperanzas, tus valores y tus sueños, así como
no satisfacer tus necesidades.
8. El "ser" que necesita protección no es
real. El cuerpo, que de por sí no tiene valor ni es
merecedor de la más mínima defensa, sólo requiere que se le perciba como algo
completamente ajeno a ti, para convertirse en un instrumento saludable y útil a
través del cual la mente puede operar hasta que deje de tener utilidad. Pues
¿quién querría conservarlo una vez que deja de ser útil?
9. Defiende el cuerpo y habrás atacado a tu
mente. Pues habrás visto en ella las debilidades, las limitaciones, las
faltas y los defectos de los cuales crees que el cuerpo debe ser
liberado. De este modo, no podrás ver a la mente como algo separado de las
condiciones corporales. Y descargarás sobre el cuerpo todo el dolor que
procede de concebir a la mente como frágil, limitada y separada de las demás
mentes y de su Fuente.
10. Estos
son los pensamientos que necesitan curación, y una vez que hayan sido
corregidos y reemplazados por la verdad, el cuerpo gozará de perfecta
salud. La verdad es la única defensa real del cuerpo. Sin embargo,
¿recurres a ella para defenderlo? El tipo de protección que le
ofreces no le beneficia en absoluto, sino que le añade más angustia a tu
mente. Y no sólo no te curas, sino que eliminas toda
esperanza de curación, pues no puedes ver dónde se deben depositar las
esperanzas si es que éstas han de ser esperanzas fundadas.
11. La mente que ha sanado no planifica. Simplemente
lleva a cabo los planes que recibe al escuchar a una Sabiduría que no es
la suya. Espera hasta que se le indica lo que tiene que hacer, y luego procede a hacerlo. No depende de sí
misma para nada, aunque confía en su capacidad para llevar a cabo los planes
que se le asignan. Descansa serena en la certeza de que ningún obstáculo
puede impedir su avance hacia el logro de cualquier objetivo que sirva al gran
plan que se diseñó para el bien de todos.
12. La mente que ha sanado se ha liberado de la
creencia de que tiene que planear, si bien no puede saber cuál sería el mejor
desenlace, los medios por los que éste se puede alcanzar, ni cómo reconocer
el problema que el plan tiene como propósito solucionar. La mente no podrá
sino hacer un mal uso del cuerpo al hacer sus planes mientras no reconozca que
esto es así. Más cuando acepte que esto es verdad, sanará y dejará a un
lado al cuerpo.
13. Forzar al cuerpo a que se amolde a los planes que
una mente no curada traza para salvarse a sí misma es lo que hace que el cuerpo
enferme. En tal caso el cuerpo no es libre para ser un instrumento de
ayuda en un plan que le ofrece mucha más protección de la que él podría
prestarse a sí mismo, y que por un tiempo requiere de sus servicios. Cuando
se utiliza con este propósito, la salud está asegurada. Pues todo aquello
de lo que la mente se valga para tal fin funcionará perfectamente y con la
fortaleza que se le ha otorgado, la cual no puede fallar.
14. Tal vez no sea fácil darse cuenta de que los planes
que uno mismo inicia son tan sólo defensas, al ser su propósito el mismo para
el que se concibieron todas las defensas: Estos planes constituyen los
medios a través de los cuales una mente atemorizada intenta hacerse cargo de su
propia protección a costa de la verdad. Esto se puede reconocer
fácilmente en algunas de las formas que adopta este autoengaño, en las que la
negación de la realidad es muy evidente. No obstante, rara vez se reconoce
que hacer planes es en sí una defensa.
15. La mente que se dedica a hacer planes para sí misma
está tratando de controlar acontecimientos futuros. No cree que se le
vaya a proveer de todo cuanto pueda necesitar, a menos que ella misma lo
haga. El tiempo se convierte en algo en lo que lo que se enfatiza es el
futuro, el cual se debe controlar mediante el aprendizaje y la experiencia
derivada de sucesos pasados y de las creencias que se abrigan. Dicha
mente pasa por alto el presente, basándose en la idea de que el pasado le ha
enseñado lo suficiente como para permitirle dirigir su futura trayectoria.
16. La mente que hace planes, por lo tanto, no permite
ningún cambio. Lo que aprendió en el pasado se convierte en la base de
sus futuros objetivos. Sus experiencias pasadas determinan su elección de
lo que ha de suceder. Y no se da cuenta de que aquí y ahora se encuentra
todo cuanto necesita para garantizar un futuro muy diferente del pasado, libre
de la continuidad de las viejas ideas y de las creencias enfermizas. No
hay ansiedad con respecto al porvenir, pues la confianza presente está a cargo
de éste.
17. Las
defensas son los planes que emprendes para atacar la verdad. Su objetivo es seleccionar aquello a
lo que le das tu conformidad, y descartar lo que consideras incompatible con
tus creencias acerca de lo que es tu realidad. No obstante, lo que queda
ciertamente no tiene significado. Pues tu realidad es la amenaza que tus
defensas intentan atacar, ocultar, despedazar y crucificar.
18. ¿Qué no ibas a poder aceptar si supieses que todo
cuanto sucede, todo acontecimiento, pasado, presente y por venir; es
amorosamente planeado por Aquel cuyo único propósito es tu bien? Tal vez
no hayas entendido bien Su plan, pues Él nunca podría ofrecerte dolor. Mas
tus defensas no te dejaron ver Su amorosa
bendición iluminando cada paso que jamás diste. Mientras hacías planes
para la muerte, Él te conducía dulcemente hacia la vida eterna.
19. Tu presente confianza en Él es la defensa que te
promete un futuro tranquilo, sin ningún vestigio de sufrimiento y lleno de un
júbilo que es cada vez mayor, a medida que esta vida se vuelve un instante
santo, ubicado en el tiempo, pero reconociendo únicamente la
inmortalidad. No permitas que ninguna defensa, excepto tu presente
confianza, dirija el futuro, y esta vida se convertirá en un encuentro
significativo con la verdad, la cual sólo tus defensas podrían ocultar.
20. Sin
defensas, te conviertes en una luz que el Cielo mismo, lleno de gratitud,
reconoce como propia. Y te
conducirá por los caminos que se diseñaron para tu felicidad, de acuerdo con
el plan ancestral que comenzó al
nacer el tiempo. Tus seguidores unirán su luz a la tuya, y ésta aumentará
hasta que el júbilo ilumine al mundo. Y nuestros hermanos gustosamente dejarán a un lado
sus engorrosas defensas, que de nada les sirvieron y sólo les causaban terror.
21. Esperaremos hoy con gran expectación ese momento
lleno de absoluta confianza en el presente, pues esto es parte de lo que se
planeó para nosotros. Descansaremos en la certeza de que se nos proveerá de todo cuanto podamos necesitar para
lograr esto hoy. No haremos planes acerca de cómo se va a lograr, sino que
nos daremos cuenta de que nuestra indefensión es lo único que se requiere para
que la verdad alboree en nuestras mentes con absoluta certeza.
22. Durante quince minutos, en dos ocasiones hoy, nos
abstendremos de elaborar planes sin sentido y de albergar pensamientos que le
impidan la entrada a la verdad en nuestras mentes. Hoy recibiremos en lugar de planear, de manera que
podamos dar en vez de organizar. Y en verdad se nos da cuando decimos: Si me
defiendo he sido atacado. Mas en mi indefensión seré fuerte. Y descubriré lo
que mis defensas ocultan.
23. Eso es todo. Si tienes que hacer planes, ya se te dirá cuáles
son. Puede que no sean los planes que tú creías necesarios, ni las
respuestas a los problemas a los que creías enfrentarte. Mas son las
respuestas a otro tipo de pregunta, la cual sigue aún sin contestar -si bien
necesita ser contestada- hasta que por fin te llegue la Respuesta.
24. El propósito de todas tus defensas ha sido impedir
que recibas lo que has de recibir hoy. Y ante la luz y la dicha de la
simple confianza, te preguntarás sorprendido cómo pudiste jamás pensar que
tenías que defenderte de tu liberación. El Cielo no pide nada. Es el
infierno el que exige extravagantes sacrificios. Hoy no estarás
renunciando a nada durante estos momentos en los que, sin defensas, te
presentas ante tu Creador tal como realmente eres.
25. Él se ha acordado de
ti. Hoy nosotros nos acordaremos de Él. Pues ésta es
la Pascua Florida de tu salvación. Y tú emerges de nuevo de lo que parecía
ser la muerte y la desesperanza. Ahora renace en ti la luz de la
esperanza, pues ahora vienes sin defensas a descubrir cuál es tu papel en el plan de Dios. ¿Qué insignificantes
planes o creencias mágicas pueden seguir teniendo valor una vez que la Voz que
habla por Dios Mismo te ha mostrado tu función?
26. No trates de que este día se ajuste a lo que según
tú sería más beneficioso para ti. Pues no puedes ni concebir toda la
felicidad que te llega sin que tú tengas que planear nada. Decídete a
aprender hoy, y todo el mundo se unirá a ti para dar este paso gigantesco
y celebrar tu Pascua Florida contigo. Si en cualquier momento a lo largo
del día adviertes que cosas pueriles e insignificantes parecen ponerte a la
defensiva y tentarte a urdir planes, recuerda que éste es un día dedicado a un
aprendizaje especial, y reconócelo repitiendo lo siguiente: Ésta es mi
Pascua Florida. Y quiero conservarla santa. No me defenderé, pues el Hijo de
Dios no necesita defensas contra la verdad de su realidad.


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