Ofrenda 132 para mi árbol de gratitud.
1.
Aunque hemos reconocido que el plan del ego para la salvación es el opuesto al
de Dios, aún no hemos puesto de relieve que es también un ataque directo contra
Su plan y un intento deliberado de destruirlo. En dicho ataque se le adjudican
a Dios aquellos atributos que de hecho le corresponden al ego, mientras que el ego
parece asumir los de Dios.
2.
El deseo fundamental del ego es suplantar a Dios. De hecho, el ego es la
encarnación física de ese deseo. Pues es este deseo lo que parece encerrar a la
mente en un cuerpo, manteniéndola sola y separada e incapaz de llegar a otras
mentes, excepto a través del mismo cuerpo que fue hecho con el propósito de aprisionarla.
Poner límites en la comunicación no es la mejor manera de expandirla. No
obstante, el ego quiere hacerte creer que lo es.
3.
Aunque el intento de mantener las limitaciones que un cuerpo impone es obvio
aquí, tal vez no sea tan evidente por qué razón abrigar resentimientos
constituye un ataque contra el plan de Dios para la salvación. Examinemos,
pues, cuáles son las cosas contra las que tienes la tendencia a abrigar
resentimientos. ¿Acaso no están siempre asociadas con algo que un cuerpo hace? Una
persona dice algo que no te gusta. O bien hace algo que te desagrada. Dicha
persona "delata" sus pensamientos hostiles con su comportamiento.
4.
En este caso no estás tratando con lo que la persona es. Por el contrario, en
lo único que te fijas es en lo que esa persona hace en el cuerpo. Y no sólo no
la estás ayudando a librarse de las limitaciones de su cuerpo, sino que estás
tratando activamente de atarla al cuerpo, al confundirla con éste y juzgar que
ella y su cuerpo son una misma cosa. De este modo se ataca a Dios; pues si Su
Hijo no es más que un cuerpo, eso es lo que Él debe ser también. Es
inconcebible que un creador pueda ser radicalmente distinto de su creación.
5.
Si Dios fuese un cuerpo, ¿cuál sería Su plan para la salvación? ¿Qué otra cosa
podría ser sino la muerte? Y al tratar de presentarse a Sí Mismo como el Autor
de la vida y no de la muerte, resultaría ser un mentiroso y un impostor, lleno
de falsas promesas, que ofrece ilusiones en vez de la verdad. La aparente realidad
del cuerpo hace que esta perspectiva de Dios parezca convincente. De hecho, si
el cuerpo fuese real, sería imposible no llegar a esta conclusión. Cada
resentimiento que abrigas reitera que el cuerpo es real. Cada resentimiento que
abrigas pasa por alto completamente lo que tu hermano es. Refuerza tu creencia
de que él es un cuerpo y lo condena por ello. Y afirma que su salvación tiene
que ser la muerte, al proyectar este ataque sobre Dios y hacerlo responsable de
ello.
6.
A esta arena cuidadosamente preparada, donde animales feroces acechan a sus
presas y la clemencia no puede hacer acto de presencia, el ego viene a
salvarte. Dios te hizo un cuerpo. Muy bien. Aceptemos esto y alegrémonos. En
cuanto que cuerpo, no te prives de nada de lo que el cuerpo te ofrece. Apodérate
de lo poco que puedas. Dios no te dio nada. El cuerpo es tu único salvador. Representa
la muerte de Dios y tu salvación.
7.
Ésta es la creencia universal del mundo que ves. Hay quienes odian al cuerpo y
tratan de lastimarlo y humillarlo. Otros lo veneran y tratan de glorificarlo y
exaltarlo. Pero mientras tu cuerpo siga siendo el entro del concepto que tienes
de ti mismo, estarás atacando el plan de Dios para la salvación y abrigando resentimientos
contra Él y contra Su creación, a fin de no oír la Voz de la verdad y acogerla
como Amiga. El que has elegido como tu salvador ocupa Su lugar. Él es tu amigo;
Dios, tu enemigo.
8.
Hoy trataremos de poner fin a estos ataques absurdos contra la salvación, y en
lugar de ello, trataremos de darle la bienvenida. Tu percepción invertida ha
sido la ruina de tu paz. Te has visto a ti mismo como que estás dentro de un
cuerpo y a la verdad como algo que se encuentra fuera de ti, vedada de tu
conciencia debido a las limitaciones del cuerpo. Ahora vamos a tratar de ver
esto de otra manera.
9.
La luz de la verdad está en nosotros, allí donde Dios la puso. El cuerpo es lo
que está fuera de nosotros, y no es lo que nos concierne. Estar sin un cuerpo
es estar en nuestro estado natural. Reconocer la luz de la verdad en nosotros
es reconocernos a nosotros mismos tal como somos. Ver que nuestro Ser es algo
separado del cuerpo es poner fin al ataque contra el plan de Dios para la
salvación y, en lugar de ello, aceptarlo. Y dondequiera que Su plan se acepta,
ya se ha consumado.
10.
Nuestro objetivo para las sesiones de práctica más largas de hoy, es hacernos
más conscientes de que el plan de Dios para la salvación ya se ha consumado en
nosotros. Para lograr este objetivo tenemos que reemplazar el ataque por la
aceptación. Mientras sigamos atacando, no podremos entender cuál es el plan de
Dios para nosotros. Estaremos, por lo tanto, atacando lo que no reconocemos. Vamos
a tratar ahora de suspender todo juicio y de preguntarle a Dios cuál es Su plan
para nosotros: ¿Qué es la salvación, Padre? No lo sé. Dímelo, para que lo pueda
entender. Luego aguardaremos quedamente Su respuesta. Hemos atacado el plan de
Dios para la salvación sin habernos detenido a escuchar en qué consistía.
Hemos
expresado nuestros resentimientos con gritos tan ensordecedores, que no hemos
escuchado Su VOZ. Hemos utilizado nuestros resentimientos para cubrirnos los
ojos y para taparnos los oídos.
11.
Ahora queremos ver, oír y aprender. ¿Qué es la salvación, Padre?" Pregunta
y se te contestará. Busca y hallarás. Ya no le estamos preguntando al ego qué
es la salvación ni dónde encontrarla. Se lo estamos preguntando a la verdad. Ten
por seguro, entonces, que la respuesta será verdad, en virtud de Aquél a Quien
se lo estás preguntando.
12.
Cada vez que sientas que tu confianza flaquea y que tu esperanza de triunfo
titubea y se extingue, repite tu pregunta y tu petición, recordando que le
estás preguntando al infinito Creador de lo infinito, Quien te creó a semejanza
de Sí Mismo: ¿Qué es la salvación, Padre? No lo sé. Dímelo, para qué lo pueda
entender. Él te contestará. Resuélvete a escuchar.
13.
Hoy sólo será necesario una o quizás dos sesiones de práctica cortas por hora,
ya que serán un poco más largas que de costumbre. Los ejercicios deben comenzar
con lo siguiente: Abrigar resentimientos es un ataque contra el plan de Dios
para la salvación. Permíteme aceptarlo en lugar de atacarlo. ¿Qué es la
salvación, Padre? Luego espera en silencio un minuto más o menos, preferiblemente
con los ojos cerrados, y aguarda Su respuesta.


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