Ofrenda 131 en mi árbol agradecido.
Lección
71 Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito.
1.
Tal vez aún no te hayas percatado de que el ego ha urdido un plan para la
salvación que se opone al de Dios. Ese es el plan en el que crees. Dado que es
lo opuesto al de Dios; crees también que aceptar el plan de Dios en lugar del
ego es condenarte. Esto, desde luego, parece absurdo. Sin embargo, una vez que
hayamos examinado en qué consiste el plan del ego, quizá te des cuenta de que,
por muy absurdo que parezca, es ciertamente lo que crees.
2.
El plan del ego para la salvación se basa en abrigar resentimientos. Mantiene
que, si tal persona actuara o hablara de otra manera, o si tal o cual
acontecimiento o circunstancia externa cambiase, tú te salvarías. De este modo,
la fuente de la salvación se percibe constantemente como algo externo a ti. Cada
resentimiento que abrigas es una declaración y una aseveración en la que crees,
que reza así: "Si esto fuese diferente, yo me salvaría" El cambio de
mentalidad necesario para la salvación, por lo tanto, se lo exiges a todo el
mundo y a todas las cosas excepto a ti mismo.
3.
El papel de tu mente en este plan consiste, pues, en determinar qué es lo que
tiene que cambiar –a excepción de ella misma- para que tú te puedas salvar. De
acuerdo con este plan demente, cualquier cosa que se perciba como una fuente de
salvación es aceptable, siempre y cuando no sea eficaz. Esto garantiza que la
infructuosa búsqueda continúe, pues se mantiene viva la ilusión de que, si bien
esta posibilidad siempre ha fallado, aún hay motivo para pensar que podemos
hallar lo que buscamos en otra parte y en otras cosas. Puede que otra persona
nos resulte mejor; otra situación tal vez nos brinde el éxito.
4.
Tal es el plan del ego para tu salvación. Seguramente habrás notado que está
completamente de acuerdo con la doctrina básica del ego que reza: "Busca,
pero no halles". Pues, ¿qué mejor garantía puede haber de que no hallarás
la salvación que canalizar todos tus esfuerzos buscándola donde no está?
5.
El plan de Dios para la salvación es eficaz sencillamente porque bajo Su
dirección, buscas la salvación allí donde ésta se encuentra. Pero si has de
tener éxito, como Dios promete que lo has de tener, tienes que estar dispuesto
a buscarla sólo allí. De lo contrario, tu propósito estará dividido e
intentarás seguir dos planes de salvación que son diametralmente opuestos en
todo. El resultado no podrá ser otro que confusión, infelicidad, así como una
profunda sensación de fracaso y desesperación.
6.
¿Cómo puedes librarte de todo esto? Muy fácilmente. La idea de hoy es la
respuesta. Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito. En esto no
puede haber realmente ningún conflicto porque no existe ninguna alternativa al
plan de Dios que te pueda salvar. El Suyo es el único plan cuyo desenlace es
indudable. El Suyo es el único plan que tendrá éxito.
7.
Que nuestra práctica de hoy consista en reconocer esta certeza. Y regocijémonos
de que haya una respuesta para lo que parece ser un conflicto sin solución. Para
Dios todo es posible. Alcanzarás la salvación por razón de Su plan, el cual no
puede fallar.
8.
Comienza hoy tus dos sesiones de práctica más largas pensando en la idea de hoy
y observando que consta de dos partes, las cuales contribuyen en igual medida
al todo. El plan de Dios para tu salvación tendrá éxito, pero otros planes no. No
permitas que la segunda parte te cause depresión o enfado, pues esa parte es
inherente a la primera. Y la primera te releva totalmente de todos tus intentos
descabellados y de todos tus planes dementes para liberarte a ti mismo. Todos
ellos te han llevado a la depresión y a la ira, pero el plan de Dios triunfará.
Su plan te conducirá a la liberación y a la dicha.
9.
Teniendo esto presente, dediquemos el resto de las sesiones de práctica más
largas a pedirle a Dios que nos revele Su plan. Preguntémosle muy
concretamente:
¿Qué
quieres que haga?
¿Adónde
quieres que vaya?
¿Qué
quieres que diga y a quién?
Deja
que Él se haga cargo del resto de la sesión de práctica y que te indique qué es
lo que tienes que hacer en Su plan para tu salvación. Él responderá en la misma
medida en que tú estés dispuesto a oír Su Voz. No te niegues a oírla. El solo
hecho de que estés llevando a cabo los ejercicios demuestra que en cierto modo
estás dispuesto a escuchar. Esto es suficiente para que seas acreedor a Su
respuesta.
10.
Durante las sesiones de práctica cortas repite con frecuencia que el plan de
Dios para tu salvación, y solamente el Suyo, tendrá éxito. Mantente alerta hoy
para no caer en la tentación de abrigar resentimientos, y responde a esas
tentaciones con esta variación de la idea de hoy:
Abrigar
resentimientos es lo opuesto al plan de Dios para la salvación.
Y
únicamente Su plan tendrá éxito. Trata de recordar la idea de hoy unas seis o
siete veces por hora. No puede haber mejor manera de pasar medio minuto, o
menos, que recordando la Fuente de tu salvación y viéndola allí donde se
encuentra.


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