Ofrenda
98 para mi árbol de gratitud
1.
Tu santidad invierte todas las leyes del mundo. Está más allá de cualquier
restricción de tiempo, espacio, distancia, así como de cualquier clase de
límite. El poder de tu santidad es ilimitado porque te establece a ti como Hijo
de Dios, en unión con la Mente de su Creador.
2.
Mediante tu santidad el poder de Dios se pone de manifiesto. Mediante tu
santidad el poder de Dios se vuelve accesible. Y no hay nada que el poder de
Dios no pueda hacer. Tu santidad, por lo tanto, puede eliminar todo dolor,
acabar con todo pesar y resolver todo problema. Puede hacer eso en conexión contigo
o con cualquier otra persona. Tiene el mismo poder para ayudar a cualquiera
porque su poder para salvar a cualquiera es el mismo.
3.
Si tú eres santo, también lo es todo lo que Dios creó. Tú eres santo porque
todas las cosas que Él creó son santas. Y todas las cosas que Él creó son
santas porque tú eres santo. En los ejercicios de hoy vamos a aplicar el poder
de tu santidad a cualquier clase de problema, dificultad o sufrimiento que te venga
a la mente tanto si tiene que ver contigo como con otro. No haremos
distinciones porque no hay distinciones.
4.
En las cuatro sesiones de práctica más largas, que preferiblemente han de tener
una duración de cinco minutos completos cada una, repite la idea de hoy, cierra
los ojos, y luego escudriña tu mente en busca de cualquier sensación de pérdida
o de cualquier clase de infelicidad tal como la percibas. Trata, en la medida
de lo posible, de no hacer distinciones entre las situaciones que son difíciles
para ti y las que son difíciles
para otro.
Identifica la situación específicamente, así como el nombre de la
persona en cuestión. Usa el siguiente modelo al aplicar la idea de hoy:
En
esta situación con respecto a _____ en la que me veo envuelto, no hay nada que mi
santidad no pueda hacer.
En
esta situación con respecto a _____ en la que se ve envuelto, no hay nada que
mi santidad no pueda hacer.
5.
De vez en cuando puedes variar este procedimiento si así lo deseas y añadir
algunos de tus propios pensamientos que vengan al caso. Podrías, por ejemplo,
incluir pensamientos tales como:
No
hay nada que mi santidad no pueda hacer porque el poder de Dios reside en ella.
Introduce
cualquier variación que quieras, pero mantén los ejercicios centrados en el
tema: "No hay nada que mi santidad no pueda hacer”.
El
propósito de los ejercicios de hoy es comenzar a inculcarte la sensación de que
tienes dominio sobre todas las cosas por ser quien eres.
6.
En las aplicaciones cortas y más frecuentes, aplica la idea en su forma
original, a no ser que surja o te venga a la mente algún problema en particular
que tenga que ver contigo o con otra persona. En ese caso, usa la forma más
específica.


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