Ofrenda 97 para mi árbol de gratitud.
1.
Esta idea contiene los primeros destellos de tu verdadera función en el mundo,
o en otras palabras, la razón por la que estás aquí. Tu propósito es ver el
mundo a través de tu propia santidad. De este modo, tú y el mundo sois
bendecidos juntos. Nadie pierde; a nadie se le despoja de nada; todo el mundo
se beneficia a través de tu santa visión. Tu santa visión significa el fin del
sacrificio porque les ofrece a todos su justo merecido. Y él tiene derecho a todo,
ya que ése es su sagrado derecho como Hijo de Dios.
2.
No hay ninguna otra manera de poder eliminar la idea de sacrificio del
pensamiento del mundo. Cualquier otra manera de ver inevitablemente exige el
que algo o alguien pague. Como resultado de ello, el que percibe sale
perdiendo. Y no tiene ni idea de por qué está perdiendo. Su plenitud, sin
embargo, le es restaurada a su conciencia a través de tu visión. Tu santidad le
bendice al no exigir nada de él. Los que
se consideran a sí mismos completos no exigen nada.
3.
Tu santidad es la salvación del mundo. Te permite enseñarle al mundo que es uno
contigo, sin predicarle ni decirle nada, sino simplemente mediante tu sereno
reconocimiento de que en tu santidad todas las cosas son bendecidas junto contigo.
4.
Hoy debes dar comienzo a las cuatro sesiones de práctica más largas -las cuales
han de tener una duración de tres a cinco minutos cada una- repitiendo la idea
de hoy, a lo cual ha de seguir un minuto más o menos en el que debes mirar a tu
alrededor a medida que aplicas la idea a cualquier cosa que veas:
Mi
santidad bendice esta silla.
Mi
santidad bendice esa ventana.
Mi
santidad bendice este cuerpo.
Luego
cierra los ojos y aplica la idea a cualquier persona que te venga a la mente,
usando su nombre y diciendo:
Mi
santidad te bendice, [nombre].
5.
Puedes continuar la sesión de práctica con los ojos cerrados, o bien abrirlos
de nuevo y aplicar la idea a tu mundo exterior si así lo deseas; puedes
alternar entre aplicar la idea a cualquier cosa que veas a tu alrededor o a
aquellas personas que aparezcan en tus pensamientos, o bien puedes usar
cualquier combinación que prefieras de estas dos clases de aplicación. La
sesión de práctica debe concluir con una repetición de la idea con los ojos cerrados,
seguida inmediatamente por otra repetición con los ojos abiertos.
6.
Los ejercicios más cortos consisten en repetir la idea tan a menudo como
puedas. Resulta particularmente útil aplicarla en silencio a todas las personas
con las que te encuentres, usando su nombre al hacerlo. Es esencial que uses la
idea si alguien parece causar una reacción adversa en ti. Ofrécele la bendición
de tu santidad de inmediato, para que así puedas aprender a conservarla en tu conciencia.


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