jueves, 13 de febrero de 2020

Ni la bondad, ni la maldad son para siempre


Día 44/365 13 de Febrero de 2020

Hoy no fue un día placentero en mi vida pero si con dos lecciones importantes para compartir. 

Primera: mis fallas en la comunicación me provocaron un mal momento con AS, y utilicé una palabra para no continuar la discusión “respeta mi silencio” pero provocó en la otra persona incomodidad.
Segunda: de nuevo usé una palabra con una carga negativa en otra conversación con ACH, “retrógrada” y cuando eso me pasa entro en un estado de incomodidad física y psíquica.

La experiencia me ha enseñado que no es agradable perder relaciones por callarme, prefiero guardar silencio a sostener una conversación difícil con el fin de limpiar la atmósfera afectiva.

Enseguida me siento “mala” porque ofendo a las personas cuando uso la ironía en lugar de usar la comunicación a tiempo. O cuando quiero que los demás piensen como pienso.
Hobbes  escribe que en el corazón del hombre no existe una condición humana natural, no se puede decir que el hombre es bueno o malo, sino que existe un conflicto humano existencial: por un lado, somos animales con instintos, pero a diferencia de ellos, nuestros instintos no son suficientes para la supervivencia. de modo que para poder convivir se necesita un poder absoluto, una ley autoritaria que controle el impulso agresivo que surge de la motivación egoísta de todos.

Rousseau defiende que el ser humano es bueno y empático, porque si uno ve a otro sufriendo, siente una inclinación natural a auxiliar. Entonces, ¿qué es lo que hace malo al ser humano? Lo que hace al hombre malo, lo que despierta su agresividad es el momento en que el primero dijo “esto es mío”, la propiedad. Porque si esto es mío, otro puede decir, “pero yo también lo quiero” y así aparecen la competencia, la envidia y la agresividad.

Erich Fromm, ofrece otro punto de vista. En el corazón del hombre, en realidad, no existe una condición humana natural, no se puede decir que el hombre es bueno o malo, sino que existe un conflicto humano existencial: por un lado, somos animales con instintos, pero a diferencia de ellos, nuestros instintos no son suficientes para la supervivencia. En cierto modo, resulta que somos los animales más vulnerables. Por eso nos organizamos en comunidades que nos dan protección, seguridad.
Desde que puedo recordad en todo momento he aspirado a la conciencia, a la sabiduría y   ahora quise escribir esto: "Ni la bondad o la maldad son para siempre, son experiencias que una vez asimiladas, las abandonamos."

Tal vez el error consista en la obstinación de permanecer demasiado tiempo en ellas. Una lleva a la soberbia; la otra a la amargura.

Ahora vamos a objetivar esto. No eres ni mala ni buena persona. ERES PERSONA, con amígdala cerebral, con experiencias de todo tipo y con reacciones de persona.
 

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