viernes, 3 de julio de 2020
2020 HÁBLAME DE TI: Día 125 un curso de milagros
2020 HÁBLAME DE TI: Día 125 un curso de milagros: Mi ofrenda 185 para mi árbol de gratitud. 1. Deja que hoy sea un día de quietud y de sosegada escucha. La Voluntad de tu Padre es qu...
Día 125 un curso de milagros
Mi ofrenda 185 para mi árbol de gratitud.
1. Deja que hoy sea un día de quietud
y de sosegada escucha. La Voluntad de tu Padre es que hoy oigas Su Palabra. Por
eso te llama desde lo más recóndito de tu mente donde Él mora. Óyele hoy. No
podrá haber paz hasta que Su Palabra sea oída por todos los rincones del mundo,
y tu mente, escuchando en quietud, acepte el mensaje que el mundo tiene que oír
para que pueda dar comienzo la serena hora de la paz.
2. Este mundo cambiará gracias a ti.
Ningún otro medio puede salvarlo, pues el plan de Dios es simplemente éste: el
Hijo de Dios es libre de salvarse a sí mismo, y se le ha dado la Palabra de
Dios para que sea su Guía, y Ésta se encuentra para siempre a su lado y en su
mente, a fin de conducirlo con certeza a casa de Su Padre por su propia
voluntad, la cual es eternamente tan libre como la de Dios. No se le conduce a
la fuerza, sino con amor. No es juzgado, sino santificado.
3. Hoy oiremos la Voz de Dios en la
quietud, sin la intromisión de nuestros insignificantes pensamientos ni la de
nuestros deseos personales, y sin juzgar en modo alguno Su santa Palabra. Tampoco
nos juzgaremos a nosotros mismos hoy, pues lo que somos no puede ser juzgado. Nos
hallamos mucho más allá de todos los juicios que el mundo ha formado contra el
Hijo de Dios. El mundo no lo conoce. Hoy no prestaremos oídos al mundo, sino
que aguardaremos silenciosamente la Palabra de Dios.
4. Santo Hijo de Dios, oye a tu
Padre. Su Voz quiere darte Su santa Palabra para que disemines por todo el
mundo las buenas nuevas de la salvación y de la santa hora de la paz. Nos
congregamos hoy en el trono de Dios, en el sereno lugar de tu mente donde Él
mora para siempre en la santidad que creó y que nunca ha de abandonar.
5. Él no ha esperado a que tú le
devuelvas tu mente para darte Su Palabra. Él no se ocultó de ti cuando tú te
alejaste por un breve período. Para Él, las ilusiones que abrigas de ti mismo
no tienen ningún valor. Él conoce a Su Hijo, y dispone que siga siendo parte de
Él a pesar de sus sueños y a pesar de la locura que le hace pensar que su
voluntad no es su voluntad.
6. Él te habla hoy. Su Voz espera tu
silencio, pues Su Palabra no puede ser oída hasta que tu mente no se haya
aquietado por un rato y tus vanos deseos hayan sido acallados. Aguarda Su
Palabra en silencio. Hay una paz en ti a la que puedes recurrir hoy a fin de
que te ayude a preparar a tu santísima mente para oír la Voz que habla por su
Creador.
7. En tres ocasiones hoy, y en
aquellos momentos que sean más conducentes a estar en silencio, deja de
escuchar al mundo durante diez minutos y elige en su lugar escuchar plácidamente
la Palabra de Dios. Él te habla desde un lugar que se encuentra más cerca de ti
que tu propio corazón. Su Voz está más cerca de ti que tu propia mano. Su Amor
es todo lo que eres y todo lo que Él es; Su Amor es lo mismo que tú eres y tú
eres lo mismo que Él es.
8. Es tu voz la que escuchas cuando
Él te habla. Es tu Palabra la que Él pronuncia. Es la Palabra de la libertad y
de la paz, de la unión de voluntades y propósitos; sin separación o división en
la única Mente del Padre y del Hijo. Escucha hoy a tu Ser en silencio, y deja
que te diga que Dios nunca ha abandonado a Su Hijo y que tú nunca has
abandonado a tu Ser.
9. Sólo necesitas estar muy quieto. No
necesitas ninguna otra regla que ésta para dejar que la práctica de hoy te
eleve muy por encima del pensamiento del mundo y libere tu visión de lo que ven
los ojos del cuerpo. Sólo necesitas estar quieto y escuchar. 4Oirás la Palabra
en la que la Voluntad de Dios el Hijo se une a la Voluntad de su Padre en total
armonía con ella y sin ninguna ilusión que se interponga entre lo que es
absolutamente indivisible y verdadero. A medida que transcurra cada hora hoy,
detente por un momento y recuérdate a ti mismo que tienes un propósito especial
en este día: recibir en la quietud la Palabra de Dios.
2020 HÁBLAME DE TI: Día 124 un curso de milagros
2020 HÁBLAME DE TI: Día 124 un curso de milagros: Mi ofrenda 184 para mi árbol agradecido 2020 1. Hoy volvemos a dar gracias de que nuestra Identidad se encuentre en Dios. Nuestro...
jueves, 2 de julio de 2020
Día 124 un curso de milagros
Ofrenda 184 en mi árbol de gratitud
1. Hoy volvemos a dar gracias de que nuestra
Identidad se encuentre en Dios. Nuestro hogar está a salvo; nuestra protección
garantizada en todo lo que hacemos, y tenemos a nuestra disposición el poder y
la fuerza para llevar a cabo todo cuanto emprendamos. No podemos fracasar en
nada. Todo lo que tocamos adquiere un brillante resplandor que bendice y que
sana. En unión con Dios y con el universo seguimos adelante llenos de regocijo,
teniendo presente el pensamiento de que Dios Mismo va con nosotros a todas
partes.
2. ¡Cuán santas son nuestras mentes! Todo
cuanto vemos refleja la santidad de la mente que es una con Dios y consigo
misma. ¡Cuán fácilmente desaparecen los errores y la muerte da paso a la vida
eterna! Nuestras luminosas huellas señalan el camino a la verdad, pues Dios es
nuestro Compañero en nuestro breve recorrido por el mundo. Y aquellos que
vienen para seguirnos reconocerán el camino porque la luz que nos acompaña se
rezaga; si bien, no se separa de nosotros según seguimos adelante.
3. Lo que recibimos es el eterno regalo que
hemos de dar a aquellos que han de venir después, así como a los que vinieron
antes o a los que estuvieron con nosotros por algún tiempo. Y Dios, que nos ama
a todos con el amor equitativo con el que fuimos creados, nos sonríe y nos
ofrece la felicidad que dimos.
4. Hoy no pondremos en duda Su Amor por
nosotros, ni cuestionaremos Su protección ni Su cuidado Ninguna absurda
ansiedad podrá venir a interponerse entre nuestra fe y nuestra conciencia de Su
Presencia. Hoy somos uno con Él en reconocimiento y en recuerdo. Lo sentimos en
nuestros corazones. Sus Pensamientos se encuentran en nuestras mentes y
nuestros ojos ven Su hermosura en todo cuanto contemplamos. Hoy vemos
únicamente lo amoroso y lo que es digno de amor.
5. Lo vemos en lo que aparenta ser doloroso,
y el dolor da paso a la paz. Lo vemos en los que están desesperados; en los
tristes y en los compungidos, en los que creen estar solos y amedrentados y a
todos se les devuelve la tranquilidad y la paz interior en la que fueron
creados. Y lo vemos igualmente en los moribundos y en los muertos,
restituyéndolos así a la vida. Y podemos ver todo esto porque primero lo vimos
en nosotros mismos.
6. A aquellos que saben que son uno con Dios
jamás se les puede negar ningún milagro. Ni uno solo de sus pensamientos
carece del poder de sanar toda forma de sufrimiento en cualquier persona, sea
ésta de tiempos pasados o aún por venir, y de hacerlo tan fácilmente como en
las que ahora caminan a su lado. Sus pensamientos son intemporales, y no
tienen nada que ver con el tiempo ni con la distancia.
miércoles, 1 de julio de 2020
2020 HÁBLAME DE TI: Día 123 un curso de milagros
2020 HÁBLAME DE TI: Día 123 un curso de milagros: Ofrenda 183 para mi árbol agradecido. LECCIÓN 123 Gracias Padre por los regalos que me has concedido. 1. Sintámonos agradecid...
Día 123 un curso de milagros
Ofrenda 183 para mi árbol agradecido.
LECCIÓN
123 Gracias Padre por los regalos que me has concedido.
1. Sintámonos agradecidos hoy. Hemos llegado
a sendas más llevaderas y a caminos más despejados. Ya no nos asalta el
pensamiento de volver atrás, ni resistimos implacablemente a la verdad. Aún hay
cierta vacilación, algunas objeciones menores y cierta indecisión, pero puedes
sentirte agradecido por tus logros, los cuales son mucho más grandes de lo que
te imaginas.
2. Dedicar ahora un día a sentirte agradecido
te aportará el beneficio adicional de poder tener un atisbo de lo grande que ha
sido tu progreso y de los regalos que has recibido. Alégrate hoy, con amoroso
agradecimiento, de que tu Padre no te haya abandonado a tu suerte, ni de que te
haya dejado solo vagando en las tinieblas. Agradece que te haya salvado del ser
que creíste haber hecho para que ocupara Su lugar y el de Su creación. Dale
gracias hoy.
3. Da gracias de que Él no te haya
abandonado, y de que Su Amor ha de refulgir por siempre sobre ti, eternamente
inmutable. Da gracias asimismo por tu inmutabilidad, pues el Hijo que Él ama es
tan inmutable como Él Mismo. Agradece que se te haya salvado. Alégrate de tener
una función que desempeñar en la salvación. Siéntete agradecido de que tu valía
exceda con mucho los míseros regalos que le diste a quien Dios creó como Su
Hijo y de que excede también los mezquinos juicios que emitiste en contra suya.
4. Elevaremos hoy nuestros corazones llenos
de agradecimiento por encima de la desesperanza, y alzaremos nuestros ojos
agradecidos, que ya no mirarán al suelo. Hoy entonaremos el himno de gratitud,
en honor al Ser que Dios ha dispuesto que sea nuestra verdadera Identidad en
Él. Hoy le sonreiremos a todo aquel que veamos y marcharemos con paso ligero
según seguimos adelante a llevar a cabo nuestro cometido.
5. No caminamos solos. Y damos gracias de que
a nuestra soledad haya venido un Amigo a traernos la Palabra salvadora de Dios.
Gracias a ti por escucharlo. Su Palabra es muda si no se la oye. Al darle las
gracias a Él se te dan a ti también. Un mensaje que no se haya oído no puede
salvar al mundo, por muy poderosa que sea la Voz que lo comunique o por muy
amoroso que sea el mensaje.
6. Gracias a ti que has oído, pues así te
vuelves el mensajero que lleva la Voz de Él consigo y que la deja resonar por
todo el mundo. Acepta hoy las gracias que Dios te da, al darle tú las gracias a
Él. Pues Él quiere ofrecerte las gracias que tú le das, puesto que acepta tus
regalos lleno de amorosa gratitud y te los devuelve multiplicados miles y cientos
de miles de veces más. Él bendecirá tus regalos compartiéndolos contigo. Y así,
el poder y fortaleza de éstos crecerán hasta llenar el mundo de gozo y
gratitud.
7. Acepta las gracias que Él te da y dale las
tuyas durante quince minutos en dos ocasiones hoy. Y comprenderás a Quién le
das las gracias, y a Quién le da Él las gracias según tú se las das a Él. Esta
santa media hora que le dediques te será devuelta a razón de años por cada
segundo; y debido a las gracias que le das, tendrá el poder de brindarle la
salvación al mundo miles y miles de años más pronto.
8. Acepta las gracias que Él te da, y
comprenderás con cuánto amor te conserva en Su Mente, cuán profundo e infinito
es el cuidado que te prodiga y cuán perfecta es Su gratitud hacia ti. Acuérdate
de pensar en Él cada hora y de darle las gracias por todo lo que Él le ha dado
a Su Hijo para que éste pueda elevarse por encima del mundo, y recordar a su
Padre y a su Ser.
martes, 30 de junio de 2020
Día 122 de un curso de milagros
Ofrenda 182 en mi árbol de vida 2020.
1.
¿Qué podrías desear que el perdón no pueda ofrecerte? ¿Deseas paz? El perdón te
la ofrece. ¿Deseas ser feliz, tener una mente serena, certeza de propósito y
una sensación de belleza y de ser valioso que transciende el mundo? ¿Deseas
cuidados y seguridad, y disponer siempre del calor de una protección segura?
¿Deseas una quietud que no pueda ser perturbada, una mansedumbre eternamente
invulnerable, una profunda y permanente sensación de bienestar, así como un
descanso tan perfecto que nada jamás pueda interrumpirlo?
2.
El perdón te ofrece todo esto y más. Pone un destello de luz en tus ojos al
despertar y te infunde júbilo con el que hacer frente al día. Acaricia tu
frente mientras duermes y reposa sobre tus párpados para que no tengas sueños
de miedo o maldad, de malicia o ataque. Y cuando despiertas de nuevo, te ofrece
otro día de felicidad y de paz. El perdón te ofrece todo esto y más.
3.
El perdón permite que se descorra el velo que oculta la faz de Cristo de
aquellos que contemplan el mundo sin piedad. Te permite reconocer al Hijo de
Dios, y borra de tu memoria todo pensamiento muerto, de manera que el recuerdo
de tu Padre pueda alzarse en el umbral de tu mente. ¿Qué podrías desear que el
perdón no pueda darte? ¿Qué otros regalos aparte de éstos merecen procurarse?
¿Qué imaginario valor, efecto trivial o promesa pasajera que nunca se ha de
cumplir puede ofrecerte más esperanza que la que te brinda el perdón?
4.
¿Por qué habrías de buscar una respuesta distinta de la que lo contesta todo?
He aquí la respuesta perfecta, la que se da a toda pregunta imperfecta, a las
súplicas sin sentido, a tu reticencia a escuchar, a tu poco esmero y escasa
confianza. ¡He aquí la respuesta! No la busques más. No hallarás ninguna otra
en su lugar.
5.
El plan de Dios para tu salvación no puede cambiar ni fracasar. Siéntete
agradecido de que siga siendo exactamente como Él lo planeó. Se alza inmutable
ante ti como una puerta abierta, llamándote desde adentro en cálida bienvenida,
invitándote a entrar y a que te sientas como en tu casa, donde te corresponde
estar.
6.
¡He aquí la respuesta! ¿Preferirías quedarte afuera cuando el Cielo en su
totalidad te espera adentro? Perdona y serás perdonado. Tal como des, así
recibirás. No hay más plan que éste para la salvación del Hijo de Dios.
Regocijémonos hoy de que así sea, pues la respuesta que aquí se nos da es clara
y explícita, y libre de engaño en su simplicidad. Todas las complejidades que
el mundo ha tejido de frágiles telarañas desaparecen ante el poder y
majestuosidad de esta simplísima afirmación de la verdad.
7.
¡He aquí la respuesta! No le des la espalda para irte a vagar sin rumbo otra
vez. Acepta ahora la salvación. Es el regalo que te hace Dios, no el mundo. El
mundo no puede dar ningún regalo de valor a la mente que ha aceptado como suyo
lo que Dios le ha dado. Dios dispone que hoy se reciba la salvación y que los
enredos de tus sueños no sigan ocultándote su insubstancialidad.
8.
Abre hoy los ojos y contempla un mundo feliz, donde reinan la paz y la
seguridad. El perdón es el medio por el que este mundo feliz viene a ocupar el
lugar del infierno. Dicho mundo se alza en la quietud para salir al encuentro
de tus ojos abiertos y llenar tu corazón de una profunda tranquilidad, según
afloran en tu conciencia verdades ancestrales en un eterno renacer. Lo que
entonces recordarás nunca podrá describirse. Sin embargo, tu perdón te lo
ofrece.
9.
Teniendo presente los regalos que el perdón concede, emprenderemos nuestra
práctica de hoy con la esperanza y la fe de que éste será el día en que
alcanzaremos la salvación. Hoy la buscaremos gustosamente y con ahínco,
sabiendo que tenemos la llave en nuestras manos; y aceptaremos la respuesta que
el Cielo ha dado al infierno que nosotros mismos labramos pero donde ya no
queremos permanecer por más tiempo.
10.
Dedicaremos gustosamente un cuarto de hora por la mañana y otro por la noche a
la búsqueda que garantiza que al infierno le llegará su fin. Comienza lleno de
esperanza, pues hemos llegado al punto crucial a partir del cual el camino se
vuelve mucho más fácil. Y ahora el trecho que todavía nos queda por recorrer es
corto. Estamos en verdad muy cerca del momento que se ha señalado como el final
del sueño.
11.
Sumérgete en una sensación de felicidad al comienzo de estas sesiones de
práctica, pues en ellas hallarás la segura recompensa de preguntas que ya han
sido contestadas, así como de lo que tu aceptación de esas respuestas te
brinda. Hoy se te concederá experimentar la paz que ofrece el perdón, así como
la dicha que trae el descorrimiento del velo.
12.
Ante la luz que hoy has de recibir, el mundo se desvanecerá hasta desaparecer
por completo, y verás surgir otro mundo para describir el cual no tienes
palabras. Ahora nos encaminamos directamente hacia la luz y recibimos los dones
que han sido salvaguardados para nosotros desde los orígenes del tiempo, los
cuales han estado aguardando el día de hoy.
13.
El perdón te ofrece todo lo que quieres. Hoy se te conceden todas las cosas que
deseas. No pierdas de vista tus regalos a lo largo del día, según regresas
nuevamente a enfrentarte a un mundo de constantes cambios y sombrías
apariencias. Mantén tus regalos claramente en tu conciencia, según ves lo
inmutable en medio del cambio y la luz de la verdad tras toda apariencia.
14.
No caigas en la tentación de dejar que tus regalos queden sepultados en el
olvido. Por el contrario, mantenlos firmes en tu mente tratando de pensar en
ellos por lo menos un minuto cada cuarto de hora. Recuerda cuán preciados son
con el siguiente recordatorio, el cual tiene el poder de mantenerlos en tu
conciencia a lo largo del día:
El
perdón me ofrece todo lo que deseo.
Hoy
he aceptado que esto es verdad.
Hoy
he recibido los regalos de Dios.
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