Ofrenda 206 en mi árbol de dorados frutos que es la vida
LECCIÓN
131 Nadie que se proponga alcanzar la verdad puede fracasar.
El
fracaso te acechará mientras persigas metas inalcanzables.
Las
metas que no tienen sentido son inalcanzables. No hay manera de alcanzarlas,
pues los medios que empleas para ello están tan desprovistos de sentido como
ellas mismas. Ir en pos de lo imaginario conduce a la muerte porque es la
búsqueda de lo que no es nada, y mientras vas en pos de la vida estás clamando
por la muerte. Quieres estar a salvo y tener seguridad, mientras que en tu
corazón clamas por el peligro y por protección para el mísero sueño que
urdiste.
No
obstante, la búsqueda es inevitable aquí. Para eso viniste, y es indudable que
harás lo que viniste a hacer. Pero el mundo no puede determinar la meta que
debes perseguir, a menos que tú le otorgues ese poder. Y si esto es así, aún
eres libre de elegir una meta que se encuentra más allá del mundo y de todo
pensamiento mundano, y que procede de una idea que rechazaste, pero que aún
recuerdas; una idea ancestral, pero a la vez nueva; un eco de un patrimonio
olvidado, pero que encierra todo lo que realmente anhelas.
¿Por
qué esperar al Cielo? Se encuentra aquí hoy. El tiempo es la gran ilusión de
que el Cielo se encuentra en el pasado o en el futuro. Mas esto no puede ser
cierto si el Cielo es el lugar en el que la Voluntad de Dios dispone que Su
Hijo esté.
El
Cielo sigue siendo la única alternativa a este extraño mundo que construiste y
a todas sus idiosincrasias; a sus patrones cambiantes y metas inciertas; a sus
dolorosos placeres y trágicas alegrías.
Dios
no está en conflicto, ni Su creación está dividida en dos. No sigamos tratando
de imponer una voluntad ajena al único propósito de Dios.
Deja
hoy atrás esos pensamientos tan absurdos y haz que tu mente se vuelva receptiva
a ideas verdaderas. Nadie que se proponga alcanzar la verdad puede fracasar, y
es la verdad lo que nos proponemos alcanzar hoy. Dedicaremos diez minutos a
este objetivo en tres ocasiones hoy, y pediremos que se nos conceda poder ver
el despuntar del mundo real para que reemplace las imágenes descabelladas que
en tanta estima tenemos por ideas verdaderas que ocupen el lugar de los
pensamientos que no tienen significado, efectos, ni fundamento o sustancia
basados en la verdad.
Hoy
no puedes fracasar. Contigo va el Espíritu que el Cielo te envió para que algún
día pudieras aproximarte a esa puerta y deslizarte fácilmente con Su ayuda más
allá de ella hasta llegar a la luz. Hoy ha llegado ese día. Hoy Dios cumple la
promesa que antaño le hiciera a Su santo Hijo, y Su Hijo recuerda la que le
hizo a Él. Éste es un día de júbilo, pues hemos llegado al lugar y momento
señalados en los que encontrarás el objetivo de toda tu búsqueda aquí y de toda
la búsqueda del mundo, las cuales finalizan al unísono al cruzar tú el umbral
de esa puerta.
La
hora de la salvación ha llegado. Hoy es el día señalado por el mismo Cielo como
un tiempo de gracia para ti y para el mundo. Si te olvidas de este feliz hecho
tráelo nuevamente a tu conciencia repitiendo lo siguiente: Hoy busco y
encuentro todo lo que deseo. Mi único propósito me lo brinda. Nadie que se
proponga alcanzar la verdad puede fracasar.
LECCIÓN
132 Libero al mundo de todo lo que jamás pensé que era.
El
poder de las creencias es ciertamente formidable. Los pensamientos que albergas
son poderosos, y los efectos que las ilusiones producen son tan potentes como
los efectos que produce la verdad. Los locos creen que el mundo que ven es real,
y así, no lo ponen en duda. No se les puede persuadir cuestionando los efectos
de sus pensamientos.
La
salvación, no obstante, puede alcanzarse fácilmente, pues todo el mundo es
libre de cambiar de mentalidad, y al hacerlo todos sus pensamientos cambian
también. Ahora la fuente de los pensamientos ha cambiado, pues cambiar de
mentalidad significa que has efectuado un cambio en la fuente de todas las
ideas que tienes ahora, que jamás hayas tenido o que algún día puedas tener. Liberas
al pasado de todo lo que antes pensabas. Liberas al futuro de todas tus viejas
ideas de ir en busca de lo que realmente no deseas encontrar.
El
único tiempo que queda ahora es el presente. Aquí, en el presente, es donde el
mundo queda liberado. Pues al dejar que el pasado quede cancelado y al liberar
el futuro de tus viejos temores, encuentras escape y se lo ofreces al mundo.
El
mundo en sí no es nada. Tu mente tiene que darle significado. Y lo que contemplas
en él es la representación de tus deseos, de modo que puedas verlos y creer que
son reales. Tal vez pienses que no fuiste tú quien construyó este mundo, sino
que viniste en contra de tu voluntad a lo que ya estaba hecho, un mundo que no
estaba precisamente esperando a que tus pensamientos le confiriesen
significado.
No
hay ningún mundo aparte de lo que deseas, y en eso radica, en última instancia,
tu liberación. Cambia de mentalidad con respecto a lo que quieres ver, y el
mundo cambiará a su vez. Las ideas no abandonan su fuente.
Pero
sí es el orgullo el que sostiene que has venido a un mundo que está
completamente separado de ti, que es insensible a lo que piensas y totalmente
diferente de lo que pudieras pensar que es. ¡El mundo no existe! Éste es el
pensamiento básico que este curso se propone enseñar. No todo el mundo está
listo para aceptar esto, y cada cual irá tan lejos a lo largo del camino que conduce
a la verdad, como se permita a sí mismo ser guiado.
Mas
la curación es el regalo que se les hace a aquellos que están listos para
aprender que el mundo no existe y que pueden aceptar esta lección ahora. El hecho de que estén listos hará que la
lección les llegué en una forma que ellos puedan entender y reconocer. Algunos
la entienden de súbito al borde de la muerte y se levantan para enseñarla. Otros
la encuentran en una experiencia que no es de este mundo, lo cual les demuestra
que el mundo no existe porque lo que contemplan tiene que ser la verdad a pesar
de que contradice claramente al mundo.
Y
algunos la encontrarán en este curso y en los ejercicios que hoy llevaremos a
cabo. La idea de hoy es verdad porque el
mundo no existe. Y, si en verdad éste no es más que un producto de tu
imaginación, puedes entonces liberarlo de todo lo que jamás pensaste que era,
cambiando simplemente todos aquellos pensamientos que le daban su apariencia. Los
enfermos se curan a medida que abandonas todo pensamiento de enfermedad, y los
muertos resucitan cuando permites que los pensamientos de vida reemplacen a
todos los pensamientos de muerte que jamás albergaste.
Liberar
al mundo de toda clase de dolor no es otra cosa que cambiar de mentalidad con
respecto a ti mismo. Niega las ilusiones, pero acepta la verdad. Libera a tu
mente, y contemplarás un mundo liberado. Nuestro propósito hoy es liberar al
mundo de todos los pensamientos vanos que jamás hayamos tenido acerca de él y
acerca de todos los seres vivientes que vemos en él.
Comienza
cada una de las dos sesiones de quince minutos de práctica de hoy con lo
siguiente: Yo que sigo siendo tal como Dios me creó quiero liberar al mundo de
todo lo que jamás pensé que era. Pues yo soy real porque el mundo no lo es. Y
quiero conocer mi propia realidad. Luego simplemente descansa, alerta, pero sin
tensión, y permite que en la quietud se efectúe un cambio en tu mente, de
manera que el mundo pueda quedar libre junto contigo.
Haz
que la liberación que a lo largo del día envías a todo el mundo mediante tus ideas
sea cada vez mayor, y siempre que sientas la tentación de negar el poder de
este simple cambio de mentalidad, di: Libero al mundo de todo lo que jamás
pensé que era, y en lugar de ello elijo mi propia realidad.


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