Ofrenda 205 colocada en mi árbol de dorados frutos que es la vida.
Lección
129 Más allá de este mundo hay un mundo que deseo.
Este
pensamiento es el que naturalmente sigue al que practicamos, ayer. No puedes
detenerte en la idea de que el mundo no tiene valor, pues a menos que veas que
hay algo más por lo que sentirte esperanzado, no podrás evitar caer en la
depresión. No estamos haciendo hincapié en que renuncies al mundo, sino en que
lo intercambies por algo mucho más satisfactorio, algo rebosante de alegría y
capaz de ofrecerte paz. ¿Crees acaso que este mundo puede ofrecerte eso?
Quizá
valga la pena dedicar un rato a reflexionar una vez más sobre el valor de este
mundo. Tal vez estés dispuesto a conceder que nada se pierde con renunciar a
cualquier pensamiento que le adjudique algún valor. El mundo que ves es ciertamente
despiadado, inestable y cruel, indiferente en lo que a ti respecta, presto a la
venganza y lleno de odio inclemente. Da únicamente para más tarde quitar, y te
despoja de todo aquello que por un tiempo creíste amar. En él no se puede
encontrar amor duradero, porque en él no hay amor. Dicho mundo es el mundo del
tiempo, donde a todo le llega su fin.
¿Cómo
podría ser una pérdida, entonces, encontrar un mundo en el que es imposible
perder, en el que el amor perdura eternamente y en el que el odio no existe y
la venganza no tiene sentido? ¿Cómo podría ser una pérdida hallar todas las
cosas que realmente anhelas, y saber que no tienen fin y que perdurarán a
través del tiempo exactamente tal como las deseas?
La
comunicación, inequívoca y clara como la luz del día, permanece ilimitada por
toda la eternidad. Y Dios Mismo le habla a Su Hijo, así como Su Hijo le habla a
Él.
El
lenguaje en el que se comunican no tiene palabras, pues lo que se dicen no
puede ser simbolizado. Su conocimiento es directo, perfectamente compartido y
perfectamente uno.
¡Qué
lejos te encuentras de esto tú que sigues encadenado a este mundo! Y, sin
embargo, ¡qué cerca te encontrarás cuando lo intercambies por el mundo que sí
deseas!
Practica
estar dispuesto a efectuar este cambio diez minutos por la mañana, diez por la
noche y una vez más entremedias. Comienza con lo siguiente: Más allá de este mundo hay un mundo que
deseo. Elijo ver ese mundo en lugar de éste, pues no hay nada aquí que
realmente desee. Cierra entonces los ojos al mundo que ves, y en la silenciosa
oscuridad contempla cómo unas luces que no son de este mundo se van encendiendo
una por una, hasta que deja de ser relevante donde comienza una y donde termina
la otra al fundirse todas en una sola.
Ahora
comprendemos que es imposible perder. Pues por fin hemos visto su opuesto, y damos
gracias de que la elección ya se haya llevado a cabo.
Lección
130 Es imposible ver dos mundos.
La
percepción es congruente Lo que ves refleja lo que piensas. Y lo que piensas no
es sino un reflejo de lo que quieres ver. Tus valores determinan esto, pues no
puedes sino desear ver aquello que valoras, al creer que lo que ves existe
realmente. Nadie puede ver un mundo al que su mente no le haya conferido valor.
Y nadie puede dejar de ver lo que cree desear.
Es
imposible ver dos mundos que no tienen nada en común. Si vas en pos de uno, el
otro desaparece. Sólo uno de ellos puede permanecer.
El
mundo que ves es la prueba de que ya has elegido algo que es tan completamente
abarcador como lo es su opuesto: Lo que deseamos aprender hoy es algo más que
la simple lección de que no puedes ver dos mundos.
Hoy,
llenos de gratitud, dedicaremos gustosamente cinco minutos al pensamiento que
pone fin a toda transigencia y a toda duda, y las transcenderemos todas como si
de una sola se tratase. No haremos miles de distinciones sin sentido, ni
intentaremos conservar una pequeña porción de la irrealidad cuando consagremos
nuestras mentes a hallar sólo lo que es real.
Comienza
tu búsqueda del otro mundo pidiendo que se te conceda una fortaleza superior a
la tuya, y reconociendo qué es lo que persigues. No deseas más ilusiones. Y te
preparas para esos cinco minutos vaciando tus manos de todos los vanos tesoros
de este mundo. Esperas la ayuda de Dios, según dices: Es imposible ver dos
mundos. Permítaseme aceptar la fortaleza que Dios me ofrece y no ver valor
alguno en este mundo, para así poder hallar mi libertad y mi salvación.
Rechaza
hoy de inmediato cualquier tentación que se presente, recordando simplemente la
gama de tus alternativas. Pues lo que ves, y lo único que ves, es lo irreal o
lo real, lo falso o lo verdadero. La percepción es congruente con tu elección,
y según elijas, experimentarás el Cielo o el infierno.
Lo
único que necesitas decirle a cualquier parte del infierno, sea cual sea la
forma que adopte, es esto: Es imposible
ver dos mundos. Lo único que deseo es mi libertad y mi salvación, y esto no
forma parte de lo que quiero.


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