Día 72 de mi año de gratitud. Aprendiendo a ser agradecida.
1.
La
importancia de esta idea radica en el hecho de que contiene la corrección de
una importante distorsión perceptual. Piensas que lo que te disgusta es un
mundo aterrador o un mundo triste; un mundo violento o un mundo demente. Todos
esos atributos se los otorgas tú. El mundo de por sí no tiene significado.
2. Estos ejercicios deben hacerse con los ojos abiertos. Mira a
tu alrededor, está vez muy lentamente.
3Trata de seguir un ritmo tal, que el lento pasar de tu mirada
de una cosa a otra sea a intervalos de tiempo bastante similares. No permitas
que el lapso de tiempo empleado para pasar de una cosa a otra sea ostensiblemente
más corto o más largo; trata, en cambio, de mantener un compás medido y parejo
a lo largo de todo el ejercicio. 5Lo que veas no importa. Te enseñas esto a
medida que le prestas la misma atención y le dedicas el mismo tiempo a
cualquier cosa sobre la que tu mirada se pose. Éste es uno de los pasos iniciales
en el proceso de aprender a conferirles a todas las cosas el mismo valor.
3. A medida que mires a tu alrededor, di para tus adentros:
Creo ver un mundo temible, un mundo hostil, un mundo peligroso,
un mundo triste, un mundo perverso, un mundo enloquecido, y así sucesivamente,
usando cualquier término descriptivo que se te ocurra. Si se te ocurren
términos que parecen ser positivos en vez de negativos, inclúyelos también. Podrías
pensar, por ejemplo, en "un mundo bueno" o en "un mundo
agradable". Si se te ocurren términos de esa índole úsalos junto con los demás.
Es posible que aún no entiendas por qué esos adjetivos "buenos"
forman parte de estos ejercicios, pero recuerda que un "mundo bueno"
implica uno "malo ; y uno "agradable" implica uno "desagradable"
. Todos los términos que te vengan a la mente son adecuados para los ejercicios
de hoy. Su aparente valor no importa.
4. Asegúrate, al aplicar la idea de hoy, de no alterar la
duración de los intervalos de tiempo entre lo que piensas que es agradable y lo
que piensas que es desagradable. Para los efectos de estos ejercicios, no hay
diferencia alguna entre una cosa y otra. Al final de la sesión de práctica,
añade: Pero estoy disgustado porque veo un mundo que no tiene significado.
5. Lo que carece de significado no es ni bueno ni malo. ¿Por
qué, entonces, habría de disgustarte un mundo que no tiene significado? Si pudieses aceptar al mundo como algo que
carece de significado y dejar que en lugar de lo que tú crees la verdad se
escribiese en él por ti, ello te llenaría de una felicidad indescriptible. Pero
precisamente porque carece de significado te sientes impulsado a escribir en él
lo que tú quisieras que fuese. Eso es lo que ves en él. Eso es lo que en verdad
no tiene significado. Bajo tus palabras está escrita la Palabra de Dios. La
verdad te disgusta ahora, pero cuando tus palabras hayan sido borradas, verás
la Suya. Ese es, en última instancia, el propósito de estos ejercicios.
6. Tres o cuatro sesiones de práctica con la idea de hoy serán
suficientes. Dichas sesiones no deben pasar de un minuto. Es posible que
incluso un minuto te resulte demasiado largo. Suspende los ejercicios en el
momento en que experimentes cualquier tensión.

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