Ofrenda 34 para mi árbol de las alegrías
1. Nadie desea el dolor. Pero puede creer que el dolor es placer. Nadie
quiere eludir su felicidad, mas puede creer que la dicha es algo doloroso,
amenazante y peligroso. No hay nadie que no haya de recibir lo que pida. Pero
puede estar ciertamente confundido con respecto a lo que quiere y al estado que
quiere alcanzar. ¿Qué podría pedir, pues, que al recibirlo aún lo siguiese
deseando? Ha pedido lo que le asustará y le hará sufrir. Resolvamos hoy pedir
lo que realmente deseamos, y sólo eso, de manera que podamos pasar este día
libres de temor, y sin confundir el dolor con la alegría o el miedo con el
amor.
2. Padre, Te ofrezco este día. Es un día en el que no haré nada
por mi cuenta, sino que tan sólo oiré Tu Voz en todo lo que haga. Y así, Te
pediré únicamente lo que Tú me ofreces y aceptaré únicamente los Pensamientos
que Tú compartes conmigo.


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