Mi ofrenda 10 para mi árbol de las alegrías.
1. En cada momento de cada día se me conceden miles de tesoros. Soy
bendecido durante todo el día con regalos cuyo valor excede con mucho el de
cualquier cosa que yo pudiera concebir. Un hermano le sonríe a otro, y mi
corazón se regocija. Alguien expresa su gratitud o su compasión, y mi mente
recibe ese regalo y lo acepta como propio. 5Y todo el que encuentra el camino a
Dios se convierte en mi salvador, me señala el camino y me asegura que lo que
él ha aprendido sin duda me pertenece a mí también.
2. Gracias, Padre, por los muchos regalos que me llegan hoy y
todos los días, procedentes de cada Hijo de Dios. 2Los regalos que mis hermanos
me pueden hacer son ilimitados. Ahora les mostraré mi agradecimiento, de manera
que mi gratitud hacia ellos pueda conducirme a mi Creador y a Su recuerdo.


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