Ofrenda 346 Para mi árbol cuyas raíces moran en la quietud celeste.
1. Padre, ¡qué día tan sereno el de hoy! ¡Cuán armoniosamente cae
todo en su sitio! Éste es el día señalado para que llegue a entender la lección
de que no tengo que hacer nada. En Ti ya se han tomado todas las decisiones. En
Ti ya se ha resuelto todo conflicto. En Ti ya se han colmado todas mis
esperanzas. La paz es mía. Mi corazón late tranquilo y mi mente se halla en
reposo. Tu Amor es el Cielo y Tu Amor es mío.
2. La quietud de hoy nos dará esperanzas de que hemos encontrado
el camino y de que ya hemos recorrido un gran trecho por él hacia una meta de
la que estamos completamente seguros. Hoy no dudaremos del final que Dios Mismo
nos ha prometido. Confiamos en Él y en nuestro Ser, el cual sigue siendo uno
con Él.


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