Ofrenda 340 para mi árbol santo
1. Aquel que Dios creó ilimitado es libre. Puedo inventar una
prisión para él, mas sólo en ilusiones, no en la realidad. Níngún Pensamiento
de Dios ha abandonado la Mente de su Padre; ningún Pensamiento de Dios está
limitado en modo alguno; ningún Pensamiento de Dios puede dejar de ser
eternamente puro. ¿Puedo acaso imponerle límites al Hijo de Dios, cuando su
Padre dispuso que fuese ilimitado y semejante a Él en libertad y amor?
2. Hoy quiero rendir honor a Tu Hijo, pues sólo así puedo
encontrar el camino que me conduce hasta Ti. Padre, no le impondré límite
alguno al Hijo que Tú amas y que creaste ilimitado. El honor que le rindo a él
Te lo rindo a Ti, y lo que es para Ti es también para mí.
¿Qué es el Espíritu Santo?
1. El Espíritu Santo es el mediador entre las ilusiones y la
verdad. Puesto que tiene que salvar la brecha entre la realidad y los sueños,
la percepción conduce al conocimiento a través de la gracia que Dios le ha dado
para que sea el regalo que le hace a todo aquel que acude a Él en busca de la
verdad. A través del puente que Él tiende se llevan todos los sueños ante la
verdad para que la luz del conocimiento los disipe. Allí los sonidos y las
imágenes se descartan para siempre. Y donde antes se percibían, el perdón ha
hecho posible el tranquilo final de la percepción.
2. El objetivo de las enseñanzas del Espíritu Santo es precisamente
acabar con los sueños. Pues todo sonido e imagen tiene que transformarse de
testigo del miedo en testigo del amor. Y cuando esto se logre, el aprendizaje
habrá alcanzado el único objetivo que jamás tuvo realmente. Pues el
aprendizaje, tal como el Espíritu Santo lo utiliza a fin de alcanzar el
resultado que Él percibe para él, se convierte en el medio que se transciende a
sí mismo, de manera que pueda ser reemplazado por la Verdad Eterna.
3. Si supieses cuánto anhela tu Padre que reconozcas tu
impecabilidad, no dejarías que Su Voz te lo pidiese en vano, ni le darías la
espalda a lo que Él te ofrece para reemplazar a todas las imágenes y sueños
atemorizantes que tú has forjado. El Espíritu Santo entiende los medios que
fabricaste para alcanzar lo que por siempre ha de ser inalcanzable. 3Mas si se
los ofreces a Él, Él se valdrá de esos medios que inventaste a fin de exiliarte
para llevar a tu mente allí donde verdaderamente se encuentra en su hogar.
4. Desde el conocimiento, donde Dios lo ubicó, el Espíritu Santo
te exhorta a dejar que el perdón repose sobre tus sueños para que puedas
recobrar la cordura y la paz interior. Sin el perdón, tus sueños seguirán aterrorizándote.
3Y el recuerdo de todo el Amor de tu Padre no podrá retornar a tu mente para
proclamar que a los sueños les ha llegado su fin.
5. Acepta el regalo que Tu Padre te hace. Es un llamamiento que el
Amor le hace al Amor para que tan sólo sea lo que es. El Espíritu Santo es el
regalo de Dios mediante el cual se le restituye la quietud del Cielo al
bienamado Hijo de Dios. ¿Te negarías a asumir la función de completar a Dios,
cuando todo lo que Su Voluntad dispone es que tú estés completo?


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