Ofrenda 257 para mi prometedor árbol de gratitud 2020
1. He aquí el segundo paso que damos en el proceso de liberar a tu
mente de la creencia en una fuerza externa enfrentada a la tuya. Tratas de ser
amable y de perdonar. Pero si no recibes muestras de gratitud procedentes del
exterior y las debidas gracias, tus intenciones se convierten de nuevo en
ataques. Aquel que recibe tus regalos los tiene que recibir con honor; o de lo
contrario, se los quitas. Y así, consideras que los dones de Dios son, en el
mejor de los casos, préstamos; y en el peor, engaños que te roban tus defensas
para garantizar que cuando Él dé Su golpe de gracia, éste sea mortal.
2. ¡Cuán fácilmente confunden a Dios con la culpabilidad los que
no saben lo que sus pensamientos pueden hacer! Niega tu fortaleza, y la
debilidad se vuelve la salvación para ti. Considérate cautivo, y los barrotes
se vuelven tu hogar. Y no abandonarás la prisión, ni reivindicarás tu fortaleza
mientras creas que la culpabilidad y la salvación son la misma cosa, y no
percibas que la libertad y la salvación son una, con la fortaleza a su lado,
para que las busques y las reivindiques, y para que sean halladas y reconocidas
plenamente.
3. El mundo no puede sino darte las gracias cuando lo liberas de
tus ilusiones. Mas tú debes darte las gracias a ti mismo también, pues la
liberación del mundo es sólo el reflejo de la tuya propia. Tu gratitud es todo
lo que requieren tus regalos para que se conviertan en la ofrenda duradera de
un corazón agradecido, liberado del infierno para siempre. ¿Es esto lo que
quieres impedir cuando decides reclamar los regalos que diste porque no fueron
honrados? Eres tú quien debe honrarlos y dar las debidas gracias, pues eres tú
quien ha recibido los regalos.
4. ¿Qué importa si otro piensa que tus regalos no tienen ningún
valor? Hay una parte en su mente que se une a la tuya para darte las gracias. ¿Qué
importa si tus regalos parecen haber sido un desperdicio y no haber servido de
nada? Se reciben allí donde se dan. Mediante tu agradecimiento se aceptan
universalmente, y el Propio Corazón de Dios los reconoce con gratitud. ¿Se los
quitarías cuando Él los ha aceptado con tanto agradecimiento?
5. Dios bendice cada regalo que le haces, y todo regalo se le hace
a Él porque sólo te los puedes hacer a ti mismo. Y lo que le pertenece a Dios
no puede sino ser Suyo. Pero mientras perdones sólo para volver a atacar, jamás
te darás cuenta de que Sus regalos son seguros, eternos, inalterables e
ilimitados; de que dan perpetuamente, de que extienden amor y de que
incrementan tu interminable júbilo.
6. Retira los regalos que has hecho y pensarás que lo que se te ha
dado a ti se te ha quitado. Mas si aprendes a dejar que el perdón desvanezca
los pecados que crees ver fuera de ti, jamás podrás pensar que los regalos de
Dios son sólo préstamos a corto plazo que Él te arrebatará de nuevo a la hora
de tu muerte. Pues la muerte no tendrá entonces ningún significado para ti.
7. Y con el fin de esta creencia, el miedo se acaba también para
siempre. Dale gracias a tu Ser por esto, pues Él sólo le está agradecido a
Dios, y se da las gracias a Sí Mismo por ti. Cristo aún habrá de venir a todo
aquel que vive, pues no hay nadie que no viva y que no se mueva en Él. Su Ser
descansa seguro en Su Padre porque la Voluntad de Ambos es una. La gratitud que
Ambos sienten por todo lo que han creado es infinita, pues la gratitud sigue
siendo parte del amor.
8. Gracias te sean dadas a ti, el santo Hijo de Dios. Pues tal
como fuiste creado, albergas dentro de tu Ser todas las cosas. Y aún eres tal
como Dios te creó. No puedes atenuar la luz de tu perfección. En tu corazón se
encuentra el Corazón de Dios Mismo. Él te aprecia porque tú eres Él. Eres digno
de toda gratitud por razón de lo que eres.
9. Da gracias según las recibes. No abrigues ningún sentimiento de
ingratitud hacia nadie que complete tu Ser. Y nadie está excluido de ese Ser. Da
gracias por los incontables canales que extienden ese Ser. Todo lo que haces se
le da a Él. Lo único que piensas son Sus Pensamientos, ya que compartes con Él
los santos Pensamientos de Dios. Gánate ahora la gratitud que te negaste al
olvidar la función que Dios te dio. Pero nunca pienses que Él ha dejado de
darte las gracias a ti.


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