Ofrenda 254 para mi frondoso árbol de vida 2020
1. La idea de hoy es un paso más en el proceso de alcanzar cuanto
antes la salvación, y ciertamente es un paso gigantesco. Es tan grande la
distancia que abarca que te lleva justo antes del Cielo, con el objetivo a la
vista y los obstáculos ya superados. Tus pies ya se han posado sobre las
praderas que te dan la bienvenida a las puertas del Cielo: el tranquilo lugar
de la paz en el que aguardas con certeza el paso final de Dios. ¡Qué lejos nos
encontramos ahora de la tierra! ¡Y cuán cerca de nuestra meta! ¡Cuán corto es
el trecho que aún nos queda por recorrer!
2. Acepta la idea de hoy, y habrás dejado atrás toda ansiedad, los
abismos del infierno, la negrura de la depresión, los pensamientos de pecado y
toda la devastación que la culpabilidad acarrea. Acepta la idea de hoy, y
habrás liberado al mundo de todo aprisionamiento, al romper las pesadas cadenas
que mantenían cerrada la puerta a la libertad. Te has salvado, y tu salvación
se vuelve el regalo que le haces al mundo porque tú lo has recibido.
3. No hay un solo instante en que se pueda sentir depresión,
experimentar dolor o percibir pérdida alguna. No hay un solo instante en que se
pueda instaurar el pesar en un trono y adorársele. No hay un solo instante en
que uno pueda ni siquiera morir. Y así, cada instante que se le entrega a Dios,
con el siguiente ya entregado a Él de antemano, es un tiempo en que te liberas
de la tristeza, del dolor y hasta de la misma muerte.
4. Tu futuro está en Manos de Dios, así como tu pasado y tu
presente. Para Él son lo mismo, y, por lo tanto, deberían ser lo mismo para ti
también. Sin embargo, en este mundo la progresión temporal todavía parece ser
algo real. No se te pide, por lo tanto, que entiendas que el tiempo no tiene realmente
una secuencia lineal. Sólo se te pide que te desentiendas del futuro y lo
pongas en Manos de Dios. Y mediante tu experiencia comprobarás que también has
puesto en Sus Manos el pasado y el presente, porque el pasado ya no te castigará
más y ya no tendrá sentido tener miedo del futuro.
5. Libera el futuro. Pues el pasado ya pasó, y el presente, libre
de su legado de aflicción y sufrimiento, de dolor y de pérdida, se convierte en
el instante en que el tiempo se escapa del cautiverio de las ilusiones, por las
que ha venido recorriendo su despiadado e inevitable curso. Cada instante que
antes era esclavo del tiempo se transforma ahora en un instante santo, cuando
la luz que se mantenía oculta en el Hijo de Dios se libera para bendecir al
mundo. Ahora el Hijo de Dios es libre, y toda su gloria resplandece sobre un
mundo que se ha liberado junto con él para compartir su santidad.
6. Si pudieses ver la lección de hoy como la liberación que
realmente representa, no vacilarías en dedicarle el máximo esfuerzo de que
fueses capaz, para que pasase a formar parte de ti. Conforme se vaya
convirtiendo en un pensamiento que rige tu mente, en un hábito de tu repertorio
para solventar problemas, en una manera de reaccionar de inmediato ante toda
tentación, le transmitirás al mundo lo que has aprendido. Y en la medida en que
aprendas a ver la salvación en todas las cosas, en esa misma medida el mundo
percibirá que se ha salvado.
7. ¿Qué preocupación puede asolar al que pone su futuro en las amorosas
Manos de Dios? ¿Qué podría hacerle sufrir? ¿Qué podría causarle dolor o la
sensación de haber perdido algo? ¿Qué podría temer? ¿Y de qué otra manera
podría contemplar todo sino con amor? Pues el que ha escapado de todo temor de
futuros sufrimientos ha encontrado el camino de la paz en el presente y la
certeza de un cuidado que el mundo jamás podría amenazar. Está seguro de que
aunque su percepción puede ser errónea, jamás le ha de faltar corrección. Es
libre de volver a elegir cuando se ha dejado engañar; de cambiar de parecer
cuando se ha equivocado.
8. Pon, por lo tanto, tu futuro en Manos de Dios. Pues de esta
manera invocas Su recuerdo para que regrese y reemplace todos tus pensamientos
de maldad y pecado por la verdad del amor. ¿Crees acaso que el mundo no se
beneficiaría con ello y que cada criatura viviente no respondería con una
percepción corregida? El que se encomienda a Dios ha puesto también al mundo en
las mismas Manos a las que él ha recurrido en busca de consuelo y seguridad. Ha
dejado a un lado las enfermizas ilusiones del mundo junto con las suyas, y de
este modo le ofrece paz al mundo, así como a sí mismo.
9. Ahora sí que nos hemos salvado. Pues descansamos despreocupados
en Sus Manos, seguros de que sólo cosas buenas nos pueden acontecer. Si nos
olvidamos de ello, se nos recuerda dulcemente. Si aceptamos un pensamiento que
denota falta de perdón, éste queda prontamente reemplazado por el reflejo del
amor. Y si nos sentimos tentados de atacar, apelamos a Aquel que vela nuestro
descanso para que tome por nosotros la decisión que nos aleja de la tentación. El
mundo ha dejado de ser nuestro enemigo, pues hemos decidido ser su Amigo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario