Ofrenda 229 para mi árbol feliz y agradecido
1. La gracia es el atributo del Amor de Dios que más se asemeja al
estado que prevalece en la unidad de la verdad. Es la aspiración más elevada
que se puede tener en el mundo, pues conduce más allá de él. Se encuentra más
allá del aprendizaje, aunque es su objetivo, pues la gracia no puede arribar
hasta que la mente no se haya preparado a sí misma para aceptarla de verdad. La
gracia se vuelve inevitable para aquellos que han preparado un altar donde ésta
pueda ser dulcemente depositada y gustosamente recibida: un altar inmaculado y
santo para este don.
2. La gracia es la aceptación del amor de Dios en un mundo de
aparente odio y miedo. Sólo mediante la gracia pueden desaparecer el odio y el
miedo, pues la gracia da lugar a un estado tan opuesto a todo lo que el mundo
ofrece, que aquellos cuyas mentes están iluminadas por el don de la gracia no
pueden creer que el mundo del miedo sea real.
3. La gracia no es algo que se aprende. EI último paso tiene que
ir más allá de todo aprendizaje. La gracia no es la meta que este curso aspira
a alcanzar. No obstante, nos preparamos para ella en el sentido de que una
mente receptiva puede oír la Llamada a despertar. Dicha mente no se ha cerrado
completamente a la Voz de Dios. Se ha dado cuenta de que hay cosas que no sabe,
y, por lo tanto, está lista para aceptar un estado completamente diferente de
la experiencia con la que se siente a gusto por resultarle familiar.
4. Tal vez parezca que estamos contradiciendo nuestra afirmación
de que el momento en que la revelación de que el Padre y el Hijo son uno ya se
ha fijado. Pero hemos dicho también que la mente es la que determina cuándo ha
de ocurrir ese momento, y que ya lo ha hecho. Te exhortamos, no obstante, a que
des testimonio de la Palabra de Dios para hacer que la experiencia de la verdad
llegue más pronto y para acelerar su advenimiento a toda mente que reconozca
los efectos de la verdad en ti.
5. La unidad es simplemente la idea de que Dios es. Y en Su Ser,
Él abarca todas las cosas. Ninguna mente contiene nada que no sea Él. Decimos
"Dios es"; y luego guardamos silencio, pues en ese conocimiento las
palabras carecen de sentido. No hay labios que las puedan pronunciar, ni
ninguna parte de la mente es lo suficientemente diferente del resto como para
poder sentir que ahora es consciente de algo que no sea ella misma. Se ha unido
a su Fuente, y al igual que ella, simplemente es.
6. No podemos hablar, escribir, ni pensar en esto en absoluto. Pues
aflorará en toda mente cuando el reconocimiento de que su voluntad es la de
Dios se haya dado y recibido por completo. Ello hace que la mente retorne al
eterno presente, donde el pasado y el futuro son inconcebibles. El eterno
presente yace más allá de la salvación; más allá de todo pensamiento de tiempo,
de perdón y de la santa faz de Cristo. El Hijo de Dios simplemente ha
desaparecido en su Padre, tal como su Padre ha desaparecido en él. El mundo
jamás ha tenido lugar. La eternidad permanece como un estado constante.
7. Esto está más allá de la experiencia que estamos tratando de
acelerar. No obstante, cuando se enseña y se aprende lo que es el perdón, ello
trae consigo experiencias que dan testimonio de que el momento en que la mente
misma decidió abandonarlo todo excepto esto, está por llegar. No es que
realmente lo podamos acelerar, toda vez que lo que vas a ofrecer es algo que
simplemente se había ocultado de Aquel que enseña el significado del perdón.
8. Todo aprendizaje ya se encontraba en Su Mente, consumado y
completo. Él reconoció todo lo que el tiempo encierra, y se lo dio a todas las
mentes para que cada una de ellas pudiera determinar, desde una perspectiva en
la que el tiempo ha terminado, cuándo ha de ser liberada para la revelación y
la eternidad. Hemos repetido en varias ocasiones que no haces sino emprender
una jornada que ya concluyó.
9. Pues la unidad no puede sino encontrarse aquí. Sea cual sea el
momento que la mente haya fijado para la revelación ello es completamente irrelevante
para lo que no puede sino ser un estado constante, eternamente como siempre ha
sido, y como ha de seguir siendo eternamente. Nosotros simplemente asumimos el
papel que se nos asignó hace mucho, y que Aquel que escribió el guión de la
salvación en el Nombre de Su Creador y en el Nombre del Hijo de Su Creador,
reconoció como perfectamente realizado.
10. No hay necesidad de
clarificar más lo que nadie en el mundo puede entender. Cuando la revelación de
tu unidad tenga lugar, lo sabrás y lo comprenderás plenamente. Pero por ahora
es mucho lo que aún nos queda por hacer, pues aquellos que se encuentran en el
tiempo pueden hablar de cosas que están más allá de él, y escuchar palabras que
explican que lo que ha de venir ha pasado ya. Mas ¿qué significado pueden tener
dichas palabras para los que todavía se rigen por el reloj, y se levantan,
trabajan y se van a dormir de acuerdo con él?
11. Baste, pues, con decir que para desempeñar tu papel es mucho lo
que aún te queda por hacer. El final seguirá siendo nebuloso hasta que hayas
desempeñado por completo tu papel. Pero eso no importa, pues tu papel sigue
siendo el pilar sobre lo que todo lo demás descansa. Conforme asumas el papel
que se te encomendó, la salvación se acercará un poco más a cada corazón
incierto cuyo latir no esté aún en sintonía con Dios.
12. El perdón es el eje central de la salvación, pues hace que todos
sus aspectos tengan una relación significativa entre sí, dirige su trayectoria
y asegura su resultado. Y ahora pedimos que se nos conceda la gracia, el último
regalo que la salvación puede otorgar. La experiencia que la gracia proporciona
es temporal, pues la gracia es un preludio del Cielo, pero sólo reemplaza a la
idea de tiempo por un breve lapso.
13. Mas ese lapso es suficiente. Pues ahí es donde se depositan los
milagros, que tú has de devolver de los instantes santos que recibes a través
de la gracia que experimentas, a todos los que ven la luz que aún refulge en tu
faz.¿Qué es la faz de Cristo sino la de aquel que se adentró por un momento en
la intemporalidad y al volver trajo consigo -para bendecir al mundo- un claro
reflejo de la unidad que experimentó allí? ¿Cómo podrías llegar a alcanzarla
para siempre, mientras una parte de ti se encuentre afuera, ignorante y dormida,
necesitada de que tú des testimonio de la verdad?
14. Siéntete agradecido de poder regresar, de la misma manera en que
te alegró ir por un instante, y acepta los dones que la gracia te otorgó. Es a ti
mismo a quien se los traes. Y la revelación no está muy lejos. Su llegada es
indudable. Pedimos que se nos conceda la gracia y la experiencia que procede de
ella. Damos la bienvenida a la liberación que les ofrece a todos. No estamos
pidiendo lo que no se puede pedir. No tenemos nuestras miras puestas en aquello
que está más allá de lo que la gracia puede conceder. Pues eso lo podemos dar
con la gracia que se nos ha concedido.
15. Nuestro objetivo de aprendizaje de hoy no excede lo que expresa
esta plegaria. Mas ¿qué puede haber en el mundo que sobrepase lo que en este
día le pedimos a Aquel que nos concede la gracia que pedimos, tal como se le
concedió a Él? Por la gracia vivo. Por la gracia soy liberado. Por la gracia
doy. Por la gracia he de liberar.


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