Ofrenda 217 para mi árbol agradecido 2020
1. ¿Qué se te ha dado? Se te ha dado el conocimiento de que eres
una mente, de que te encuentras en una Mente y de que no eres sino mente, por
siempre libre de pecado y totalmente exento de miedo al haber sido creado del
Amor. No has abandonado tu Fuente, por lo tanto, sigues siendo tal como fuiste
creado. Esto se te dio en forma de un conocimiento que no puedes perder. Ese
conocimiento se le dio asimismo a todas las cosas vivientes, pues sólo mediante
él viven.
2. Has recibido todo esto. No hay nadie en este mundo que no lo
haya recibido. No es éste el conocimiento que tú transmites a otros, pues ése
es el conocimiento que la creación dio. Nada de esto se puede aprender. ¿Qué
es, pues, lo que vas a aprender a dar hoy? Nuestra lección de ayer evocó un
tema que se expone al principio del texto. La experiencia, a diferencia de la
visión, no se puede compartir de manera directa. La revelación de que el Padre
y el Hijo son uno alboreará en toda mente a su debido tiempo. Sin embargo, ese
momento lo determina la mente misma, pues es algo que no se puede enseñar.
3. Ese momento ya ha sido fijado. Esto parece ser bastante
arbitrario.No obstante, no hay nadie que dé ni un solo paso al azar a lo largo
del camino. Todos lo han dado ya, aunque todavía no hayan emprendido la
jornada. 5Pues el tiempo tan sólo da la impresión de que se mueve en una sola
dirección. No hacemos sino emprender una jornada que ya terminó. No obstante,
parece como si tuviera un futuro que todavía nos es desconocido.
4. El tiempo es un truco, un juego de manos, una gigantesca
ilusión en la que las figuras parecen ir y venir como por arte de magia. No
obstante, tras las apariencias hay un plan que no cambia. El guión ya está
escrito. El momento en el que ha de llegar la experiencia que pone fin a todas
tus dudas ya se ha fijado. Pues la jornada sólo se puede ver desde el punto
donde termina, desde donde la podemos ver en retrospectiva, imaginarnos que la
emprendemos otra vez y repasar mentalmente lo ocurrido.
5. Un maestro no puede dar su experiencia, pues no es algo que él
haya aprendido. Ésta se reveló a sí misma a él en el momento señalado. La visión,
no obstante, es su regalo. Esto él lo puede dar directamente, pues el
conocimiento de Cristo no se ha perdido, toda vez que Él tiene una visión que
puede otorgar a cualquiera que la solicite. La Voluntad del Padre y la Suya
están unidas en el conocimiento. No obstante, hay una visión que el Espíritu
Santo ve porque la mente de Cristo también la contempla.
6. Aquí el mundo de las dudas y de las sombras se une con lo
intangible. He aquí un lugar tranquilo en el mundo que ha sido santificado por
el perdón y el amor. Aquí se reconcilian todas las contradicciones, pues aquí
termina la jornada. La experiencia que no se puede aprender, enseñar o ver
simplemente se encuentra ahí. Esto es algo que está más allá de nuestro
objetivo; pues trasciende lo que es necesario lograr. Lo que nos interesa es la
visión de Cristo. Esto sí que lo podemos alcanzar.
7. La visión de Cristo está regida por una sola ley. No ve el
cuerpo, ni lo confunde con el Hijo que Dios creó. Contempla una luz que se
encuentra más allá del cuerpo; una idea que yace más allá de lo que puede ser
palpado; una pureza que no se ve menguada por errores, por lamentables
equivocaciones, o por los aterrantes pensamientos de culpabilidad nacidos de
los sueños de pecado. No ve separación. Y contempla a todo el mundo, y todas
las circunstancias, eventos o sucesos, sin que la luz que ve se atenúe en lo
más mínimo.
8. Esto se puede enseñar, y todo aquel que quiera alcanzarlo tiene
que enseñarlo. Lo único que es necesario es el reconocimiento de que el mundo
no puede dar nada cuyo valor pueda ni remotamente compararse con esto; ni fijar
un objetivo que no desaparezca una vez que se haya percibido esto. Y esto es lo
que vas a dar hoy: no ver a nadie como un cuerpo y saludar a todo el mundo como
el Hijo de Dios que es, reconociendo que es uno contigo en santidad.
9. Así es como sus pecados le son perdonados, pues la visión de
Cristo tiene el poder de pasarlos a todos por alto. En Su perdón se desvanecen.
Al ser imperceptibles para el Uno, simplemente desaparecen, pues la visión de
la santidad que se halla más allá de ellos viene a ocupar su lugar. No importa
en qué forma se manifestaban, cuán enormes parecían ser ni quién pareció sufrir
sus consecuencias. Ya no están ahí. Y todos los efectos que parecían tener
desaparecieron junto con ellos, al haber sido erradicados para ya nunca más
volver.
10. Así es como aprendes a dar tal como recibes. Y así es como la
visión de Cristo te contempla a ti también. Esta lección no es difícil de
aprender si recuerdas que en tu hermano te ves a ti mismo. Si él se encuentra
inmerso en el pecado, tú también lo estás; si ves luz en él, es que te has
perdonado a ti mismo tus pecados. hermano con quien hoy te encuentres te brinda
una nueva oportunidad para dejar que la visión de Cristo brille sobre ti y te
ofrezca la paz de Dios.
11. Cuándo ha de llegar esta revelación es irrelevante, pues no tiene
nada que ver con el tiempo. No obstante, el tiempo aún nos tiene reservado un
regalo, en el que el verdadero conocimiento se refleja de manera tan precisa
que su imagen comparte su invisible santidad y su semejanza resplandece con su
amor inmortal. Nuestra práctica de hoy consiste en ver todo con los ojos de
Cristo. Y mediante los santos regalos que damos, la visión de Cristo nos
contempla a nosotros también.

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