Mi ofrenda 160 para mi árbol de gratitud 2020
1.
La salvación y el perdón son lo mismo. Ambas cosas implican que algo anda mal,
algo de lo cual es necesario que se nos salve y se nos perdone; algo impropio
que necesita corrección; algo aparte o diferente de la Voluntad de Dios. Ambos
términos, por lo tanto, implican algo totalmente imposible, pero que, sin
embargo, ha ocurrido, dando lugar a un estado de aparente conflicto entre lo
que es y lo que nunca podría ser.
2.
La verdad y las ilusiones están ahora a la par, pues ambas han ocurrido. Lo
imposible se convierte en aquello de lo que se te necesita salvar y perdonar. La
salvación se convierte ahora en la zona fronteriza entre la verdad y las
ilusiones. Refleja la verdad porque es el medio a través del cual puedes
escaparte de las ilusiones. No obstante, no es la verdad porque cancela lo que
nunca ocurrió.
3.
¿Cómo podría haber un punto de encuentro en el que la tierra y el Cielo se
pudiesen reconciliar dentro de una mente en la que ambos existen? La mente que
ve ilusiones piensa que éstas son reales. Existen en cuanto que son
pensamientos. Sin embargo, no son reales porque la mente que piensa estos pensamientos
se encuentra separada de Dios.
4.
¿Qué podría unir a la mente y a los pensamientos separados con la Mente y el
Pensamiento que están eternamente unidos? ¿Qué plan podría reconocer las
necesidades que plantean las ilusiones y proponer medios con los que
eliminarlas sin ataque o ápice alguno de dolor, y no violar la verdad? ¿Qué podría
ser este plan sino un Pensamiento de Dios mediante el cual se pasa por alto lo
que nunca ocurrió y se olvidan los pecados que nunca fueron reales?
5.
El Espíritu Santo conserva este plan de Dios en la Mente de Dios y en la tuya,
exactamente como lo recibió de Él. Dicho plan no tiene nada que ver con el
tiempo toda vez que su Fuente es intemporal. No obstante, opera dentro del
tiempo debido a tu creencia de que el tiempo es real. El Espíritu Santo contempla
impasible lo que tú ves: el pecado, el dolor y la muerte, así como la
aflicción, la separación y la pérdida. Mas Él sabe que hay algo que no puede
sino seguir siendo verdad: que Dios sigue siendo Amor, y que eso que ves no es
Su Voluntad.
6.
Éste es el Pensamiento que lleva las ilusiones a la verdad, donde las ve como
apariencias tras las cuales se encuentra lo inmutable y lo seguro. Éste es el
Pensamiento que salva y perdona, pues no pone su fe en lo que no fue creado por
la única Fuente que conoce. Éste es el Pensamiento cuya función es salvar
asignándote a ti su función. La salvación es tu función, junto con Aquel a
Quien se le confió el plan. Ahora se te confía a ti junto con Él. Él tiene una
respuesta para todas las apariencias sea cual sea la forma, el tamaño, el
volumen o los atributos que parezcan tener, y es ésta: La salvación es mi única
función aquí. Dios sigue siendo Amor, y esto no es Su Voluntad.
7.
Tú que aún has de obrar milagros, asegúrate de practicar bien la idea de hoy. Trata
de percibir la fuerza de lo que dices, pues en esas palabras radica tu
libertad. Tu Padre te ama. El mundo del dolor no es Su Voluntad. Perdónate a ti
mismo el pensamiento de que eso fue lo que Él deseó para ti. Deja entonces que
el Pensamiento con el que Él reemplazó todos tus errores se adentre en los
sombríos lugares de tu mente que pensó los pensamientos que nunca fueron Su
Voluntad.
8.
Esa parte de tu mente le pertenece a Dios, al igual que el resto. Dicha parte
no tiene pensamientos solitarios, ni los hace reales ocultándolos de Él. Deja
pasar la luz, y ningún obstáculo te impedirá ver lo que Él dispone para ti. Pon
al descubierto tus secretos ante Su benévola luz y observa cuán intenso es el fulgor
con el que dicha luz todavía resplandece sobre ti.
9.
Practica con Su Pensamiento hoy, y deja que Su luz busque e ilumine todo rincón
tenebroso, y que al brillar a través de ellos los una al resto. La Voluntad de
Dios es que tu mente sea una con la Suya. La Voluntad de Dios es tener
solamente un Hijo. La Voluntad de Dios es que Su único Hijo eres tú. Reflexiona
sobre estas cosas durante las prácticas de hoy, y da comienzo a la lección que
vamos a aprender hoy con estas instrucciones relativas a la verdad: La
salvación es mi única función aquí. La salvación y el perdón son lo mismo. Dirígete
entonces a Aquel que comparte contigo tu función aquí, y permítele que te
enseñe lo que necesitas aprender para poder dejar de lado todo miedo y
reconocer a tu Ser como un amor que no tiene opuesto en ti.
10.
Perdona todo pensamiento que se oponga a la verdad de tu compleción, unidad y
paz. No puedes perder los regalos que tu Padre te dio. No es tu deseo ser otro
ser. No tienes ninguna función que no, sea de Dios. Perdónate a ti mismo la que
crees haber inventado. El perdón y la salvación son lo mismo. Perdona lo que
inventaste y te habrás salvado.
11.
Hay un mensaje especial para hoy que tiene el poder de eliminar para siempre de
tu mente cualquier forma de duda o de temor. Si te asalta la tentación de creer
que son reales, recuerda que las apariencias no pueden resistirse a la verdad
que encierran estas poderosas palabras: La
salvación es mi única función aquí. Dios sigue siendo Amor, y esto no es Su
Voluntad.
12.
La única función que tienes te dice que eres uno. Recuérdate esto a ti mismo
durante los intervalos de tiempo que transcurren entre los períodos en que das
cinco minutos para compartirlos con Aquel que comparte el plan de Dios contigo.
Recuérdate a ti mismo lo siguiente: La salvación es mi única función aquí. De
esta manera, depositas el perdón en tu mente y dejas que todo temor sea
suavemente descartado, para que el amor pueda encontrar el lugar donde le
corresponde estar en ti y mostrarte que tú eres el Hijo de Dios.


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