Mi ofrenda 136 en mi árbol agradecido 2020.
1.
Hemos visto antes cuántas cosas absurdas te han parecido ser la salvación. Cada
una de ellas te ha aprisionado con leyes tan absurdas como ellas mismas. Sin
embargo, no estás aprisionado por ninguna de esas cosas. Más para comprender
que esto es cierto, primero te tienes que dar cuenta de que la salvación no se encuentra
en ninguna de ellas. Mientras la busques en cosas que no tienen sentido te atarás
a ti mismo a leyes que tampoco tienen sentido. Y de esta manera, tratarás de
probar que la salvación está donde no está.
2.
Hoy nos alegraremos de que no puedas probarlo. Pues si pudieses, buscarías la
salvación eternamente donde no está, y jamás la hallarías. La idea de hoy te
repite una vez más cuán simple es la salvación. Búscala allí donde te espera y
allí la hallarás. No la busques en ninguna otra parte, pues no está en ninguna
otra parte.
3.
Piensa en la liberación que te brinda el reconocimiento de que no estás atado a
las extrañas y enrevesadas leyes que has promulgado para que te salven. Crees
realmente que te morirías de hambre a menos que tengas fajos de tiras de papel
moneda y montones de discos de metal. Crees realmente que una pequeña píldora
que te tomes o que cierto fluido inyectado en tus venas con una fina aguja te resguardará
de las enfermedades y de la muerte. Crees realmente que estás solo a no ser que
otro cuerpo esté contigo.
4.
La demencia es la que piensa estas cosas. Tú las llamas leyes y las anotas bajo
diferentes nombres en un extenso catálogo de rituales que no sirven para nada
ni tienen ningún propósito. Crees que debes obedecer las "leyes" de
la medicina, de la economía y de la salud. Protege el cuerpo y te salvarás.
5.
Eso no son leyes, sino locura. EI cuerpo se ve amenazado por la mente que se
hace daño a sí misma. El cuerpo sufre sólo para que la mente no pueda darse
cuenta de que es la víctima de sí misma. El sufrimiento corporal es una máscara
de la que la mente se vale para ocultar lo que realmente sufre. No quiere
entender que es su propia enemiga; que se ataca a sí misma y que quiere morir. De
esto es de lo que tus "leyes" quieren salvar al cuerpo. Para esto es
para lo que crees ser un cuerpo.
6.
No hay más leyes que las de Dios. Esto necesita repetirse una y otra vez hasta
que te des cuenta de que es aplicable a todo lo que has hecho en oposición a la
Voluntad de Dios. Tu magia no tiene sentido. Lo que pretende salvar no existe. Únicamente
lo que pretende ocultar te salvará.
7.
Las leyes de Dios jamás pueden ser reemplazadas. Dedicaremos el día de hoy a
regocijarnos de que así sea. No es ésta una verdad que queramos seguir
ocultando. En lugar de ello nos daremos cuenta de que es una verdad que nos
mantiene libres para siempre. La magia aprisiona, pero las leyes de Dios
liberan. La luz ha llegado porque no hay más leyes que las de Él.
8.
Comenzaremos hoy las sesiones de práctica más largas con un breve repaso de las
diferentes clases de "leyes" que hemos creído necesario acatar. Éstas
incluyen, por ejemplo, las "leyes" de la nutrición, de la
inmunización, de los medicamentos y de la protección del cuerpo en las
innumerables maneras en que ésta se lleva a cabo. Crees también en las
"leyes" de la amistad, de las "buenas" relaciones y de la reciprocidad.
Puede que hasta incluso creas que hay leyes que regulan lo que es de Dios y lo
que es tuyo. Muchas "religiones" se han basado en eso. Dichas
religiones no salvan, sino que condenan en nombre del Cielo. En cualquier caso,
sus leyes no son más extrañas que otras "leyes" que tú crees que debes
obedecer para estar a salvo.
9.
No hay más leyes que las de Dios. Deshecha hoy todas tus insensatas creencias
mágicas y mantén la mente en un estado de silenciosa preparación para escuchar
la Voz que te dice la verdad. Estarás escuchando a Uno que te dice que de
acuerdo con las leyes de Dios las pérdidas no existen. No se hacen ni se
reciben pagos; no se pueden hacer intercambios; no hay sustitutos y ninguna
cosa es reemplazada por otra. Las leyes de Dios dan eternamente sin jamás
quitar nada.
10.
Escucha a Aquél que te dice esto y date cuenta de cuán insensatas son las
"leyes" que tú pensabas regían el mundo que creías ver. Sigue prestando
atención. Él te dirá más. Te hablará del Amor que tu Padre te profesa, de la
infinita dicha que te ofrece, de la ardiente añoranza que siente por Su único
Hijo, creado como Su canal de creación, pero que éste le niega debido a su
creencia en el infierno.
11.
Abramos hoy los canales de Dios y permitamos que Su Voluntad se extienda a
través de nosotros hasta Él. De esa manera es como la creación se expande
infinitamente. Su Voz nos hablará de esto, así como de los gozos del Cielo, que
Sus leyes mantienen por siempre ilimitados. Repetiremos la idea de hoy hasta
que hayamos escuchado y comprendido que no hay más leyes que las de Dios. Después
nos diremos a nosotros mismos, a modo de dedicatoria con la cual concluye la
sesión de práctica: No me gobiernan otras leyes que las de Dios.
12.
Repetiremos hoy esta dedicatoria tan a menudo como sea posible; por lo menos
cuatro o cinco veces por hora, así como en respuesta a cualquier tentación de
sentirnos sujetos a otras leyes a lo largo del día. Es nuestra declaración de
que estamos a salvo de todo peligro y de toda tiranía. Es nuestro reconocimiento
de que Dios es nuestro Padre y de que Su Hijo se ha salvado.


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