Mi ofrenda 135 para el árbol de mi vida 2020
1.
La luz ha llegado. Te has curado y puedes curar. La luz ha llegado. Te has
salvado y puedes salvar. Estás en paz y llevas la paz contigo dondequiera que
vas. Las tinieblas, el conflicto y la muerte han desaparecido. La luz ha
llegado.
2.
Hoy celebramos el feliz desenlace de tu largo sueño de desastres. Ya no habrá
más sueños tenebrosos. La luz ha llegado. Hoy comienza la era de la luz para ti
y para todos los demás. Es una nueva era, de la que ha nacido un mundo nuevo. Y
cuando el viejo pasó de largo, no dejó rastro alguno sobre el nuevo. Hoy vemos
un mundo diferente porque la luz ha llegado.
3.
Nuestros ejercicios de hoy serán ejercicios felices, pues en ellos daremos
gracias por la desaparición de lo viejo y el comienzo de lo nuevo. Ya no quedan
sombras del pasado que puedan nublar nuestra vista y ocultar el mundo que el
perdón nos ofrece. Hoy aceptaremos el nuevo mundo como lo que deseamos ver. Lo
que anhelamos se nos concederá. Nuestra voluntad es ver la luz; la luz ha
llegado.
4.
Dedicaremos nuestras sesiones de práctica más largas a ver el mundo que el
perdón nos muestra. Eso, y sólo eso, es lo que queremos ver. Nuestro único
propósito hace que la consecución de nuestro objetivo sea inevitable. Hoy el
mundo real se alza jubiloso ante nosotros para que por fin lo podamos ver. Se
nos concede la visión ahora que la luz ha llegado.
5.
No queremos ver hoy sobre el mundo la sombra del ego. Vemos la luz y en ella
vemos el reflejo del Cielo extenderse por todo el mundo. Comienza las sesiones
de práctica más largas dándote a ti mismo las buenas nuevas de tu liberación:
La luz ha llegado. He perdonado al mundo.
6.
No te entretengas hoy en el pasado. Mantén tu mente completamente receptiva,
libre de todas las ideas del pasado y de todo concepto que hayas inventado. Hoy
has perdonado al mundo. Puedes contemplarlo ahora como si nunca antes lo
hubieses visto. Todavía no sabes qué aspecto tiene. Simplemente estás esperando
a que se te muestre. Mientras esperas, repite varias veces lentamente y con
absoluta paciencia: La luz ha llegado. He perdonado al mundo.
7.
Date cuenta de que tu perdón te hace acreedor a la visión. Entiende que el
Espíritu Santo jamás deja de darles el don de la visión a los que perdonan. Confía
en que Él no dejará de dártelo a ti ahora. Has perdonado al mundo. El Espíritu
Santo estará contigo mientras observas y esperas. Él te mostrará lo que la
verdadera visión ve. Ésa es Su Voluntad y tú te has unido a Él. Espéralo pacientemente. Él estará allí. La luz
ha llegado. Has perdonado al mundo.
8.
Dile que sabes que no puedes fracasar en tu empeño porque confías en Él. Y dite
a ti mismo que esperas lleno de certeza poder contemplar el mundo que Él te ha
prometido. De ahora en adelante verás de otra manera. La luz ha llegado hoy. Y
verás el mundo que se te ha prometido desde los orígenes del tiempo, en el cual
el fin del tiempo está garantizado.
9.
Las sesiones de práctica más cortas serán asimismo jubilosos recordatorios de
tu emancipación. Recuérdate a ti mismo cada cuarto de hora aproximadamente que
hoy es un día de una celebración especial. Da gracias por la misericordia y el
Amor de Dios. Regocíjate de que el perdón tenga el poder de sanar completamente
tu vista. Confía en que este día será un nuevo comienzo. Sin las tinieblas del pasado
sobre tus ojos, hoy no podrás sino ver. Y tu acogida a lo que veas será tal que
felizmente extenderás el día de hoy para siempre.
10.
Di entonces: La luz ha llegado. He perdonado al mundo. Si te asaltase la
tentación, dile a quienquiera que parezca estarte llevando nuevamente a las
tinieblas: La luz ha llegado. Te he perdonado.
11.
Dedicamos este día a la serenidad en la que Dios quiere que estés. Mantenla en
la conciencia que tienes de ti mismo y contémplala en todas partes hoy, según
celebramos el comienzo de tu visión y del panorama que ofrece el mundo real, el
cual ha venido a reemplazar al mundo que no habías perdonado y que pensabas era
real.


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