Mi ofrenda 127 para mi árbol agradecido.
1.
La idea de hoy es una afirmación exacta y cabal de lo que eres. Por eso es por
lo que eres la luz del mundo. Por eso es por lo que Dios te designó como el
salvador del mundo. Por eso es por lo que el Hijo de Dios apela a ti para su
salvación. Él se salva por razón de lo que tú eres. Hoy haremos todo lo posible
por llegar a esta verdad acerca de ti y por darnos cuenta plenamente, aunque
sólo sea por un momento, de que es verdad.
2.
Durante la sesión de práctica más larga pensaremos en tu realidad y en su
naturaleza completamente inalterada e inalterable. Comenzaremos repitiendo esta
verdad acerca de ti, y luego pasaremos unos minutos añadiendo algunos
pensamientos afines, tales como: La Santidad me creó santo. La Bondad me creó
bondadoso. La Asistencia me creó servicial. La Perfección me creó perfecto. Cualquier
atributo que esté de acuerdo con la definición que Dios tiene de Sí Mismo es
apropiado. Hoy estamos tratando de enmendar tu definición de Dios y de
reemplazarla por la Suya. Y también estamos tratando de recalcar el hecho de
que tú formas parte de Su definición de Sí Mismo.
3.
Una vez que hayas reflexionado sobre varios de estos pensamientos afines a la
idea de hoy, trata, durante un breve intervalo preparatorio, de vaciar tu mente
de todo pensamiento y de ir más allá de todas las imágenes y conceptos que
tienes de ti mismo hasta llegar a la verdad en ti. Si el Amor te creó a
semejanza de Su Propio Ser, ese Ser tiene que estar en ti. Y tiene que estar en
alguna parte de tu mente donde tú lo puedas encontrar.
4.
Tal vez te resulte necesario repetir la idea de hoy de vez en cuando a fin de
reemplazar aquellos pensamientos que te distraigan. Puede que también descubras
que aun esto no es suficiente y que necesitas seguir añadiendo otros
pensamientos relacionados con la verdad acerca de ti. Sin embargo, tal vez
puedas superar todo eso y, valiéndote del intervalo en el que tu mente está
libre de pensamientos, quizá puedas llegar a la conciencia de una luz
resplandeciente en la cual te reconoces a ti mismo tal como el Amor te creó. Confía
en que hoy harás mucho por acercarte a esa conciencia, tanto si sientes que has
tenido éxito como si no.
5.
Hoy te resultará especialmente beneficioso practicar la idea del día tan a
menudo como puedas. Necesitas oír la verdad acerca de ti tan a menudo como sea
posible, debido a que tu mente está tan ocupada con falsas imágenes de sí
misma. Sería sumamente beneficioso que te recordaras, cuatro o cinco veces por
hora, o incluso más si fuese posible, que el Amor te creó a semejanza de Si
Mismo. Oye en esto la verdad acerca de ti.
6.
Trata de darte cuenta, durante las sesiones de práctica más cor tas, de que no
es tu diminuta y solitaria voz la que te dice esto. Se trata de la Voz de Dios,
recordándote al Padre y a tu Ser. Se trata de la Voz de la verdad, sustituyendo
todo lo que el ego te dice acerca de ti mismo con la simple verdad acerca del
Hijo de Dios. El Amor te creó a semejanza de Sí Mismo.


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