Ofrenda 345 para mi árbol de luz clara y radiante.
1. Hoy me despierto lleno
de júbilo, sabiendo que sólo han de acontecerme cosas buenas procedentes de
Dios. Eso es todo lo que pido, y sé que mi ruego recibirá respuesta debido a
los pensamientos a los que va dirigido. Y en el instante en que acepte mi
santidad, lo único que pediré serán cosas dichosas. Pues, ¿qué utilidad tendría
el dolor para mí, para qué iba a querer el sufrimiento, y de qué me servirían
el pesar y la pérdida si la demencia se alejara hoy de mí y en su lugar
aceptara mi santidad?
2.Padre, mi santidad es la
Tuya. Permítaseme regocijarme en ella y recobrar la cordura mediante el perdón.
Tu Hijo sigue siendo tal como Tú lo creaste. Mi santidad es parte de mí y
también de Ti. Pues, ¿qué podría alterar a la Santidad Misma?


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