Ofrenda 214 para mi árbol de dorados frutos de mi vida
1. No seamos hoy ni arrogantes ni falsamente humildes. 2Ya hemos
superado tales necedades. 3No podemos juzgarnos a nosotros mismos, ni hace
falta que lo hagamos. 4Eso no es sino aplazar la decisión y posponer
entregarnos de lleno al ejercicio de nuestra función. 5Nuestro papel no es
juzgar nuestra valía, ni tampoco podríamos saber cuál es el mejor papel para
nosotros o qué es lo que podemos hacer dentro de un plan más amplio que no
podemos captar en su totalidad. 6Nuestro papel se nos asigna en el Cielo, no en
el infierno. 7Y lo que pensamos que es debilidad puede ser fortaleza, y lo que
creemos que es nuestra fortaleza a menudo es arrogancia.
2. Sea cual sea el papel que se te haya asignado, fue seleccionado
por la Voz que habla por Dios, Cuya función es asimismo hablar por ti. 2El
Espíritu Santo escoge y acepta tu papel por ti, toda vez que ve tus puntos
fuertes exactamente como son, y es igualmente consciente de dónde se puede
hacer mejor uso de ellos, con qué propósito, a quién pueden ayudar y cuándo.
3Él no actúa sin tu consentimiento. 4Pero no se deja engañar con respecto a lo
que eres, y escucha solamente Su Voz en ti.
3. Mediante esta capacidad Suya de oír una sola Voz, la Cual es la
Suya Propia, es como tú por fin cobras conciencia de que en ti solo hay una
Voz. 2Y esa sola Voz te asigna tu función, te la comunica, y te proporciona las
fuerzas necesarias para poder entender lo que es, para poder llevar a cabo lo
que requiere, así como para poder triunfar en todo lo que hagas que tenga que
ver con ella. 3Dios se une a Su Hijo en esto, y Su Hijo se convierte de este
modo en el mensajero de la unidad junto con Él.
4. Esta unión de Padre e Hijo, a través de la Voz que habla por
Dios, es lo que hace que la salvación sea algo aparte del mundo. 2Ésta es la
Voz que habla de leyes que el mundo no obedece, y la que promete salvarnos de
todo pecado y abolir la culpabilidad de la mente que Dios creó libre de pecado.
3Ahora esta mente vuelve a cobrar conciencia de Aquel que la creó y de su
eterna unión consigo misma. 4Y así, su Ser es la única realidad en la que su
voluntad y la de Dios están unidas.
5. El mensajero no escribe el mensaje que transmite. 2Tampoco
cuestiona el derecho del que lo escribe, ni pregunta por qué razón ha escogido
aquellos que han de recibir el mensaje del que él es portador. 3Sólo necesita
aceptarlo, llevárselo a quienes va destinado y cumplir con su cometido de
entregarlo. 4Si trata de determinar cuáles deben ser los mensajes, cuál es su
propósito o adónde se deben llevar, no estará desempeñando debidamente su papel
de portador de la Palabra.
6. Hay una diferencia fundamental en el papel que desempeñan los
mensajeros del Cielo que los distingue de los mensajeros del mundo. 2Los mensajes
que transmiten van dirigidos en primer lugar a ellos mismos. 3Y es únicamente
en la medida en que los pueden aceptar para sí que se vuelven capaces de
llevarlos aún más lejos, y de transmitirlos allí donde se dispuso que fueran
recibidos. 4Al igual que los mensajeros del mundo, ellos no escribieron los
mensajes de los que son portadores, pero se convierten, en rigor, en los
primeros que los reciben, a fin de prepararse para dar.
7. Un mensajero terrenal cumple su misión transmitiendo todos los
mensajes de que es portador. 2Los mensajeros de Dios desempeñan su papel
aceptando Sus mensajes como si fuesen para ellos mismos, y demuestran que han
entendido los mensajes al transmitírselos a otros. 3No eligen ningún papel que
no les haya sido asignado por Su autoridad. 4Y de esta forma, se benefician con
cada mensaje que transmiten.
8. ¿Queréis recibir los mensajes de Dios? 2Pues así es como os
convertís en Sus mensajeros. 3Sois nombrados ahora. 4Sin embargo, os demoráis
en transmitir los mensajes que habéis recibido. 5Y de esta forma, no os dais
cuenta de que son para vosotros, y así, no los reconocéis. 6Nadie puede
recibir, y comprender qué ha recibido, hasta que no dé. 7Pues sólo al dar puede
aceptar que ha recibido.
9. Vosotros que sois ahora los mensajeros de Dios, recibid Sus
mensajes. 2Pues eso es parte de la función que se os asignó. 3Dios no ha dejado
de ofreceros lo que necesitáis, ni ello ha dejado de aceptarse. 4No obstante,
hay otra parte de la tarea que se os ha señalado que todavía tiene que llevarse
a cabo. 5Aquel que recibió los mensajes de Dios por vosotros quisiera que
vosotros también los recibierais. 6Pues de esta manera os identificáis con Él y
reivindicáis lo que es vuestro.
10. Esta unión es lo que nos proponemos reconocer hoy. 2No trataremos
de mantener nuestras mentes separadas de Aquel que habla por nosotros, pues es
nuestra propia voz la que oímos cuando le prestamos atención a Él. 3Únicamente
Él puede hablarnos a nosotros y hablar por nosotros, uniendo en una sola Voz el
recibir y el dar de la Palabra de Dios; el dar y el recibir de Su Voluntad.
11. Nuestra práctica de hoy consiste en darle a Él lo que es Su
Voluntad tener, de manera que podamos reconocer los dones que nos hace. 2Él
necesita nuestra voz para poder hablar a través de nosotros. 3Necesita nuestras
manos para que acepten Sus mensajes y se los lleven a quienes Él nos indique.
4Necesita nuestros pies para que éstos nos conduzcan allí donde Su Voluntad
dispone que vayamos, de forma que aquellos que esperan acongojados puedan por
fin liberarse. 5Y necesita que nuestra voluntad se una a la Suya, para que
podamos ser los verdaderos receptores de los dones que Él otorga.
12. Aprendamos sólo esta lección el día de hoy: que no reconoceremos
lo que hemos recibido hasta que no lo demos. 2Has oído esto cientos de veces y
de cien maneras diferentes, y, sin embargo, todavía no lo crees. 3Mas ten por
seguro esto: hasta que no lo creas, recibirás miles y miles de milagros, pero
no sabrás que Dios Mismo no se ha quedado con ningún regalo que tú ya no
poseas, ni le ha negado a Su Hijo la más mínima bendición. 4¿Qué significado
puede tener esto para ti a no ser que te hayas identificado con el Hijo y con
lo que es suyo?
13. Nuestra lección de hoy reza así: 2Me cuento entre los ministros
de Dios, y me siento agradecido de disponer de los medios a través de los
cuales puedo llegar a reconocer que soy libre.
14. El mundo retrocederá a medida que iluminemos nuestras mentes y
reconozcamos la veracidad de estas santas palabras. 2Pues constituyen el
mensaje que hoy nos envía nuestro Creador. 3Ahora demostraremos cómo han
cambiado lo que pensábamos de nosotros mismos y de lo que nuestra función era.
4Pues al demostrar que no aceptamos ninguna voluntad que no sea la que
compartimos, los numerosos dones que nuestro Creador nos otorga aparecerán de
inmediato ante nuestra vista y llegarán a nuestras manos, y así reconoceremos
lo que hemos recibido.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario