Ofrenda 197 para mi árbol agradecido 2020.
1. La idea de hoy sigue
siendo el pensamiento central sobre el que descansa la salvación. Pues la
curación es lo opuesto a todas las ideas del mundo que tienen que ver con la
enfermedad y con los estados de separación. Aislarse uno de los demás y rehusar
la unión es lo que da lugar a la enfermedad. Ésta se convierte en una puerta
tras la cual se encierra a un ser separado, y donde se le mantiene aislado y
solo.
2. La enfermedad es
aislamiento. Pues parece mantener a un ser separado del resto, para que sufra
lo que los otros no sienten. Le otorga al cuerpo poder absoluto para hacer que
la separación sea real y mantener a la mente en solitario confinamiento,
dividida en pedazos y sujeta por una sólida muralla de carne enfermiza que no
puede trascender.
3. El mundo acata las leyes
que la enfermedad apoya, pero la curación opera aparte de ellas. Es imposible que
alguien pueda curarse solo. En la enfermedad, él no puede sino estar aparte y
separado. Más la curación es el resultado de su decisión de ser uno solo
nuevamente, y de aceptar su Ser con todas Sus partes intactas e incólumes. En
la enfermedad, su Ser aparenta estar desmembrado y desprovisto de la unidad que
le da vida. Más la curación se logra al él comprender que el cuerpo no tiene el
poder de atacar la universal unicidad* del Hijo de Dios.
4. El propósito de la
enfermedad es demostrar que las mentiras son verdad. Más la curación demuestra
que sólo la verdad es verdad. La separación que la enfermedad pretende imponer
en realidad jamás ha tenido lugar. Curar es meramente aceptar lo que siempre ha
sido la simple verdad, lo cual seguirá siendo exactamente como siempre fue. No
obstante, a los ojos acostumbrados a las ilusiones se les debe mostrar que lo
que contemplan es falso. Así pues, la curación, que la verdad nunca necesitó,
tiene que demostrar que la enfermedad no es real.
5. La curación podría
considerarse, por lo tanto, como un anti sueño que desplaza al sueño de
enfermedad en nombre de la verdad, pero no en la verdad en sí. Así como el
perdón pasa por alto todos los pecados, que nunca se cometieron, la curación
desvanece las ilusiones que jamás tuvieron lugar. Y así como el mundo real
emergerá para ocupar el lugar de lo que nunca sucedió realmente, la curación
ofrecerá restitución para los estados imaginarios e ideas falsas que los sueños
han ido tejiendo y convirtiendo en cuadros de la verdad.
6. Mas no pienses que curar
no es algo digno de ser tu función aquí. Pues el anti Cristo se vuelve más
poderoso que el Cristo para aquellos que sueñan que el mundo es real. El cuerpo
parece ser más sólido y más estable que la mente. Y el amor se convierte en un
sueño, mientras que el miedo continúa siendo la única realidad que puede verse,
justificarse y entenderse plenamente.
7. Así como el perdón
desvanecerá con su luz todo pecado y el mundo real ocupará el lugar de lo que
has fabricado, asimismo la curación reemplazará las fantasías de enfermedad con
las que nublas la simple verdad. Cuando se haya visto desaparecer la
enfermedad, a pesar de todas las leyes que sostienen que es real, todas las
preguntas habrán quedado contestadas. Y entonces se dejará de valorar y
obedecer dichas leyes.
8. La curación es libertad.
Pues demuestra que los sueños no prevalecerán contra la verdad. La curación es
algo que se comparte. Y mediante este atributo demuestra que las leyes que son
diferentes de las que sostienen que la enfermedad es inevitable son más
poderosas que las leyes enfermizas que sostienen lo contrario. La curación es
fuerza. Pues con su tierna mano se supera la debilidad, y las mentes que
estaban amuralladas en un cuerpo quedan liberadas para unirse a otras mentes, y
así ser fuertes para siempre.
9. La curación, el perdón y
el feliz intercambio del mundo del dolor por uno en el que la tristeza no tiene
cabida, son los medios por los que el Espíritu Santo te exhorta a que lo sigas.
Sus dulces lecciones te enseñan cuán fácilmente puedes alcanzar la salvación y
cuán poca práctica necesitas para dejar que Sus leyes reemplacen a las que tú
promulgaste para mantenerte prisionero de la muerte. Su vida se vuelve la tuya
propia, al tú extender la poca ayuda que Él te pide para liberarte de todo lo
que jamás te causó dolor.
10. Y a medida que te dejas
curar, te das cuenta de que junto contigo se curan todos los que te rodean, los
que te vienen a la mente, aquellos que están en contacto contigo y los que
parecen no estarlo. Tal vez no los reconozcas a todos, ni comprendas cuán grande
es la ofrenda que le haces al mundo cuando permites que la curación venga a
ti. Mas nunca te curas solo. Legiones y legiones de hermanos recibirán el
regalo que tú recibes cuando te curas.
11. Los que se han curado
se convierten en los instrumentos de la curación. Y no transcurre tiempo alguno
entre el instante en que son curados y aquel en que toda la gracia de curación
les es dada para que ellos a su vez la den. Lo que se opone a Dios no existe, y
aquel que no lo acepta en su mente se convierte en un refugio donde los que
están cansados pueden hallar descanso. Pues ahí es donde se otorga la verdad, y
ahí es donde todas las ilusiones se llevan ante la verdad.
12. ¿No le ofrecerías
refugio a la Voluntad de Dios? Pues con ello sólo estarías invitando a tu Ser a
estar en su propia casa. ¿Y podría acaso rechazarse semejante invitación? Pide
que ocurra lo inevitable y jamás fracasarás. La otra opción es pedir que lo que
no puede ser, sea, y esto es algo que jamás podrá tener lugar. Hoy pedimos que
sólo la verdad ocupe nuestras mentes; que los pensamientos de curación vayan en
este día desde lo que ya se ha curado a lo que todavía tiene que curarse,
conscientes de que ambas cosas ocurrirán al unísono.
13. Cuando el reloj marque
la hora, recordaremos que nuestra función es permitir que nuestras mentes sean
curadas, para que podamos llevar la curación al mundo e intercambiar la
maldición por bendiciones, el dolor por la alegría y la separación por la paz
de Dios. ¿No vale la pena, acaso, dar un minuto de cada hora a cambio de
semejante regalo? ¿Y no es un poco de tiempo una ofrenda insignificante a
cambio del regalo de lo que lo es todo?
14. Mas debemos estar preparados
para semejante regalo. De modo que comenzaremos el día dedicando diez minutos a
los pensamientos que siguen a continuación, con los cuales también lo
concluiremos por la noche: Cuando me curo no soy el único que se cura. Y quiero
compartir, mi curación con el mundo, a fin de que la enfermedad pueda ser
erradicada de la mente del único Hijo de Dios, Quien es mi único Ser.
15. Permite que la curación
se efectúe a través de ti hoy mismo. Y mientras reposas serenamente, prepárate
a dar tal como recibes, a conservar únicamente lo que das y a recibir la
Palabra de Dios para que ocupe el lugar de todos los pensamientos absurdos que
jamás se concibieron. Ahora nos unimos para curar todo lo que antes estaba
enfermo y para ofrecer bendiciones allí donde antes reinaba el ataque. No nos
olvidaremos de esta función con el transcurrir de cada hora, sino que
recordaremos nuestro propósito con este pensamiento: Cuando me curo no soy el
único que se cura. Y quiero bendecir a mis hermanos, pues me curaré junto con
ellos, tal como ellos se curarán junto conmigo.


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