Ofrenda 204 para mi árbol de dorados frutos que es la vida.
Tal
vez creas que hay diferentes clases de amor. Tal vez creas que hay un tipo de
amor para esto y otro para aquello; que es posible amar a alguien de una manera
y a otra persona de otra. El amor es uno. No tiene partes separadas ni grados;
no hay diferentes clases de amor ni tampoco diferentes niveles; en él no hay
divergencias ni distinciones. Es igual a sí mismo, sin ningún cambio en ninguna
parte de él. Ninguna persona o circunstancia puede hacer que cambie. Es el
Corazón de Dios y también el de Su Hijo.
El
amor no puede juzgar. Puesto que en sí es uno solo, contempla a todos cual uno
solo. Su significado reside en la unicidad. Y no puede sino eludir a la mente
que piensa qué el amor es algo parcial o fragmentado. No hay otro amor que el de
Dios, y todo amor es de Él.
Ningún
curso cuyo propósito sea enseñarte a recordar lo que realmente eres podría
dejar de subrayar que no puede haber diferencia entre lo que realmente eres y
lo que es el amor.
Ninguna
ley que el mundo obedezca puede ayudarte a entender el significado del amor. Las
creencias del mundo fueron concebidas para ocultar el significado del amor y
para mantenerlo oculto y secreto.
No
busques tu Ser en el mundo. El amor no se puede encontrar en las tinieblas ni
en la muerte. Sin embargo, es perfectamente evidente, para los ojos que ven y
para los oídos que oyen la Voz del amor. La práctica de hoy consiste en liberar
a tu mente de todas las leyes que crees que debes obedecer, de todas las
limitaciones que rigen tu vida y de todos los cambios que crees forman parte
del destino humano.
Si
hoy consigues tener el más leve vislumbre de lo que significa el amor, habrás
salvado una distancia inconmensurable hacia tu liberación y te habrás ahorrado
un tiempo que no se puede medir en años. Hoy la legión de años que tendrías que
esperar en el futuro para tu salvación desaparece ante la intemporalidad de lo
que estás aprendiendo. Demos gracias por habernos librado de un futuro que
hubiese sido igual que el pasado. Hoy dejamos atrás el pasado para nunca jamás
volver a recordarlo. Y alzamos los ojos para contemplar un presente muy
distinto, en el cual se vislumbra un futuro que en nada se parece al pasado.
Dedica
hoy unos minutos a escaparte de todas las leyes en las que ahora crees. Abre tu
mente y descansa. Cualquiera puede escaparse del mundo que parece mantenerte
prisionero si deja de atribuirle valor. Deja de otorgarle valor a sus míseras
ofrendas y absurdos regalos, y permite que el regalo que Dios te hace los
reemplace a todos.
El
mundo que acaba de nacer aún se encuentra en su infancia. Y lo veremos crecer
fuerte y saludable, para derramar su bendición sobre todos aquellos que vengan
a aprender a desprenderse del mundo que pensaban había sido engendrado con odio
para ser el enemigo del amor.
Por
lo menos tres veces por hora piensa en alguien que te acompaña en esta jornada,
y que vino a aprender lo mismo que tú tienes que aprender.
Y
cuando te venga a la mente, comunícale este mensaje de parte de tu Ser: Te
bendigo, hermano, con el Amor de Dios, el cual quiero compartir contigo. Pues quiero aprender la gozosa lección de que
no hay otro amor que el de Dios, el tuyo, el mío y el de todos.
Lección 128. El mundo
que veo no me ofrece nada que yo desee
Cree
esto y te habrás ahorrado muchos años de miseria, incontables desengaños y
esperanzas que se convierten en amargas cenizas de desesperación. Todo aquel
que quiera dejar atrás al mundo y remontarse más allá de su limitado alcance y
de sus mezquindades tiene que aceptar que este pensamiento es verdad.
Cada
cosa que valoras aquí no es sino una cadena que te ata al mundo; y ése es su
único propósito. Pues todas las cosas tienen que servir para el propósito que
tú les has asignado, hasta que veas en ellas otro propósito. El único propósito
digno de tu mente que este mundo tiene es que lo pases de largo, sin detenerte
a percibir ninguna esperanza allí donde no hay ninguna. No te dejes engañar
más. El mundo que ves no te ofrece nada que tú desees.
No
dejes que nada que esté relacionado con pensamientos corporales te demore en tu
avance hacia la salvación, ni que la tentación de creer que el mundo puede
ofrecerte algo que deseas te retrase. No hay nada aquí que valga la pena
anhelar. Nada aquí es digno de un instante de retraso o de dolor, ni de un solo
momento de incertidumbre o de duda.
Nuestra
práctica de hoy consiste en abandonar todo pensamiento que tenga que ver con
cualquier valor que le hayamos atribuido al mundo. Lo liberaremos de cualquier
propósito que le hayamos asignado a sus aspectos, fases y sueños. Lo
consideraremos en nuestra mente como algo carente de propósito, y lo
relevaremos de todo aquello que queríamos que fuese. De esta manera romperemos
las cadenas que atrancan la puerta que conduce a nuestra liberación de él, e
iremos más allá de todos sus insignificantes valores y limitados objetivos.
Permanece
muy quedo y en paz por un rato, y observa cuán alto te elevas por encima del
mundo cuando liberas a tu mente de sus cadenas y dejas que busque el nivel
donde se siente a gusto. Tu mente se
sentirá agradecida de poder estar libre por un rato. Ella sabe dónde le corresponde estar. Libera sus alas y volará sin titubeo alguno y
con alegría a unirse con su santo propósito.
Déjala que descanse en su Creador, para que allí se le restituya la
cordura, la libertad y el amor.
Dale
hoy diez minutos de descanso. Y cuando abras los ojos después de la sesión no
valorarás nada que veas tanto como lo valorabas antes. Tu perspectiva del mundo
cambiará ligeramente cada vez que le permitas a tu mente liberarse de sus
cadenas. El mundo no es el lugar donde le corresponde estar. Y a ti te
corresponde estar allí donde ella quiere estar, y a donde va a descansar cuando
la liberas del mundo. Tu Guía es infalible. Haz que tú mente sea receptiva a
Él. Permanece muy quedo y descansa.


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