Ofrenda 198 colocada en mi árbol agradecido.
1. En este mundo, el Cielo
es algo que se elige porque en este mundo se cree que hay alternativas entre
las que se puede elegir. Pensamos que todas las cosas tienen un opuesto y que
elegimos lo que queremos. Si el Cielo existe tiene que haber también un
infierno, pues es mediante contradicciones como construimos lo que percibimos y
lo que pensamos que es real.
2. La creación no conoce
opuestos. Pero aquí, la oposición es parte de lo que es "real". Esta
extraña percepción de la verdad es lo que hace que elegir el Cielo parezca ser
lo mismo que renunciar al infierno. En realidad, no es así. Mas lo que es
verdad en la creación de Dios no podrá ponerse de manifiesto aquí hasta que no
se refleje en alguna forma que el mundo pueda entender. La verdad no puede
arribar allí donde sólo podría ser percibida con miedo. Pues esto constituiría
el error de que la verdad puede ser llevada ante las ilusiones. La oposición le
niega la bienvenida a la verdad y ésta no puede hacer acto de presencia.
3. Elegir es obviamente la
manera de poder escapar de lo que aparentemente son opuestos. Tomar una
decisión permite que uno de los objetivos en conflicto se convierta en la mira
de tus esfuerzos y en lo que empleas el tiempo. Si no tomas una decisión,
desperdicias el tiempo y tus esfuerzos se disipan. Éstos son en vano y el
tiempo pasa de largo sin que te resulte provechoso. No tienes la sensación de
haber logrado algo, pues no has conseguido nada ni aprendido nada.
4. Es necesario que se te
recuerde que, aunque crees enfrentarte a miles de alternativas, en realidad
sólo hay una. E incluso ésta tan sólo aparenta ser una alternativa. No te dejes
confundir por todas las dudas que una miríada de decisiones produciría. Tomas
solamente una. Y una vez que la has tomado, percibes que no fue una decisión en
absoluto, pues sólo la verdad es verdad y nada más lo es. No hay opuesto que se
pueda elegir en su lugar. No hay nada que pueda contradecir la verdad.
5. Toda decisión está basada
en lo que se ha aprendido. Y la verdad no es algo que se pueda aprender sino
tan sólo reconocer. En este reconocimiento reside su aceptación, y al
aceptarse, se conoce. Mas el conocimiento se encuentra más allá de los objetivos
que nos proponemos enseñar dentro del marco de este curso. Nuestros objetivos
son objetivos de enseñanza que se logran al aprender cómo alcanzarlos, qué son
y qué te ofrecen. Tus decisiones son el resultado de lo que has aprendido, pues
se basan en lo que has aceptado como la verdad con respecto a lo que eres y a
lo que son tus necesidades.
6. En este mundo de
enajenante complejidad el Cielo parece ser una alternativa en lugar de lo que
meramente es. De todas las decisiones que has tratado de tomar, ésta es la más
sencilla, la definitiva, el prototipo del resto y la que hace que sea innecesario
tomar todas las demás. Incluso si éstas ya se hubiesen resuelto, aquella
seguiría sin resolver. Mas cuando la resuelves, las demás se resuelven con
ella, pues todas las decisiones parecen ser diferentes precisamente para
ocultar la verdadera decisión que tienes que tomar. He aquí la última y única
alternativa mediante la cual se acepta o se niega la verdad.
7. Así pues, hoy comenzamos
a examinar la decisión que el tiempo tiene como fin ayudarnos a tomar. Tal es
su santo propósito, diferente ahora del que tú le habías conferido: ser un
medio para demostrar que el infierno era real, que toda esperanza acaba en
desesperación y que la vida misma finalmente sucumbirá ante la muerte. Pues
sólo con la muerte se reconcilian los opuestos, ya que poner fin a la
contradicción es morir. Y así, se considera que la salvación es la muerte, pues
la vida se ve como un conflicto. Resolver el conflicto es, por lo tanto, poner
fin a tu vida.
8. Estas creencias
descabelladas pueden llegar a arraigarse profundamente y de manera
inconsciente, y atenazar a la mente con un terror y una ansiedad tan intensos
que le resulta imposible abandonar las ideas que tiene acerca de su propia
seguridad. Tiene que ser salvada de la salvación, sentirse amenazada para estar
a salvo y armarse de una coraza mágica que la proteja de la verdad. Y estas
decisiones se toman de manera inconsciente para mantenerlas convenientemente
protegidas y para que no se puedan cuestionar, someter al escrutinio de la
razón o dudar de ellas.
9. El Cielo es algo que se
elige conscientemente. La elección no puede llevarse a cabo hasta que no se
hayan visto y entendido claramente las alternativas. Todo lo que se encuentra
velado en la penumbra tiene que someterse al entendimiento para ser juzgado
nuevamente, mas esta vez con la ayuda del Cielo. Y todos los errores de juicio
que la mente cometió previamente pueden ser ahora corregidos, a medida que la
verdad los descarta por carecer de causa. Ahora no tienen efectos. No se pueden
ocultar, pues se ha reconocido su insustancialidad.
10. Que el Cielo se elegirá
conscientemente es tan seguro como que se dejará de tenerle miedo al infierno
una vez que se le saque de su escudo protector de inconsciencia y se le lleve
ante la luz. ¿Quién podría decidir entre lo que ve claramente y lo que no
reconoce? Por otra parte, ¿quién podría dejar de elegir entre dos alternativas
si ve que sólo una de ellas es valiosa y que la otra carece de valor al no ser
más que una fuente imaginaria de culpabilidad y de dolor? ¿Quién podría
titubear al llevar a cabo una elección como ésa? ¿Y vamos nosotros acaso a
titubear hoy al llevarla a cabo?
11. Al despertar nos
decidimos por el Cielo, y dedicamos cinco minutos a asegurarnos de que hemos
tomado la única decisión que es cuerda. Reconocemos que estamos haciendo una
elección consciente entre lo que existe y lo que tan sólo aparenta ser verdad. Más
cuando se lleva ante la luz de lo que es real, se ve cuán frágil y transparente
es su pseudo existencia. Ahora no inspira terror, pues lo que se hizo enorme,
vengativo y despiadado de tanto odio, necesita de la oscuridad para dar cobijo
al miedo. Ahora se reconoce que no fue más que un error trivial y sin
importancia.
12. Antes de irnos a dormir
esta noche, reafirmaremos la elección que habremos estado llevando a cabo cada
hora. Y ahora dedicaremos los últimos cinco minutos de nuestro día a la
decisión que tomamos al despertar. Con el pasar de cada hora hemos reafirmado
nuestra elección con un breve momento de quietud dedicado a mantener la
cordura. Y finalmente, concluiremos el día con lo que sigue a continuación,
reconociendo que sólo elegimos lo que realmente queremos: El Cielo es la
alternativa por la que me tengo que decidir.
Me decido por él ahora y no
cambiaré de parecer, pues es lo único que quiero.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario