Ofrenda 191 para mi árbol agradecido
1. El fracaso te acechará mientras persigas
metas inalcanzables. Buscas la permanencia en lo pasajero, el amor donde éste
no se encuentra, la seguridad en medio del peligro y la inmortalidad en las tinieblas
del sueño de muerte. ¿Quién puede triunfar cuando la contradicción es el marco
de su búsqueda, así como el lugar adonde va en busca de estabilidad?
2. Las metas que no tienen sentido son
inalcanzables. No hay manera de alcanzarlas, pues los medios que empleas para
ello están tan desprovistos de sentido como ellas mismas. ¿Quién puede esperar
alcanzar algo valiéndose de medios tan desatinados? ¿Adónde podrían conducirte?
¿Y qué pueden lograr que ofrezca alguna esperanza de ser real? Ir en pos de lo
imaginario conduce a la muerte porque es la búsqueda de lo que no es nada, y
mientras vas en pos de la vida estás clamando por la muerte. Quieres estar a
salvo y tener seguridad, mientras que en tu corazón clamas por el peligro y por
protección para el mísero sueño que urdiste.
3. No obstante, la búsqueda es inevitable
aquí. Para eso viniste, y es indudable que harás lo que viniste a hacer. Pero
el mundo no puede determinar la meta que debes perseguir, a menos que tú le
otorgues ese poder. Y si esto es así, aún eres libre de elegir una meta que se
encuentra más allá del mundo y de todo pensamiento mundano, y que procede de una
idea que rechazaste, pero que aún recuerdas; una idea ancestral, pero a la vez
nueva; un eco de un patrimonio olvidado, pero que encierra todo lo que
realmente anhelas.
4. Alégrate de que tengas que buscar. Alégrate
también de aprender que lo que andas buscando es el Cielo, y de que no puedes
sino alcanzar la meta que realmente deseas. Nadie puede dejar de querer esta
meta, ni nadie puede; en última instancia, dejar de alcanzarla. El Hijo de Dios
no puede buscar en vano, a pesar de que trata de demorarse, de engañarse a sí
mismo y de pensar que lo que busca es el infierno. Cuando se equivoca,
encuentra corrección. 6Cuando se extravía, se le conduce de nuevo a la tarea
que le fue asignada.
5. Nadie permanece en el infierno, pues nadie
puede abandonar a su Creador ni alterar en modo alguno Su perfecto, intemporal
e inmutable Amor. Hallarás el Cielo. Cualquier otra cosa que busques que no sea
esto desaparecerá. Mas no porque se te vaya a quitar, sino porque realmente no
la deseas. Alcanzarás la meta que realmente anhelas, y esto es tan seguro como
que Dios te creó libre de pecado.
6. ¿Por qué esperar al Cielo? Se encuentra
aquí hoy. El tiempo es la gran ilusión de que el Cielo se encuentra en el
pasado o en el futuro. Mas esto no puede ser cierto si el Cielo es el lugar en
el que la Voluntad de Dios dispone que Su Hijo esté. ¿Cómo iba a ser que la
Voluntad de Dios estuviese en el pasado o aún por cumplirse? Lo que Él dispone
está aquí ahora mismo, sin pasado y completamente sin futuro, y tan alejado del
tiempo como lo está una pequeña vela de una estrella distante, o lo que
elegiste de lo que realmente deseas.
7. El Cielo sigue siendo la única alternativa
a este extraño mundo que construiste y a todas sus idiosincrasias; a sus
patrones cambiantes y metas inciertas; a sus dolorosos placeres y trágicas
alegrías. Dios no creó contradicciones. Aquello que niega su propia existencia
y se ataca a sí mismo .no es parte de Él. Dios no creó dos mentes, de las que
el Cielo es el grato efecto de una, y la tierra, lo opuesto al Cielo desde
cualquier punto de vista, el lamentable resultado de la otra.
8. Dios no está en conflicto, ni Su creación
está dividida en dos. ¿Cómo iba a ser posible que Su Hijo estuviese en el
infierno, cuando Dios Mismo lo ubicó en el Cielo? ¿Cómo podría él perder lo que
la Voluntad Eterna le ha dado para que sea su morada para siempre? No sigamos
tratando de imponer una voluntad ajena al único propósito de Dios. Él está aquí
porque ésa es Su Voluntad, y lo que Su Voluntad dispone se encuentra aquí ahora,
más allá del alcance del tiempo.
9. Hoy no elegiremos una paradoja en lugar de
la verdad. ¿Cómo iba a poder el Hijo de Dios concebir el tiempo para que anulase
la Voluntad de Dios? Al hacer eso, niega lo que él mismo es y contradice lo que
no tiene opuestos. Cree haber hecho un infierno en contraposición al Cielo y
morar en un lugar que no existe, mientras que el Cielo es el lugar que no puede
encontrar.
10. Deja hoy atrás esos pensamientos tan
absurdos y haz que tu mente se vuelva receptiva a ideas verdaderas. Nadie que
se proponga alcanzar la verdad puede fracasar, y es la verdad lo que nos
proponemos alcanzar hoy. Dedicaremos diez minutos a este objetivo en tres
ocasiones hoy, y pediremos que se nos conceda poder ver el despuntar del mundo
real para que reemplace las imágenes descabelladas que en tanta estima tenemos
por ideas verdaderas que ocupen el lugar de los pensamientos que no tienen
significado, efectos, ni fundamento o sustancia basados en la verdad.
11.
Esto es lo que reconocemos al iniciar nuestras sesiones de práctica. Comienza
con lo siguiente: Pido que se me conceda ver un mundo diferente y tener
pensamientos distintos de aquellos que inventé. El mundo que busco no lo
construí yo solo, y los pensamientos que quiero tener no son los míos. Durante
varios minutos observa tu mente y contempla, aunque tus ojos estén cerrados, el
mundo insensato que crees que es real. Revisa asimismo los pensamientos que son
compatibles con dicho mundo que tú crees que son verdad. Luego descártalos y
deslízate por debajo de ellos hasta llegar al santo lugar donde no pueden
infiltrarse, Debajo de ellos hay una puerta en tu mente, la cual no pudiste
cerrar completamente cuando quisiste ocultar lo que se encuentra más allá.
12. Busca esa puerta hasta que la encuentres. Pero
antes de tratar de abrirla recuerda que nadie que se proponga alcanzar la
verdad puede fracasar. Y es esto lo que estás pidiendo que se te conceda hoy. Nada
excepto esto tiene ahora significado; ahora no valoras ni persigues ninguna
otra meta, no hay nada que se encuentre a este lado de la puerta que realmente
desees y sólo andas en pos de lo que se encuentra detrás.
13. Empuja la puerta, y ve cuán fácilmente se
abre sólo con tu intención de cruzarla. Allí ángeles alumbran el camino,
disipando toda oscuridad, y tú te yergues en una luz tan brillante y tan
diáfana que puedes entender todo lo que allí ves. Un breve momento de sorpresa,
tal vez, haga que te detengas antes de que te des cuenta de que el mundo que
ves ante ti, en la luz, refleja la verdad que siempre has conocido y de la que
no te habías olvidado totalmente mientras vagabas en sueños.
14. Hoy no puedes fracasar. Contigo va el
Espíritu que el Cielo te envió para que algún día pudieras aproximarte a esa
puerta y deslizarte fácilmente con Su ayuda más allá de ella hasta llegar a la
luz. Hoy ha llegado ese día. Hoy Dios cumple la promesa que antaño le hiciera a
Su santo Hijo, y Su Hijo recuerda la que le hizo a Él. Éste es un día de
júbilo, pues hemos llegado al lugar y momento señalados en los que encontrarás
el objetivo de toda tu búsqueda aquí y de toda la búsqueda del mundo, las
cuales finalizan al unísono al cruzar tú el umbral de esa puerta.
15. Recuerda tan a menudo como puedas que hoy
debe ser un día de especial gozo, y abstente de abrigar pensamientos desalentadores
y quejas banales. La hora de la salvación ha llegado. Hoy es el día señalado
por el mismo Cielo como un tiempo de gracia para ti y para el mundo. Si te
olvidas de este feliz hecho tráelo nuevamente a tu conciencia repitiendo lo
siguiente: Hoy busco y encuentro todo lo que deseo. Mi único propósito me lo
brinda. Nadie que se proponga alcanzar la verdad puede fracasar.


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