Ofrenda 186 para mi árbol de vida 2020.
1. La idea de hoy, que es completamente ajena
al ego y a la manera de pensar del mundo, es de suma importancia para la
inversión de pensamiento al que este curso dará lugar. Si creyeses lo que la
idea de hoy afirma, no te resultaría difícil perdonar completamente, tendrías
certeza con respecto a tu objetivo y no tendrías ninguna duda acerca de tu
rumbo. Entenderías los medios a través de los cuales se alcanza la salvación, y
no vacilarías en emplearlos ahora mismo.
2. Examinemos lo que crees en lugar de esta
idea. Te parece que los demás están separados de ti, que son capaces de adoptar
comportamientos que no tienen repercusión alguna sobre tus pensamientos; y que
los que tú adoptas no tienen repercusión alguna sobre los de ellos. Tus
actitudes, por lo tanto, no tienen ningún efecto sobre ellos, y sus súplicas de
ayuda no guardan relación alguna con las tuyas. Crees además que ellos pueden
pecar sin que ello afecte la percepción que tienes de ti mismo, mientras que tú
puedes juzgar sus pecados y mantenerte a salvo de cualquier condenación y en
paz.
3. Cuando "perdonas" un pecado, no
ganas nada con ello directamente. Es una ofrenda de caridad a alguien que no
se la merece, a fin de demostrar simplemente que tú eres mejor y que te
encuentras en un plano superior a él. Él no se ha ganado la limosna de tu
tolerancia -que tú le concedes sabiendo que no es digno de tal dádiva- ya que
sus pecados lo han situado muy por debajo de una verdadera igualdad contigo. No
tiene derecho a tu perdón, el cual supone un regalo para él, pero no para ti.
4. De este modo, el perdón es básicamente
algo falso: un capricho caritativo, benévolo tal vez, pero inmerecido; una
dádiva que a veces se concede y a veces se niega. Puesto que es inmerecido, es
justo no otorgarlo, pero no es justo que tú tengas que sufrir por haberte
negado a concederlo. El pecado que perdonas no es tu pecado. Alguien que se
encuentra separado de ti lo cometió. Y si tú entonces eres magnánimo con él y
le concedes lo que no se merece, la dádiva es algo tan ajeno a ti como lo fue
su pecado.
5. Si esto fuese verdad, el perdón no tendría
ningún fundamento sobre el que basarse con certeza y seguridad. Sería una
excentricidad, según la cual algunas veces decides conceder indulgentemente un
indulto inmerecido. Conservarías, no obstante, el derecho a no eximir al
pecador de la justa retribución por su pecado. ¿Crees que el Señor de los
Cielos iba a permitir que la salvación del mundo dependiera de esto? ¿No sería acaso Su interés por ti ciertamente
ínfimo, si permitiese que tu salvación dependiese de un capricho?
6. No entiendes lo que es el perdón. Tal como
lo ves, no es sino un freno al ataque abierto que no requiere corrección alguna
en tu mente. Tal como lo percibes, no te puede brindar paz. No constituye un medio por el que liberarte
de aquello que ves en otro, pero no en ti mismo. No tiene poder alguno para
restaurar en tu conciencia tu unidad con él. Eso no es lo que Dios dispuso para
ti.
7. Al no haberle concedido al Padre el regalo
que Él te pide, no puedes reconocer Sus regalos; y crees que Él no te los ha
dado. Sin embargo, ¿te pediría Él un regalo que no fuese para ti? ¿Podría acaso
quedar satisfecho con gestos vacíos y considerar que tales míseros regalos son
dignos de Su Hijo? La salvación es un regalo mucho mejor que eso. Y el
verdadero perdón, que es el medio por el que se alcanza la salvación, no puede
sino sanar a la mente que da, pues dar es recibir. Lo que no se ha recibido, no
se ha dado, pero lo que se ha dado tiene que haberse recibido.
8. Hoy trataremos de entender la verdad según
la cual el que da y el que recibe son uno. Vas a necesitar ayuda para poder
entender esto, ya que es una idea completamente ajena a los pensamientos a los
que estás acostumbrado. Mas la Ayuda que necesitas ya está aquí. Deposita tu fe
en Él hoy, y pídele que esté contigo a la hora de practicar con la verdad. Y si
sólo logras captar un pequeño atisbo de la liberación que reside en la idea que
practicamos hoy, éste será ciertamente un día glorioso para el mundo.
9. Dedica hoy quince minutos en dos ocasiones
a tratar de entender la idea de hoy. Esta idea es el pensamiento mediante el
cual el perdón pasa a ocupar el lugar que le corresponde entre tus prioridades.
Es el pensamiento que liberará a tu mente de cualquier obstáculo que te impida
comprender el significado del perdón y lo valioso que es para ti.
10. Mientras permaneces en silencio, cierra los
ojos al mundo que no comprende lo que es el perdón, y busca amparo en el sereno
lugar en el que los pensamientos quedan transformados y donde las falsas
creencias se abandonan. Repite la idea de hoy, y pide poder entender lo que
realmente significa. Estáte dispuesto a dejarte enseñar. Alégrate de oír lo que
te dice la Voz de la verdad y de la curación, y entenderás las palabras que Él
te diga y reconocerás que son tus propias palabras.
11. Tan a menudo como puedas hoy, recuérdate a
ti mismo que tienes un objetivo, una meta que hace que éste sea un día de
especial importancia para ti y para todos tus hermanos. No permitas que tu
mente se olvide de este objetivo por mucho tiempo, sino que di para tus
adentros:
Todo
lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy.
La
Ayuda que necesito para comprender que esto es verdad, está conmigo ahora. Y
confiaré en Él plenamente.
Permanece
luego en silencio por un momento y deja que tu mente sea receptiva a Su
corrección y a Su Amor. Y creerás lo que le oigas decir, pues recibirás lo que
Él te dé.


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