Ofrenda 155 para mi árbol agradecido
1.
La idea de hoy te describe exactamente tal como Dios te creó. Eres uno solo
contigo mismo y uno solo con Él. Tuya es la unidad de toda la creación. Tu
perfecta unidad hace que cualquier cambio en ti sea imposible. No aceptas esto,
ni te das cuenta de que no puede sino ser verdad, debido únicamente a que crees
que ya has efectuado un cambio en ti.
2.
Crees ser una ridícula parodia de la creación de Dios: débil, perverso, lleno
de fealdad y de pecado, abatido por la miseria y agobiado por el dolor. Tal es
la versión que tienes de ti mismo: un ser dividido en muchas partes
conflictivas y separadas de Dios que a duras penas se mantienen unidas por su
errático y caprichoso hacedor, a quien rezas. no oye tus rezos, pues es sordo. No
ve tu unidad, pues es ciego. No entiende que tú eres el Hijo de Dios, pues es
insensato y no comprende nada.
3.
Hoy trataremos de ser conscientes únicamente de lo que puede oír y ver, y tiene
perfecto sentido. Una vez más, la meta de nuestros ejercicios será llegar hasta
tu único Ser, el Cual está unido a Su Creador. Lleno de paciencia y esperanza,
hoy volveremos a tratar de llegar hasta Él.
4.
Dedicar los primeros cinco minutos de cada hora de vigilia practicar la idea
del día te ofrece ciertas ventajas en la etapa de aprendizaje en la que te
encuentras ahora. Es muy difícil a estas alturas evitar que la mente divague si
se la somete a largos períodos de práctica. Seguramente ya te habrás percatado
de esto. Has visto cuán grande es tu falta de disciplina mental y la necesidad
que tienes de entrenar a tu mente. Es necesario que reconozcas esto, pues
ciertamente es un obstáculo para tu progreso.
5.
Las sesiones de práctica más cortas y más frecuentes te ofrecen otras ventajas
en este momento. Además de haber reconocido cuán difícil te resulta mantener tu
atención fija por largos intervalos, tienes también que haber notado que, a no
ser que se te recuerde frecuentemente tu propósito, tiendes a olvidarte de él
por largos períodos de tiempo. A menudo te olvidas de llevar a cabo las
aplicaciones cortas de la idea del día, y aún no has formado el hábito de
utilizar la idea como respuesta automática a cualquier tentación.
6.
Es necesario, pues, que, a estas alturas, dispongas de cierta estructura en la
que se incluyen recordatorios frecuentes de tu objetivo e intentos regulares de
alcanzarlo. La regularidad en cuanto al horario, no es el requisito ideal para
la forma más beneficiosa de practicar la salvación. Es algo ventajoso, no
obstante, para aquellos cuya motivación es inconsistente y cuyas defensas
contra el aprendizaje son todavía muy fuertes.
7.
Continuaremos, por lo tanto, con nuestras sesiones de práctica de cinco minutos
cada hora por algún tiempo, y se te exhorta a que omitas las menos posibles. Utilizar
los primeros cinco minutos de cada hora te resultará especialmente útil, ya que
ello impone una estructura más firme. No obstante, no utilices tus desviaciones
de este horario como una excusa para no volver a adherirte a él tan pronto como
puedas. Puede que te sientas tentado de considerar el día como perdido
simplemente porque dejaste de hacer lo que se requería de ti. Esto, no
obstante, se debe reconocer sencillamente como lo que es: una renuencia por tu
parte a permitir que el error sea corregido y una falta de buena voluntad para
tratar de nuevo.
8.
Tus errores no pueden hacer que el Espíritu Santo se demore en impartir Sus
enseñanzas. Sólo tu renuencia a desprenderte de ellos puede hacerlo. Resolvamos,
por consiguiente, especialmente durante los
próximos siete u ocho días, estar dispuestos a perdonarnos a nosotros mismos
nuestra falta de diligencia y el no seguir al pie de la letra las instrucciones
que se nos dan para practicar la idea del día. Esta tolerancia con la debilidad
nos permitirá pasarla por alto, en lugar de otorgarle el poder de demorar
nuestro aprendizaje. Si le otorgarnos ese poder, creeremos que es fortaleza, y
estaremos confundiendo la fortaleza con la debilidad.
9.
Cuando no cumples con los requisitos de este curso, estás simplemente
cometiendo un error. Y lo único que ello requiere es corrección. Permitir que
el error siga repitiéndose es cometer errores adicionales, que se basan en el
primero y que lo refuerzan. Éste es el proceso que debes dejar a un lado, pues
no es sino otra manera de defender las ilusiones contra la verdad.
10.
Deja atrás todos estos errores reconociéndolos simplemente como lo que son: intentos
de mantener alejado de tu conciencia el hecho de que eres un solo Ser, unido a
tu Creador, uno con cada aspecto de la creación y dotado de una paz y un poder
infinitos. Esto es la verdad y nada más lo es. Hoy volveremos a afirmar esta
verdad y a tratar de llegar a aquel lugar en ti donde no existe la menor duda
de que sólo eso es verdad.
11.
Comienza las sesiones de práctica de hoy con la siguiente garantía y ofrécesela
a tu mente con toda la certeza de que puedas hacer acopio: Soy un solo Ser,
unido a mi Creador, uno con cada aspecto de la creación, dotado de una paz y un
poder infinitos. Luego cierra los ojos y repítela otra vez para tus adentros,
lentamente y a conciencia, tratando de dejar que el significado de las palabras
penetre en tu mente y reemplace todas tus ideas falsas: Soy un solo Ser. Repite
esto varias veces y luego trata de experimentar lo que las palabras quieren
decir.
12.
Eres un solo Ser, unificado y a salvo en la luz, la dicha y la paz. Eres el
Hijo de Dios, un solo Ser, con un solo Creador y un solo objetivo: brindar a
todas las mentes la conciencia de esta unidad, de manera que la verdadera
creación pueda extender la Totalidad y Unidad de Dios. Eres un solo Ser,
completo, sano y pleno, con el poder de levantar el velo de tinieblas que se
abate sobre el mundo y dejar que la luz que mora en ti resplandezca a fin de
enseñarle a éste la verdad de lo que eres.
13.
Eres un solo Ser, en perfecta armonía con todo lo que existe y con todo lo que
jamás existirá. Eres un solo Ser, el santo Hijo de Dios, unido a tus hermanos
en ese Ser y unido a tu Padre en Su Voluntad. Siente a este único Ser en ti, y
deja que Su resplandor disipe todas tus ilusiones y dudas. Éste es tu Ser, el
Hijo de Dios Mismo, impecable como Su Creador, Cuya fortaleza mora en ti y Cuyo
Amor es eternamente tuyo. Eres un solo Ser, y se te ha concedido poder sentir
este Ser dentro de ti y expulsar todas tus ilusiones fuera de la única Mente
que es ese Ser, la santa verdad en ti.
14.
No te olvides hoy. Necesitamos tu ayuda, el pequeño papel que te corresponde
desempeñar para brindar felicidad a todo el mundo. Y el Cielo te contempla
sabiendo que hoy vas a intentarlo. Comparte, por lo tanto, su certeza con él, pues
es tuya. Mantente alerta. No te olvides hoy. Recuerda tu objetivo a lo largo
del día. Repite la idea de hoy tan a menudo como puedas, comprendiendo que cada
vez que lo haces, alguien oye la voz de la esperanza, el alborear de la verdad
en su mente y el sereno batir de las alas de la paz.
15.
Tu propio reconocimiento de que eres un solo Ser, unido a tu Padre, es un llamamiento
a todo el mundo para que se una a ti. Asegúrate de extender la promesa de la
idea de hoy a todo aquel con quien te encuentres en este día diciéndole: Tú y
yo somos un solo Ser, unidos con nuestro Creador en este Ser. Te honro por
razón de lo que soy, y de lo que es Aquel que nos ama a ambos cual uno solo.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario