Ofrenda 124 para mi árbol agradecido.
1.
La idea de hoy es simplemente otra manera de decir: "No me dejes caer en
la tentación". El propósito del mundo que ves es nublar tu función de
perdonar y proveerte de una justificación por haberte olvidado de ella. Es
asimismo la tentación de abandonar a Dios y a Su Hijo adquiriendo una
apariencia física. Esto es lo que los ojos del cuerpo ven.
2.
Nada de lo que los ojos del cuerpo parecen ver puede ser otra cosa que una
forma de tentación, ya que ése fue el propósito del cuerpo en sí. Hemos
aprendido, no obstante, que el Espíritu Santo tiene otro uso para todas las ilusiones
que tú has forjado, y, por lo tanto, ve en ellas otro propósito. Para el
Espíritu Santo el mundo es un lugar en el que aprendes a perdonarte a ti mismo
lo que consideras son tus pecados. De acuerdo con esta percepción, la
apariencia física de la tentación se convierte en el reconocimiento espiritual
de la salvación.
3.
Al repasar nuestras últimas lecciones, vemos que tu función aquí es ser la luz
del mundo, y que es una función que Dios Mismo te dio. La arrogancia del ego es
lo único que te hace poner esto en duda, y el miedo del ego lo único que te
induce a considerarte a ti mismo indigno de la tarea que Dios Mismo te
encomendó. La salvación del mundo aguarda tu perdón porque a través de él el
Hijo de Dios se libera de todas las ilusiones y, por ende, de toda tentación. El
Hijo de Dios eres tú.
4.
Sólo desempeñando la función que Dios te dio podrás ser feliz. Esto se debe a
que tu función es ser feliz valiéndote de los medios mediante los cuales la felicidad
se vuelve inevitable. No hay otra manera. Por lo tanto, cada vez que eliges
entre si desempeñar o no tu función, estás en realidad eligiendo entre ser
feliz o no serlo.
5.
Recordemos esto hoy. Tengámoslo presente por la mañana, por la noche, y también
a lo largo del día. Prepárate de antemano para todas las decisiones que tengas
que tomar hoy, recordando que todas ellas son en realidad muy simples. Cada una
te conducirá ya sea a la felicidad o a la infelicidad. ¿Puede ser acaso difícil
tomar una decisión tan simple? 6No permitas que la forma de la decisión te
engañe. Complejidad en lo relativo a la forma no implica complejidad en lo
relativo al contenido. Es imposible que el contenido de cualquier decisión aquí
en la tierra se componga de cualquier otra cosa que no sea esta simple
elección. Ésta es la única elección que el Espíritu Santo ve. Por lo tanto, es
la única elección que existe.
6.
Practiquemos hoy, pues, con estos pensamientos: No dejes que me olvide de mi
función. No dejes que trate de sustituir la que Dios me dio por la mía. Déjame
perdonar y ser feliz. Por lo menos una vez hoy, dedica diez o quince minutos a
reflexionar acerca de esto con los ojos cerrados. Pensamientos afines acudirán
en tu ayuda si recuerdas cuán crucial es tu función para ti y para el mundo.
7.
En las aplicaciones frecuentes de la idea de hoy a lo largo del día, dedica
varios minutos a repasar estos pensamientos y luego a pensar en ellos y en nada
más. Esto te resultará difícil, sobre todo al principio, ya que aún no tienes
la disciplina mental que ello requiere. Tal vez necesites repetir: "No
dejes que me olvide de mi función" con bastante frecuencia para que te
ayude a concentrarte.
8.
Hoy se requieren dos variaciones de las sesiones de práctica más cortas. Haz
los ejercicios con los ojos cerrados algunas veces, tratando de concentrarte en
los pensamientos que estés usando. En otras, mantén los ojos abiertos una vez
que hayas repasado los pensamientos, y luego mira a tu alrededor lenta e
imparcialmente, repitiendo para tus adentros: Éste es el mundo que es mi
función salvar.


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