Mi ofrenda 138 para mi árbol agradecido
1.
No puedes resolver un problema a menos que sepas de qué se trata. Incluso si ya
está resuelto, lo seguirás teniendo porque no reconocerás que ya se ha
resuelto. Ésta es la situación del mundo. El problema de la separación, que es
en realidad el único problema que hay, ya se ha resuelto. No obstante, la
solución no se ha reconocido porque no se ha reconocido el problema.
2.
En este mundo cada cual parece tener sus propios problemas. Mas todos ellos son
el mismo problema, y se tiene que reconocer que son el mismo si es que se ha de
aceptar la única solución que los resuelve a todos. Ahora bien, ¿quién puede
darse cuenta de que un problema se ha resuelto si piensa que el problema es
otra cosa? Aun si se le proporcionara la respuesta, no podría ver su
relevancia.
3.
Ésta es la situación en la que te encuentras ahora. Dispones de la respuesta,
pero todavía no estás seguro de cuál es el problema. Pareces enfrentarte a una
larga serie de problemas, los cuales son todos diferentes entre sí, y cuando
uno se resuelve, surge otro y luego otro. No parecen tener fin. En ningún momento
te sientes completamente libre de problemas y en paz.
4.
La tentación de considerar que los problemas son múltiples es la tentación de
dejar el problema de la separación sin resolver. El mundo parece presentarte
una multitud de problemas, y cada uno parece requerir una solución distinta. Esta
percepción te coloca en una posición en la que tu manera de resolver problemas
no puede sino ser inadecuada, haciendo así que el fracaso sea inevitable.
5.
Nadie podría resolver todos los problemas que el mundo parece tener. Éstos
parecen manifestarse en tantos niveles, en formas tan variadas y con contenidos
tan diversos, que crees enfrentarte a una situación imposible. Tal como los
percibes, el desaliento y la depresión son inevitables. Algunos surgen inesperadamente,
justo cuando creías haber resuelto los anteriores. Otros permanecen sin
resolver bajo una nube de negación, y emergen de vez en cuando para atormentarte,
mas sólo para volver a quedar ocultos pero aún sin resolver.
6.
Toda esta complejidad no es más que un intento desesperado de no reconocer el
problema y, por lo tanto, de no permitir que se resuelva. Si pudieses reconocer
que, sea cual fuere la forma en que se manifieste, el único problema que tienes
es el de la separación, aceptarías la respuesta, puesto que verías su
relevancia. Si advirtieras el común denominador que subyace a todos los problemas
a los que pareces enfrentarte, comprenderías que dispones de los medios para
resolverlos todos. Y emplearías los medios porque habrías reconocido el
problema.
7.
En nuestras sesiones de práctica más largas de hoy preguntaremos cuál es el
problema y cuál es su solución. No asumiremos que ya lo sabernos., Trataremos
de liberar a nuestras mentes de las innumerables clases de problemas que
creemos tener. Trataremos de darnos cuenta de que sólo tenemos un problema, el
cual no hemos reconocido. Preguntaremos cuál es ese problema y esperaremos la
respuesta. Ésta se nos dará. Luego preguntaremos cuál es su solución. Y ésta se
nos dará también.
8.
Los ejercicios de hoy serán fructíferos en la medida en que no insistas en
querer definir el problema. Quizá no logres abandonar todas tus ideas
preconcebidas, pero eso no es necesario. Lo único que es necesario es poner
mínimamente en duda la realidad de tu versión de lo que son tus problemas. Estás
tratando de darte cuenta de que al reconocer el problema se te da la respuesta,
de manera que problema y respuesta puedan reconciliarse y tú puedas quedar en
paz.
9.
Las sesiones de práctica cortas de hoy no estarán regidas por el reloj, sino
por la necesidad. Hoy verás muchos problemas, y cada uno de ellos parecerá
requerir una solución distinta. Nuestros esfuerzos estarán encaminados al
reconocimiento de que no hay más que un solo problema y una sola solución. Con
este reconocimiento se resuelven todos los problemas. Con este reconocimiento
arriba la paz.
10.
No te dejes engañar hoy por la forma en que se manifiestan los problemas. Cada
vez que parezca surgir alguna dificultad, di de inmediato: Permítaseme
reconocer este problema para que pueda ser resuelto. Trata entonces de
suspender todo juicio con respecto a lo que el problema es. De ser posible,
cierra los ojos por un momento y pregunta cuál es el problema. Serás escuchado
y se te responderá.


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